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La última milla gana peso en el nuevo mapa de la piratería del asfalto

El último relevamiento registró 5.885 casos y mostró un desplazamiento hacia utilitarios, paquetería y operaciones de carga y descarga, con fuerte incidencia durante la mañana

Los datos muestran que la transformación de la logística también está modificando el perfil del delito y sus principales puntos vulnerables (Foto: Shutterstock)

La piratería del asfalto está modificando su dinámica al ritmo de los cambios en la distribución urbana y el crecimiento de la última milla. Entre julio de 2025 y agosto de 2026, el último relevamiento de la Mesa Interempresarial de Piratería de Camiones mostró un fuerte peso de los robos sobre vehículos de menor porte y una creciente exposición de las operaciones vinculadas con el reparto.

Durante ese período se relevaron 5.885 casos, que permiten observar cómo se distribuyen los hechos según tipo de vehículo, horario, mercadería transportada, modalidad y ubicación geográfica. Los datos muestran que la transformación de la logística también está modificando el perfil del delito y sus principales puntos vulnerables.

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Vehículos de menor porte y última milla, en el centro del mapa

Los datos fueron presentados por Víctor Varone, quien coordina la Mesa junto a Gabriel Iezzi, durante la exposición del XVIII Documento de Trabajo elaborado por la entidad.

Uno de los principales rasgos del relevamiento está en el tipo de unidad afectada: 83% de los hechos involucró camionetas y vehículos de menor porte, mientras que los camiones representaron el 17%. Dentro del primer grupo, 70% correspondió a utilitarios y 30% a furgones.

El informe vincula esta composición con el avance del comercio online y la distribución de última milla, que modificaron la manera en que circula la mercadería. Productos que antes podían concentrarse en unidades de gran porte hoy se distribuyen mediante más vehículos pequeños, con múltiples paradas y mayor presencia en barrios y zonas urbanas.

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Según el documento, los robos contra vehículos de gran porte registran un promedio de 2,3 incidentes diarios, mientras que los hechos sobre unidades de menor porte alcanzan aproximadamente 11,4 por día. Durante la presentación también se describieron casos oportunistas en los que delincuentes identifican vehículos de reparto, siguen sus recorridos y aprovechan alguna detención para sustraer paquetes o mercadería.

Carga y descarga concentra la mitad de los hechos

El momento de la operación aparece como otro factor clave. El 50% de los casos se produce durante tareas de carga y descarga, mientras que las situaciones de detención eventual y los cruces de vehículos representan 18% cada una. Los semáforos concentran 10%, las situaciones de baja velocidad 2% y otras modalidades completan el 2% restante.

La distribución horaria refuerza ese vínculo con la actividad logística: 74% de los hechos ocurre entre las 0 y las 12, frente a 26% entre las 12 y las 24. La mayor incidencia dentro de la primera franja se registra entre las 4 y las 12 del mediodía, coincidiendo con buena parte de las operaciones de distribución.

En los camiones de gran porte aparece otra modalidad: el corte de lonas durante detenciones nocturnas, especialmente en rutas o sectores con poca iluminación y escasa cobertura de cámaras (Foto: Movant Connection)

Los miércoles concentran la mayor cantidad de casos, con 21%, seguidos por lunes y martes, ambos con 18%. Jueves y viernes representan 16% cada uno, mientras que los sábados alcanzan 10% y los domingos, 1%. Varone relacionó la presencia de hechos durante los sábados con la expansión de las entregas domiciliarias vinculadas al ecommerce.

Alimentos lideran y la paquetería gana protagonismo

La composición de las cargas afectadas también refleja los cambios en el consumo y la distribución. Alimentos y bebidas representan el 36% de los casos, seguidos por la paquetería, con 26%, y los productos textiles, con 14%.

Los electrodomésticos concentran 10%, los medicamentos 7%, las autopartes 4%, los cigarrillos 2% y la telefonía 1%. El peso de la paquetería vuelve a ubicar a la última milla entre los segmentos de mayor atención, con episodios que pueden involucrar cantidades menores de productos retirados durante entregas o paradas.

En los camiones de gran porte aparece otra modalidad: el corte de lonas durante detenciones nocturnas, especialmente en rutas o sectores con poca iluminación y escasa cobertura de cámaras. Durante la presentación se mencionaron casos registrados sobre las rutas 9 y 14.

Provincia de Buenos Aires concentra más de la mitad

La distribución territorial mantiene a la Provincia de Buenos Aires como principal zona de incidencia, con 53% de los hechos relevados. El interior del país representa 26% y CABA, 21%.

Dentro de la Provincia, la zona oeste concentra 44% de los casos, seguida por la zona sur, con 35%, y la norte, con 21%. En CABA, Parque Patricios, Nueva Pompeya y Villa Soldati aparecen entre los barrios con mayor incidencia, aunque el informe también registra participación en Núñez, Belgrano y Saavedra, zonas que Varone vinculó con el crecimiento de los repartos.

Concientizar sobre el mercado que sostiene el delito

Más allá de la prevención operativa, la Mesa también busca avanzar sobre la demanda que permite comercializar la mercadería robada. Uno de los objetivos planteados para esta etapa es generar mayor conciencia sobre las consecuencias económicas y laborales que produce ese circuito, especialmente sobre pequeñas empresas y vendedores que pueden terminar absorbiendo las pérdidas.

La organización resume esa estrategia bajo una premisa: “No se roba lo que no se vende”. El planteo es que reducir la demanda de productos de origen ilícito puede debilitar el incentivo económico detrás de los robos, por lo que propone combinar campañas de concientización con mayores controles sobre depósitos, puntos de venta y canales de comercialización.

Varone remarcó además que el impacto excede a transportistas y dadores de carga. En operaciones vinculadas al ecommerce, una mercadería sustraída puede terminar siendo una pérdida directa para pequeños vendedores, con consecuencias sobre su continuidad y el empleo. Por eso, la Mesa plantea que la prevención también requiere modificar la percepción social sobre la compra de productos robados.

Tecnología y trazabilidad para anticipar los robos

Frente a este escenario, la Mesa propone avanzar desde el esclarecimiento posterior hacia una estrategia de prevención y anticipación. Entre las herramientas mencionadas aparecen cámaras, anillos digitales, geolocalización e inteligencia artificial para detectar movimientos o comportamientos anómalos.

El documento también plantea reforzar los sistemas de trazabilidad y los controles sobre el origen de la mercadería comercializada, con el objetivo de avanzar no solo sobre quienes ejecutan los robos, sino también sobre quienes reciben, almacenan y venden los productos sustraídos.

En paralelo, 89% de los hechos relevados se judicializa. La agenda hacia adelante, según la Mesa, apunta a “prevenir, anticipar y dificultar el delito antes de que ocurra”, en un escenario donde los cambios de la logística también están redefiniendo los puntos de mayor exposición para las cargas.

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