Luis Ángel Malagón confiesa que fue lo que más le dolió durante el Mundial 2026: “No sabía si volvería a caminar”

El portero retomó la titularidad ante Rayados después de una rotura del tendón de Aquiles que frustró su presencia con la Selección Mexicana

El portero declinó acudir al partido inaugural en el Estadio Azteca ante Sudáfrica porque no se sentía con la fuerza para presenciar desde las tribunas la presentación del Tri. (Foto: Jerome Miron-Imagn Images)
El portero declinó acudir al partido inaugural en el Estadio Azteca ante Sudáfrica porque no se sentía con la fuerza para presenciar desde las tribunas la presentación del Tri. (Foto: Jerome Miron-Imagn Images)
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Luis Ángel Malagón todavía carga con el golpe de una lesión que lo dejó fuera del Mundial 2026 cuando el arco de la Selección Mexicana parecía seguro.

El portero del Club América no sólo perdió una cita que soñaba jugar en casa: durante los primeros días de recuperación llegó a temer que no volvería a caminar.

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Malagón regaló sus boletos para el partido inaugural entre México y Sudáfrica al no sentirse listo para asistir al Estadio Azteca. REUTERS/Raquel Cunha
Malagón regaló sus boletos para el partido inaugural entre México y Sudáfrica al no sentirse listo para asistir al Estadio Azteca. REUTERS/Raquel Cunha

La Copa del Mundo continuó mientras Malagón enfrentó otra pelea lejos de los estadios. Su rostro apareció en anuncios del Tricolor, pero él permaneció en rehabilitación, perdió siete kilos y tuvo que asumir que lo que esperaba desde niño ya no formaría parte de su historia.

La lesión de Malagón llegó cuando el sueño mundialista estaba cerca

El 10 de marzo de 2026 comenzó con una escena distinta para el arquero. André Jardine le entregó el gafete de capitán antes del partido de América ante Philadelphia Union en la Concachampions. Horas después, una lesión cambió el rumbo de una etapa que lo tenía con un pie en la Copa del Mundo.

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La rotura del tendón de Aquiles lo obligó a cambiar los entrenamientos y los partidos por sesiones de rehabilitación.

La titularidad con las Águilas, el gafete de capitán y la posibilidad de llegar al Mundial quedaron suspendidos en una noche que el arquero todavía recuerda con tristeza.

Malagón contó en entrevista con Mediotiempo que sentía la Copa Mundial al alcance de su carrera, hasta que la lesión borró ese escenario: “Fue un golpe difícil, complicado. Lo ves tan cerca, lo sientes aquí en las manos y, de la nada, se va esfumando”.

Luis Ángel Malagón sufrió la rotura del tendón de Aquiles en marzo de 2026 durante un partido del Club América en la Concacaf Champions Cup. (Foto: IMAGN IMAGES/Kyle Ross)
Luis Ángel Malagón sufrió la rotura del tendón de Aquiles en marzo de 2026 durante un partido del Club América en la Concacaf Champions Cup. (Foto: IMAGN IMAGES/Kyle Ross)

El miedo apareció cuando tuvo que recuperar actividades básicas. Caminar, moverse y confiar en su propio cuerpo se volvieron parte de una rutina desconocida para un futbolista acostumbrado a competir cada semana bajo los tres postes.

Durante los primeros días, la incertidumbre rebasó el plano deportivo. El guardameta reconoció que no tenía certeza de cómo respondería su cuerpo: “Al principio, cuando empezó todo esto de la lesión, no sabía si iba a volver a caminar”.

Su madre lo ayudó a bañarse durante una de las jornadas más pesadas. Luis Ángel recordó que ella lo encontró llorando y que, al voltear, descubrió que también derramaba lágrimas. “Fue decir: ‘¿Por qué?, ¿por qué ahora?, ¿por qué en este momento?’”.

Así, a tres meses del debut de México en el Mundial 2026, Malagón pasó de portar el gafete en América a enfrentar una recuperación que le quitó la posibilidad de competir por el lugar que había construido.

La recuperación lo llevó al llanto y a perder 7 kilos

El proceso no se reflejó únicamente en la cancha. Luis Ángel perdió peso y enfrentó semanas en las que no encontraba ganas de comer. El dolor por no acudir a la Copa del Mundo también se instaló en momentos cotidianos, lejos de las cámaras y los entrenamientos.

Durante mes y medio, o incluso cerca de dos meses, el portero dejó de comer con normalidad. Hubo días en los que apenas realizaba una comida porque no tenía apetito ni ánimo para sostener la rutina.

El arquero volvió a la actividad con siete kilos menos. El cambio en su físico fue una consecuencia de esa etapa: “Estoy muy delgado, perdí muchos kilos”, explicó al recordar los meses en que las lágrimas aparecían sin aviso.

La falta de apetito por el desgaste emocional provocó la pérdida de siete kilos en la estructura física del futbolista. REUTERS/Daniel Becerril
La falta de apetito por el desgaste emocional provocó la pérdida de siete kilos en la estructura física del futbolista. REUTERS/Daniel Becerril

Su hija Brenda se convirtió en un motivo para levantarse. Malagón también reconoció el respaldo de su pareja, su madre, las psicólogas que lo atendieron y el equipo médico y deportivo del América, que acompañó su regreso.

El portero encontró fuerza en la convivencia con su hija y en el recuerdo de su padre, quien trabajó como barrendero para sacar adelante a la familia: “Creo que verla y tenerla como mi motor fue lo que me impulsó a salir adelante”.

Malagón no pudo escapar de las imágenes de un Mundial que no jugó

El 11 de junio, México inauguró el Mundial 2026 ante la Selección de Sudáfrica. Malagón entrenó desde temprano en las instalaciones del Club América y recibió dos boletos para asistir al partido.

Decidió regalarlos a su hermano y a su pareja porque no se sintió preparado para vivir el encuentro desde las tribunas.

La ausencia le pesaba tanto que no se veía con ánimo de ocupar un lugar en el estadio: “No me sentía con la capacidad ni con la fuerza emocional para estar en ese momento”.

Guillermo Almada respaldó el regreso de Luis Ángel Malagón a la titularidad del América durante el empate 1-1 ante Monterrey (Cortesía)
Tras su regreso a la titularidad con América, el portero mantiene la esperanza de disputar una Copa Mundial con la Selección Mexicana en el futuro. (Cortesía)

El golpe aumentó al salir a la calle. La publicidad lo mantenía ligado a una Selección Mexicana que ya no podía acompañar dentro de la cancha. “Si tú veías la ciudad, gran parte de la propaganda salía yo: en gasolineras, en espectaculares, en el huevo”.

El arquero tardó meses en procesar la ausencia. La frase con la que resumió aquel periodo fue directa: “Fue un madrazo para mí”. Después agregó que la herida emocional tardó en cerrar: “Me costó varios meses, pero ya estoy tranquilo”.

En este sentido, el regreso ante Rayados de Monterrey cerró siete meses fuera del arco. Malagón volvió con menos peso, otra perspectiva sobre su carrera y la idea de que la Copa Mundial con la Selección Mexicana todavía puede esperarlo más adelante.

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