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Agentes estadounidenses de la CIA que murieron en Chihuahua sirvieron el Afganistán y otros países antes de llegar a México

Richard Leiter Johnston III, de 35 años, y John Dudley Black, de 43, sirvieron en las Fuerzas Armadas de su país —Johnston en el Ejército y Black en la Marina— y participaron en operaciones en sitios en guerra como Asia Oriental y el continente americano

Richard Leiter Johnston III, de 35 años, y John Dudley Black, de 44, agentes estadounidenses murieron tras desbarrancar su auto junto con otros dos oficiales mexicanos en la madrugada del 19 de abril de 2026 tras participar en un operativo para desmantelar un laboratorio clandestino de drogas Foto: Redes y FGR

Tras la detención del exfiscal de Chihuahua César Jáuregui Moreno, quien enfrenta órdenes de aprehensión por presuntamente permitir la operación de agentes extranjeros sin permiso estatal ni federal su han indagado la identidad de los integrantes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Los agentes de la CIA John D. Black y Richard Leiter Johnston murieron el 19 de abril de 2026 cuando el vehículo en que viajaban cayó por un barranco en la Sierra Tarahumara, Chihuahua, tras una operación contra laboratorios clandestinos de metanfetamina. El accidente también causó la muerte del director de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua, Pedro Román Oseguera Cervantes, y del agente Manuel Genaro Méndez Montes.

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La Agencia Estatal de Investigación (AEI), dedicó dos días a desmantelar una red de megalaboratorios de drogas sintéticas, que el fiscal general de Chihuahua, César Jáuregui, describió como “una de las mayores incautaciones del país”. Dirigidos por una facción del Cártel de Sinaloa, que ha controlado el crimen en la región durante mucho tiempo, los laboratorios contaban con decenas de barriles de polvo, líquidos, hornos y bombonas de gas capaces de producir metanfetamina cristalina. Las fuerzas de seguridad localizaron los laboratorios con la ayuda de drones de vigilancia, indicó Jáuregui.

La identidad de los estadounidenses se mantuvo reservada durante los primeros días posteriores al accidente, cuando las autoridades estatales los identificaron como instructores de la Embajada de Estados Unidos. Reportes de medios estadounidenses los vincularon posteriormente con la Agencia Central de Inteligencia y reconstruyeron parte de sus trayectorias militares en Afganistán.

Según The Washington Post, Black, Johnston y los dos funcionarios mexicanos regresaban hacia la ciudad de Chihuahua por una ruta montañosa cuando su vehículo cayó aproximadamente 180 metros. La unidad se incendió después de precipitarse al fondo del barranco.

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Associated Press informó que Estados Unidos brindaba apoyo a agentes mexicanos en la operación, sin participar directamente en ella. La presidenta Claudia Sheinbaum declaró que desconocía la presencia de personal estadounidense en ese despliegue y consideró posibles sanciones contra el gobierno de Chihuahua.

John D. Black sirvió con la Primera División de Marines en Afganistán

John D. Black tenía 43 años y había crecido en Spokane, Washington, aunque nació en San Francisco, de acuerdo con The Seattle Times. Cursó sus primeros estudios en la escuela católica Trinity y después ingresó a Gonzaga Prep, donde se graduó en 2001.

Los registros escolares consultados por The Spokesman-Review señalaron que Black jugó futbol americano y participó en atletismo durante su etapa como estudiante. Más tarde asistió a la Universidad de Gonzaga y formó parte del Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de Reserva.

Jeffrey Dennison, portavoz de la Universidad de Gonzaga, confirmó al diario de Spokane que Black había estudiado en esa institución. Mensajes enviados a conocidos de la familia tras su muerte indicaron que también había servido en Afganistán.

Un video de 2013, difundido en el sitio oficial del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, mostró que Black trabajó como ayudante de campo del comandante general de la Primera División de Marines durante su estancia en Afganistán. Esa labor lo colocó cerca del mando militar de una de las principales unidades expedicionarias estadounidenses.

Dave McKenna, exentrenador de futbol americano de Black en la preparatoria, lo recordó como un joven disciplinado y alejado de los reflectores. “Era un placer entrenarlo. Trabajaba duro y siempre daba lo mejor de sí. Por eso hacía lo que hacía. Era así en su esencia”, declaró al periódico estadounidense.

El entrenador añadió que Black priorizaba a otras personas antes que a sí mismo: “Siempre ponía a los demás primero. No buscaba ni necesitaba ser el centro de atención. Para los jóvenes, eso es excepcional. Era un gran hombre”.

La información pública sobre Black había sido limitada antes del accidente debido a su condición de integrante de una agencia de inteligencia. La reconstrucción de su trayectoria se basó en archivos escolares, testimonios de conocidos y materiales militares que habían sido divulgados años antes.

Richard Leiter Johnston fue capitán del Ejército y obtuvo la Boina Verde

Richard Leiter Johnston III nació en Washington, D.C., y se graduó de la Universidad de Virginia con una licenciatura en Historia y Chino Mandarín, según el sitio estadounidense U.S. Special Forces Taps, dedicado a publicar obituarios de integrantes de las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos.

Johnston alcanzó el grado de capitán en el Ejército estadounidense. En 2016 dirigió un pelotón de la 25.ª División de Infantería durante la Operación Freedom Sentinel en Afganistán, donde realizó tareas antiterroristas y participó en el adiestramiento de fuerzas de seguridad afganas.

El obituario señaló que posteriormente ingresó a las Fuerzas Especiales del Ejército, conocidas por el uso de la Boina Verde. Tras dejar el servicio militar, trabajó para el gobierno de Estados Unidos en regiones de Medio Oriente, África, Asia Oriental y el continente americano.

U.S. Special Forces Taps no precisó en su texto que Johnston se hubiera incorporado a la CIA, aunque describió que desarrolló labores en “algunas de las regiones más desafiantes del mundo”. El sitio indicó que murió mientras se encontraba de servicio y apoyaba prioridades de seguridad de su país.

“Estaba realizando un trabajo en el que realmente creía, utilizando las habilidades que había perfeccionado a lo largo de toda su carrera”, indicó la publicación en su homenaje. También sostuvo que sus capacidades habían contribuido a iniciativas que buscaban incrementar la seguridad nacional y global de Estados Unidos.

La experiencia de Johnston en Afganistán coincidió con una etapa de operaciones militares, antiterroristas y de inteligencia estadounidenses en ese país. Su formación en Historia, mandarín, operaciones de fuerzas especiales y entrenamiento militar formó parte de los elementos conocidos sobre su carrera antes de su presencia en Chihuahua.

El accidente ocurrió después de un operativo contra metanfetamina en Chihuahua

Los dos estadounidenses viajaban con personal de la AEI después de un despliegue contra instalaciones dedicadas a la producción de drogas sintéticas en el municipio de Morelos. La operación se concentró en las comunidades de El Pinal y Polanco, ubicadas en una zona serrana del estado.

La información difundida después del accidente señaló que la AEI había dedicado dos días al desmantelamiento de una red de laboratorios de metanfetamina. Los inmuebles contenían barriles con polvo y líquidos, hornos y cilindros de gas, materiales que podían utilizarse para fabricar metanfetamina cristalina.

De acuerdo con las versiones divulgadas, los laboratorios habían sido localizados con drones de vigilancia. Los estadounidenses se encontraban en Polanco para impartir una capacitación sobre el manejo de esos aparatos, antes de sumarse al convoy que se dirigía a la ciudad de Chihuahua.

La caravana estaba compuesta por cinco vehículos oficiales. Los agentes estadounidenses solicitaron viajar con el grupo porque tenían previsto abordar un vuelo desde la capital estatal la mañana posterior al accidente, según la versión proporcionada sobre el trayecto.

La presencia de los dos ciudadanos estadounidenses abrió cuestionamientos sobre el alcance de la colaboración en seguridad entre México y Estados Unidos. Sheinbaum sostuvo que los agentes extranjeros no podían participar físicamente en operaciones dentro del país sin que las autoridades federales contaran con conocimiento y autorización.

El Gobierno de México informó después que uno de los estadounidenses ingresó al país como turista y el otro lo hizo con pasaporte diplomático. También afirmó que el Gabinete de Seguridad y la SRE no tenían conocimiento de que agentes extranjeros participaran de manera operativa en territorio nacional.

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