Rupturas internas en Los Chapitos: las siete células que habrían cambiado de bando en la guerra del Cártel de Sinaloa

Las deserciones responderían a disputas por el negocio del fentanilo, pérdidas territoriales y desacuerdos con las alianzas de la facción, de acuerdo con el especialista en seguridad Víctor Manuel Sánchez Valdés

Los Chapitos recompensa EEU
Un análisis del especialista en seguridad Víctor Sánchez Valdés señala que la ruptura de al menos siete células regionales amenaza con debilitar a Los Chapitos en la guerra contra La Mayiza. Las deserciones podrían costarles hombres armados, territorios e ingresos ilícitos, mientras antiguos aliados cambian de bando o buscan operar por cuenta propia. (Crédito: X|@HSI_HQ)
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La pérdida de aliados regionales puede representar un costo estratégico para Los Chapitos en la guerra que mantienen contra La Mayiza desde septiembre de 2024. Al menos siete células y estructuras criminales se habrían distanciado de la facción de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, en un proceso que amenaza con modificar sus alianzas, su capacidad de operación y el control de territorios en distintas entidades.

El recuento fue planteado por el catedrático de la Universidad Autónoma de Coahuila y especialista en seguridad, Víctor Manuel Sánchez Valdés, quien sostiene que las rupturas internas pueden tener consecuencias más profundas que la pérdida de operadores individuales. Cuando una célula regional cambia de alianza, explicó, la facción a la que pertenecía puede perder hombres armados, zonas de influencia y los ingresos ilegales generados en esos lugares.

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En un texto titulado ¿Las traiciones están debilitando a Los Chapitos? —publicado hoy— el académico menciona que entre las estructuras que presuntamente han cambiado de bando están Los Salazar, Los Paredes y Los Cazadores, con presencia en Sonora; la familia Avendaño, asentada principalmente en Ahome, Sinaloa; el grupo del 11, que opera en Navolato; René Bastidas Mercado, alias “El 00”, con presencia en Sinaloa y Baja California Sur, y la familia Salgueiro Nevárez, relacionada con las operaciones criminales en Chihuahua.

Sin embargo, no todas las rupturas tienen el mismo alcance ni están confirmadas en los mismos términos. Algunas estructuras habrían buscado una alianza con La Mayiza, mientras que otras operan de manera independiente o mantienen una relación que ha sido descrita como presunta. Por ello, el recuento no significa que las siete se hayan incorporado formalmente a la facción vinculada con Ismael “El Mayo” Zambada.

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Las tres células de Sonora que se separaron de Los Chapitos

Los Salazar, Los Paredes y Los Cazadores figuran entre las estructuras que rompieron con Los Chapitos y comenzaron a operar bajo una nueva configuración criminal en Sonora. De acuerdo con Sánchez, el deterioro de la relación con los hijos de El Chapo estuvo relacionado con el negocio del fentanilo, una actividad que, según su análisis, Los Chapitos habrían reservado para sí mismos.

El académico sostiene que las restricciones para participar en ese mercado afectaron los ingresos de las tres células, que durante años mantuvieron vínculos con la estructura encabezada por Joaquín Guzmán Loera. La ruptura habría abierto la posibilidad de buscar mayor autonomía y establecer acuerdos con adversarios de Los Chapitos.

La formación del Cártel Independiente de Sonora, integrado por Los Salazar, Los Paredes y Los Cazadores, ya había sido reportada por Infobae México en marzo de 2024. Información publicada posteriormente señaló que las tres estructuras se asociaron a finales de 2023, antes del inicio de la guerra entre Los Chapitos y La Mayiza en septiembre de 2024.

Nuevo Cártel Independiente de Sonora
Los Salazar, Los Paredes y Los Cazadores, tres grupos con presencia en Sonora, habrían roto con Los Chapitos por diferencias relacionadas con el negocio del fentanilo. De acuerdo con el análisis de Sánchez Valdés, las células se agruparon bajo el nombre de Cártel Independiente de Sonora y comenzaron a colaborar con La Mayiza contra sus antiguos aliados. (Crédito: X| @All_Source_News)

La distinción es relevante: el Cártel Independiente de Sonora no es presentado por el catedrático como una organización que se haya integrado formalmente a La Mayiza. Su análisis plantea que las células que lo conforman mantienen una relación de colaboración con integrantes de esa facción contra Los Chapitos en Sonora y Chihuahua.

La familia Avendaño y el avance de La Mayiza en Ahome

Otra de las rupturas mencionadas por Sánchez Valdés corresponde a la familia Avendaño, que opera principalmente en el municipio de Ahome, cuya cabecera es Los Mochis. Según el académico, este grupo mantuvo durante años relaciones con la familia Guzmán e incluso habría participado en las acciones emprendidas durante el llamado Culiacanazo de octubre de 2019, cuando integrantes del Cártel de Sinaloa buscaron impedir el traslado de Ovidio Guzmán tras su detención.

El analista atribuye el distanciamiento a dos factores: el avance de La Mayiza y sus aliados en la zona, y el desacuerdo de la familia con el acercamiento de Los Chapitos al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

La primera explicación se relaciona con la presión territorial sobre Ahome, una región estratégica del norte de Sinaloa. La segunda apunta a una disputa por las alianzas que Los Chapitos han establecido para enfrentar a sus adversarios.

Los Chapitos y Los Mayos del Cártel de Sinaloa
La guerra entre Los Chapitos y La Mayiza lleva más de dos años y ha provocado pérdidas de operadores y territorios para ambas facciones. Sánchez Valdés advierte que, pese a las deserciones, Los Chapitos conservan recursos, alianzas y zonas de influencia, por lo que el desenlace del conflicto continúa abierto. (Crédito de imagen: Jesús Aviles | Infobae México)

El caso ilustra una de las hipótesis centrales del análisis: las células regionales no necesariamente permanecen con una facción por lealtad permanente. Sus decisiones pueden depender de la presión que enfrentan en sus zonas de operación, de sus intereses económicos y de los acuerdos que consideran más convenientes para mantener sus actividades.

El grupo del 11 y “El 00”: negociar para evitar el desgaste

En Navolato, el especialista en seguridad identifica al grupo del 11, dirigido presuntamente por Juan Carlos Bernal Zazueta, como otra de las estructuras que habrían dejado de apoyar a Los Chapitos. Según su versión, ante la pérdida de terreno y la posibilidad de una derrota frente a La Mayiza, el grupo habría negociado con sus adversarios para conservar su estructura y evitar continuar una disputa que implicaba bajas y costos operativos.

El analista también menciona a René Bastidas Mercado, alias “El 00”, un operador con trayectoria en distintas facciones del Cártel de Sinaloa y presencia en Sinaloa y Baja California Sur.

Sánchez Valdés sostiene que Bastidas habría abandonado a Los Chapitos para evitar prolongar el enfrentamiento y porque habría considerado más conveniente el potencial de negocio del otro bando.

El cambio de alineamiento de “El 00” ya había sido abordado por Infobae México en septiembre de 2024, con base en información periodística y referencias a documentos de la Secretaría de la Defensa Nacional. Esos antecedentes lo situaban entre los operadores que habrían pasado al lado de La Mayiza. Sin embargo, la trayectoria de Bastidas también muestra que sus alianzas han cambiado en distintos momentos, por lo que su caso no debe tratarse como una adhesión formal cuya estructura y alcance estén plenamente establecidos.

Las siete células regionales que habrían roto con Los Chapitos o comenzado a colaborar con La Mayiza evidencian las fracturas internas que enfrenta la facción de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Según el analista Víctor Manuel Sánchez Valdés, estas deserciones pueden traducirse en pérdida de hombres armados, territorios e ingresos ilícitos, aunque no todas las rupturas están confirmadas. (Crédito: X | @victorsanval)
Las siete células regionales que habrían roto con Los Chapitos o comenzado a colaborar con La Mayiza evidencian las fracturas internas que enfrenta la facción de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Según el analista Víctor Manuel Sánchez Valdés, estas deserciones pueden traducirse en pérdida de hombres armados, territorios e ingresos ilícitos, aunque no todas las rupturas están confirmadas. (Crédito: X | @victorsanval)

Ambos casos representan, en la lectura de Sánchez Valdés, una lógica de supervivencia: negociar o cambiar de alianza puede resultar menos costoso que sostener una confrontación prolongada. La decisión también puede permitir que una estructura conserve presencia local, aunque el alcance real de los acuerdos atribuidos a estos grupos no está documentado de manera uniforme.

La familia Salgueiro Nevárez y la disputa en Chihuahua

La séptima estructura mencionada por Sánchez es la familia Salgueiro Nevárez, a la que identifica como uno de los principales operadores de Los Chapitos en Chihuahua. De acuerdo con su análisis, este grupo habría comenzado a trabajar con La Mayiza ante la amenaza de expansión de La Línea, organización criminal con presencia histórica en Chihuahua.

El caso abre una pregunta sobre la forma en que las presiones locales pueden modificar alianzas dentro de una disputa nacional. Las células regionales no sólo deben responder al conflicto entre las facciones de Sinaloa, sino también a los movimientos de otras organizaciones que buscan ampliar su presencia o disputar rutas y zonas de operación.

Sánchez Valdés plantea que la familia Salgueiro habría buscado una relación con La Mayiza frente a ese escenario.

La suma de estas estructuras muestra por qué el recuento de deserciones requiere distinguir entre grupos que se independizaron, operadores que cambiaron de alianza y células cuya colaboración con La Mayiza sigue siendo presunta. No todas las rupturas representan el mismo tipo de pérdida para Los Chapitos.

Ruperto, José y Heriberto Salgueiro Nevárez
De acuerdo con el especialista en seguridad, la familia Salgueiro Nevárez, identificada durante años como una de las principales estructuras regionales aliadas de Los Chapitos en Chihuahua, habría comenzado a colaborar con La Mayiza ante la presión de otros grupos criminales. El posible cambio de alianza muestra cómo la disputa puede extenderse más allá de Sinaloa. (Crédito: Departamento de Justicia EEUU)

El negocio, el territorio y las alianzas detrás de las rupturas

Sánchez identifica cuatro factores que ayudarían a explicar las deserciones. El primero es la percepción de que La Mayiza tiene ventaja en la guerra, lo que podría llevar a algunas células a alinearse con el bando que consideran mejor posicionado. El segundo es económico: una estructura puede buscar mayores ingresos al operar de forma independiente o al establecer acuerdos con otra facción.

El tercer factor es el desgaste de la confrontación. Las bajas, la presión sobre los territorios y los recursos que exige mantener una disputa pueden incentivar negociaciones para reducir los costos de la violencia. El cuarto corresponde a los desacuerdos con las alianzas de Los Chapitos, particularmente su acercamiento con el CJNG, que algunas estructuras podrían considerar contrario a sus propios intereses.

El acercamiento entre Los Chapitos y el CJNG también ha sido abordado en la cobertura de Infobae México sobre la guerra interna del Cártel de Sinaloa. En julio de 2026, un reportaje basado en el análisis de International Crisis Group describió una alianza entre ambas organizaciones para combatir a La Mayiza, aunque señaló que su alcance sería limitado y que no equivalía a una integración permanente.

La alianza entre Los Chapitos y el CJNG, antes considerados enemigos irreconciliables, ha tomado forma en medio del colapso operativo de la facción de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.  (Infobae)
La alianza entre Los Chapitos y el CJNG, antes considerados enemigos irreconciliables, ha tomado forma en medio del debilitamiento operativo de la facción de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán. (Imagen ilustrativa | Infobae México)

Para Sánchez Valdés, el cambio de una célula puede producir efectos simultáneos: pérdida de personal armado, debilitamiento de las redes locales y reducción de los ingresos que una facción obtiene de las zonas donde operaba. En ese sentido, atraer a un antiguo aliado del rival puede resultar menos costoso que intentar arrebatarle el mismo territorio mediante enfrentamientos prolongados.

La guerra entre Los Chapitos y La Mayiza sigue abierta

Aunque el especialista en seguridad considera que las rupturas han debilitado la posición de Los Chapitos, advierte que sería prematuro dar por definida la disputa. La facción de los hijos de El Chapo conserva recursos, territorios y alianzas que pueden permitirle mantener su capacidad operativa.

El conflicto comenzó en septiembre de 2024, después de la captura de Ismael “El Mayo” Zambada en Estados Unidos en julio de ese año y de las versiones sobre la participación de Joaquín Guzmán López en su traslado. La ruptura entre las facciones desató una disputa que ha reconfigurado las alianzas de grupos regionales y el control de zonas de Sinaloa y estados vecinos.

Un análisis del propio Víctor Sánchez publicado en Nexos en octubre de 2025 describió la fragmentación como un fenómeno recurrente en las organizaciones criminales mexicanas. El especialista señaló entonces que las traiciones internas, el crecimiento económico de células subordinadas y los vacíos de liderazgo pueden impulsar rupturas y nuevas alianzas.

En el escenario que plantea Sánchez Valdés, la confrontación podría prolongarse con avances limitados y desgaste para ambos bandos, mientras otras organizaciones aprovechan las disputas para expandir su influencia. Por ahora, las siete estructuras mencionadas constituyen un recuento de rupturas y posibles cambios de alianza que deben evaluarse caso por caso, no una prueba de que Los Chapitos estén cerca de desaparecer ni de que La Mayiza haya consolidado una victoria definitiva.

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