A finales de la década de 1990, Los Zetas surgieron de la incorporación de militares de élite desertores del Ejército mexicano al Cártel del Golfo. Años después, el grupo recurrió a exintegrantes de las fuerzas especiales guatemaltecas para entrenar a nuevos sicarios. En octubre de 2005, autoridades mexicanas confirmaron públicamente que al menos 30 exkaibiles habían sido contratados por la organización.
La información, difundida hace dos décadas, documentó una conexión criminal entre México y Guatemala que se desarrolló mientras Los Zetas ampliaban sus operaciones y buscaban personal con experiencia militar.
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La cifra de 30 exkaibiles fue reportada por medios de comunicación a partir de declaraciones de José Luis Santiago Vasconcelos, entonces titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada de la Procuraduría General de la República (PGR).
El funcionario señaló que el acuerdo con los exmilitares guatemaltecos se había concretado aproximadamente un año antes. Por ello, 2005 marca una de las primeras confirmaciones públicas de esa relación, pero no necesariamente el inicio del reclutamiento.
Los Zetas nacieron de militares de élite mexicanos
En 1997, integrantes del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFES) del Ejército mexicano desertaron y se incorporaron al servicio de Osiel Cárdenas Guillén, entonces líder del Cártel del Golfo. Con el tiempo, ese grupo armado fue conocido como Los Zetas.
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La experiencia militar de sus primeros integrantes contribuyó a definir la estructura de la organización, que combinó entrenamiento táctico, manejo de armas y disciplina jerárquica con actividades delictivas. Inicialmente, sus miembros protegían a los dirigentes del Cártel del Golfo y combatían a sus rivales, pero después desarrollaron una estructura propia y ampliaron sus operaciones.
La ruptura con el Cártel del Golfo en 2010 derivó en una disputa entre antiguos aliados por el control de territorios y rutas criminales. Para entonces, Los Zetas habían extendido su presencia a distintas regiones de México y Centroamérica.
La PGR confirmó el reclutamiento de exkaibiles en 2005
En septiembre de 2005, el entonces secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Clemente Vega García, advirtió ante el Senado sobre indicios de que exintegrantes de las fuerzas especiales de Guatemala buscaban incorporarse a Los Zetas. En ese momento, la información todavía no podía confirmarse plenamente.
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Un mes después, Santiago Vasconcelos confirmó que al menos 30 kaibiles habían sido contratados para entrenar a nuevos integrantes del grupo criminal. Según el funcionario, Los Zetas buscaban reemplazar a miembros detenidos o abatidos y recurrieron a exmilitares guatemaltecos por su preparación especializada.
La cifra correspondía a la información disponible para las autoridades mexicanas en ese momento. No existe un registro público definitivo que permita establecer cuántos exkaibiles colaboraron con Los Zetas durante los años siguientes.
En septiembre de 2006, nuevas publicaciones retomaron el tema y describieron la expansión del grupo y la búsqueda de exmilitares guatemaltecos. Algunas estimaciones situaron en alrededor de 40 el número de kaibiles que trabajaban para la organización, aunque esa cantidad no debe presentarse como un registro confirmado.
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El entrenamiento militar como recurso criminal
Los kaibiles son integrantes de una unidad de fuerzas especiales del Ejército de Guatemala, con formación en operaciones especiales y contrainsurgencia. El reclutamiento de algunos exintegrantes por Los Zetas permitió al grupo buscar personal con experiencia militar fuera de México.
Una investigación de InSight Crime publicada en 2011 retomó testimonios sobre la incorporación de exmilitares guatemaltecos y describió el interés de Los Zetas en sus conocimientos operativos, manejo de armas y capacidad de entrenamiento. La investigación también documentó la expansión de la organización en Guatemala y sus vínculos con operadores criminales locales.
La presencia del grupo en Centroamérica coincidió con su crecimiento como organización independiente y con la importancia de Guatemala para las rutas de narcotráfico que conectaban Sudamérica con México y Estados Unidos.
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Dos décadas después, Los Zetas están fragmentados
Las detenciones y muertes de sus principales dirigentes, junto con las disputas internas, debilitaron a Los Zetas durante la década siguiente. La organización perdió la cohesión que había alcanzado durante su expansión y sus estructuras se fragmentaron en grupos con distintos nombres, liderazgos y zonas de operación.
El Cártel del Noreste (CDN) es una de las organizaciones surgidas de ese proceso. Su presencia se concentra principalmente en el noreste de México, con Nuevo Laredo, Tamaulipas, como uno de sus bastiones. Aunque procede de la estructura de Los Zetas, no debe confundirse con la organización original ni asumirse que conserva todas sus alianzas y métodos.
El 13 de octubre de 2026, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció sanciones contra cuatro personas y 11 empresas vinculadas, según la dependencia, con la red financiera del Cártel del Noreste. Las medidas alcanzaron negocios relacionados con carreras de caballos, construcción, transporte de carga y el sector energético.
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Washington señaló que esa red comercial era utilizada para lavar recursos y financiar operaciones criminales. La acción mostró cómo las autoridades estadounidenses investigan las actividades económicas que atribuyen a las estructuras sucesoras de Los Zetas.
Las sanciones no demuestran que el Cártel del Noreste conserve los mismos vínculos con exmilitares guatemaltecos que fueron reportados hace dos décadas. Sí permiten contextualizar la evolución de una organización cuyo origen estuvo ligado a desertores de fuerzas especiales mexicanas y cuyo crecimiento incluyó el reclutamiento de exmilitares de Guatemala.
Veinte años después de las primeras confirmaciones públicas sobre la contratación de exkaibiles para entrenar sicarios, la documentación disponible permite reconstruir una conexión criminal entre México y Guatemala y seguir la transformación de Los Zetas. El número exacto de exmilitares involucrados y el alcance de sus actividades en cada etapa, sin embargo, siguen siendo aspectos que no pueden establecerse de manera concluyente con la información pública disponible.
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Osiel Cárdenas sigue preso y un fundador de Los Zetas recibió 29 años de condena en 2026
Osiel Cárdenas Guillén, exlíder del Cártel del Golfo y figura clave en el origen de Los Zetas, permanecía recluido en el penal del Altiplano en septiembre de 2026. Tras ser deportado de Estados Unidos en diciembre de 2024, enfrentaba siete procesos penales reactivados en México. Un expediente registró movimientos hasta el 24 de septiembre de 2026.
Otro caso reciente involucra a Sergio Enrique Ruiz Tlapanco, alias “El Tlapa” o “Z-44”, identificado por autoridades como uno de los miembros fundadores de Los Zetas. El 27 de julio de 2026 fue sentenciado a 29 años y nueve meses de prisión, además de una multa de 692 mil 857 pesos, por delitos relacionados con delincuencia organizada y portación de armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas. El Ejército lo detuvo en Puebla en septiembre de 2009.
Ambos casos muestran que antiguos integrantes de la organización continúan enfrentando procesos judiciales en México.
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