El Cártel Santa Rosa de Lima ha desarrollado mayor fuerza y capacidad operativa que el Cártel de Tijuana, pese a que este último tiene una trayectoria histórica más larga en el mundo del crimen organizado.
En el primero, Karem Yépez Ortiz asumió las decisiones operativas fuera de prisión tras la captura de su hermano, José Antonio Yépez Ortiz, alias El Marro, el 2 de agosto de 2020; en el segundo, Enedina Arellano Félix mantiene el liderazgo de una estructura que ha perdido presencia territorial, de acuerdo con el investigador Víctor Manuel Sánchez Valdés, especialista en seguridad de la Universidad Autónoma de Coahuila.
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En entrevista con Infobae México, el académico explicó que ambos casos muestran cómo mujeres vinculadas por lazos familiares con los fundadores o anteriores dirigentes de una organización criminal llegaron a ocupar posiciones de mando.
Sin embargo, sus estructuras atraviesan situaciones distintas: mientras el Santa Rosa de Lima conserva influencia en Guanajuato y se ha extendido a entidades vecinas, el Cártel de Tijuana concentra sus actividades en zonas específicas de Baja California.
Karem Yépez mantiene el mando operativo del Santa Rosa de Lima
La captura de José Antonio Yépez Ortiz, alias El Marro, en 2020 no significó la desaparición del Cártel Santa Rosa de Lima. Aunque autoridades estadounidenses han señalado que el fundador opera desde prisión, Sánchez Valdés sostuvo que su hermana, Karem Yépez, es quien toma las decisiones de la organización fuera del centro penitenciario, junto con otros integrantes de la familia y operadores.
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“Quien toma las decisiones en la organización es Karem”, afirmó el investigador al explicar que, desde su perspectiva, el liderazgo operativo de Yépez se mantiene pese al encarcelamiento de su hermano.
Sánchez Valdés reconoció que él y otros analistas consideraron que la organización tendría dificultades para sobrevivir a la detención de El Marro. No obstante, el grupo ha conservado capacidad operativa pese a los avances del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Guanajuato.
El especialista ubicó la mayor fuerza del CJNG al oeste de Celaya, mientras que el Santa Rosa de Lima mantiene presencia relevante al este de ese municipio. También señaló que la organización se ha expandido a Querétaro y a algunos municipios de Hidalgo.
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“Muchos analistas pensábamos que sería complicado que el Cártel Santa Rosa de Lima sobreviviera a la captura del Marro. Nos equivocamos en el sentido de que, si bien el Cártel Jalisco Nueva Generación ha ganado algo de terreno en Guanajuato, sus avances no ponen en riesgo la operación del Cártel de Santa Rosa”, señaló.
La disputa entre el Santa Rosa de Lima y el CJNG, añadió, es uno de los factores que explican la violencia en Guanajuato. Además, describió al grupo como una de las organizaciones dedicadas al robo de combustible más importantes del país por el número de operadores que conserva.
Enedina Arellano encabeza un Cártel de Tijuana debilitado
Enedina Arellano Félix dirige el Cártel de Tijuana desde 2014, según la reconstrucción que presentó Sánchez Valdés a partir de las fuentes consultadas para su investigación.
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El especialista explicó que existe una diferencia entre las versiones sobre el momento en que Enedina Arellano asumió el liderazgo. Algunas fuentes sitúan su llegada al mando desde 2008, mientras que otras consideran que su hijo, Fernando Sánchez Arellano, dirigió la organización hasta su detención en 2014.
Sánchez Valdés tomó como referencia esta segunda versión porque, cuando Fernando Sánchez Arellano fue arrestado, el gobierno le atribuyó el liderazgo del grupo. Tras su detención, las fuentes consultadas por el investigador coinciden en que Enedina Arellano quedó al frente de la organización.
Su liderazgo, sin embargo, coincide con un proceso prolongado de debilitamiento. El Cártel de Tijuana ha perdido territorios y ya no mantiene la presencia que tuvo en décadas anteriores. De acuerdo con el académico, su actividad se concentra en determinadas zonas de Tijuana, con posible alcance en Playas de Rosarito y Ensenada.
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El investigador señaló que la organización ni siquiera controla todo el municipio de Tijuana y que, dentro de esa demarcación, otras estructuras criminales tienen mayor peso. Identificó entre ellas a la facción de Los Mayos —del Cártel de Sinaloa— y al CJNG.
En la actualidad, agregó, las actividades del Cártel de Tijuana se concentran principalmente en el narcomenudeo, la extorsión en algunas zonas y el trasiego esporádico de cantidades menores de droga hacia el área de San Diego y San Ysidro, en Estados Unidos.
“Ya no se puede hablar de que el Cártel Tijuana opere fuera de Baja California. Quizá (tenga influencia) en Playas de Rosarito, un poco en Ensenada. Pero, por ejemplo, en Mexicali y Tecate hace ya mucho tiempo que no tiene operación en esa zona. No se puede afirmar que controla todo Tijuana, al contrario, es la tercera organización más importante en Tijuana, después de Los Mayos, y después del Cártel Jalisco Nueva Generación. Su influencia es mucho más limitada y se concentra, sobre todo, en narcomenudeo, en extorsión en algunas zonas, esporádicamente el trasiego de droga, pero ya en menores cantidades hacia la zona de San Diego”, explicó.
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Las mujeres al mando no necesariamente dirigen organizaciones menos violentas
La presencia de mujeres en la dirección de grupos criminales no implica que sus organizaciones sean menos violentas. Sánchez Valdés cuestionó esa idea y señaló que no hay elementos suficientes para sostener que el género de quien dirige un cártel determine su nivel de violencia.
El académico explicó que el Cártel de Tijuana es menos violento que en etapas anteriores, pero atribuyó esa diferencia al debilitamiento que ha experimentado durante años, no al hecho de que una mujer esté al frente de la organización.
El Santa Rosa de Lima, en cambio, continúa siendo una organización violenta. El investigador también mencionó los casos de Melissa Calderón Ojeda, conocida como La China, quien encabezó una organización criminal en Los Cabos, y Leticia Rodríguez, alias Doña Lety, vinculada a una estructura delictiva en Cancún, como ejemplos que cuestionan la idea de que las mujeres al mando moderan la violencia de sus grupos.
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“Esta creencia de que los cárteles dirigidos por mujeres son menos violentos no necesariamente se sostiene con datos”, señaló.
El machismo, una barrera para las lideresas criminales
Las mujeres que llegan a la dirección de una organización criminal deben enfrentar obstáculos adicionales en un entorno predominantemente masculino, de acuerdo con Sánchez Valdés. Entre ellos mencionó las resistencias que pueden surgir entre subordinados al recibir instrucciones de una mujer y las dificultades que enfrentan las lideresas cuando integrantes de las corporaciones de seguridad negocian sobornos con ellas.
El investigador distinguió entre las mujeres que heredaron posiciones de mando dentro de estructuras familiares y aquellas que formaron sus propias organizaciones. Entre estas últimas mencionó a Delia Patricia Gutiérrez Buendía, vinculada al Cártel de Neza; Leticia Rodríguez, Doña Lety, en Cancún, y Melissa Calderón Ojeda, La China, en Los Cabos.
En otros casos, explicó, las mujeres llegaron a la dirección tras las detenciones o muertes de dirigentes anteriores que pertenecían a sus familias. Estas trayectorias muestran distintas vías de acceso al mando, aunque el especialista advirtió que la presencia femenina en las cúpulas del crimen organizado sigue siendo poco común.
Sánchez Valdés señaló que hay pocas mujeres en puestos clave dentro de las principales organizaciones criminales, como la dirección de una plaza o el liderazgo regional. Aunque considera que los casos han aumentado, sostuvo que todavía son atípicos frente al conjunto de estructuras delictivas del país.
Por ello, planteó la necesidad de profundizar en la investigación académica sobre la participación de las mujeres en el crimen organizado, tanto para comprender mejor las dinámicas de poder como para estudiar su intervención en tareas de operación, logística y reclutamiento que pueden no ser visibles en las estructuras de mando.
En su texto Mujeres que han dirigido organizaciones criminales en México, publicado el lunes 12 de octubre —y sobre el que se basa esta entrevista—, Víctor Manuel Sánchez Valdés aclara que, dado que se trata de criminales, no se busca hacer apología de ninguna de ellas, ya que todas rompieron la ley y generaron daños a la sociedad, pero es un fenómeno que merece ser estudiado, dado que llegar a dirigir una organización criminal no suele ser sencillo, y para las mujeres los obstáculos siempre han sido mayores.
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