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Fenómeno de El Niño amenaza con desatar calor histórico en México: estas zonas enfrentarían temperaturas extremas en 2027

El calentamiento del Pacífico podría intensificar las altas temperaturas y alterar las lluvias; especialistas advierten que el impacto variará según la región y temporada

Un cactus sobre un terreno de tierra agrietada bajo un cielo anaranjado con un sol intenso y una pirámide al fondo.
Un paisaje árido con suelo agrietado y una pirámide ilustra las proyecciones de altas temperaturas en México debido al fenómeno de El Niño. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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México podría enfrentar episodios de calor histórico durante 2027 debido a la combinación entre un fenómeno de El Niño de gran intensidad y el calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero.

Las mayores anomalías de temperatura podrían presentarse durante la primavera, particularmente en abril y mayo, cuando el centro y sur del territorio nacional suelen atravesar su periodo más caluroso antes del establecimiento generalizado de la temporada de lluvias.

No obstante, especialistas han advertido que todavía existe incertidumbre sobre la magnitud y distribución de los efectos. Aunque un El Niño fuerte incrementa la probabilidad de temperaturas extremas, sequías o cambios en las precipitaciones, sus consecuencias no son idénticas en cada evento ni pueden atribuirse exclusivamente a este fenómeno.

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NOAA advierte posible evento histórico de El Niño

El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos (CPC, por sus siglas en inglés) informó el 13 de agosto que El Niño continúa fortaleciéndose y tiene una probabilidad superior a 90% de alcanzar una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno de 2026-2027.

De acuerdo con el organismo perteneciente a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), durante el trimestre de octubre a diciembre de 2026 existe un 69% de probabilidad de que alcance una magnitud histórica, por encima de los episodios registrados desde 1950.

El Niño se está fortaleciendo, con una probabilidad superior al 90% de que se convierta en un evento muy fuerte durante el otoño y el invierno de 2026-2027 en el hemisferio norte”, indicó el reporte oficial de la NOAA.

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El organismo aclaró, sin embargo, que una mayor intensidad aumenta las posibilidades de observar efectos característicos de El Niño, pero no garantiza que todos ellos ocurran ni permite anticipar con exactitud su distribución territorial.

Los principales indicadores reportados por la NOAA son:

  • El Niño se encuentra activo y en proceso de fortalecimiento.
  • Las anomalías de temperatura superficial del mar superaron los 2 grados Celsius en el Pacífico ecuatorial oriental.
  • Existe más de 90% de probabilidad de que el evento sea muy fuerte entre el otoño de 2026 y el invierno de 2027.
  • Hay 69% de posibilidad de que supere la intensidad de los eventos documentados desde 1950.
  • El fenómeno podría mantenerse hasta la primavera de 2027 en el hemisferio norte.

¿En qué estados podría registrarse calor histórico?

El aumento de las temperaturas podría sentirse de manera generalizada, pero la temporada de mayor riesgo no será la misma en todo México. En el centro y sur del país, la atención se concentrará principalmente en abril y mayo de 2027.

En el norte, donde los valores máximos suelen alcanzarse durante el verano, entidades como Baja California, Sonora y Chihuahua podrían registrar temperaturas particularmente elevadas durante los meses posteriores.

Las regiones que deberán vigilarse son:

  • Noroeste: Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa.
  • Norte: Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Durango y Tamaulipas.
  • Occidente y Pacífico: Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán y Guerrero.
  • Centro: Ciudad de México, Estado de México, Morelos, Puebla, Hidalgo, Querétaro y Tlaxcala.
  • Sur y sureste: Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

Esta relación no constituye todavía un pronóstico detallado por estado. Los escenarios estacionales deberán actualizarse conforme se conozca la evolución de las temperaturas oceánicas, la circulación atmosférica y las lluvias de los próximos meses.

El calentamiento global puede amplificar las temperaturas

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) explica que los episodios de El Niño suelen ejercer un efecto de calentamiento sobre el clima mundial. Cuando el fenómeno coincide con la tendencia de largo plazo asociada al cambio climático, aumenta el riesgo de registrar nuevos récords.

El organismo recordó que 2024 fue el año más cálido observado hasta entonces, resultado de la combinación entre el poderoso El Niño de 2023-2024 y el calentamiento generado por las actividades humanas. Esta experiencia representa un antecedente de lo que podría ocurrir si el episodio actual conserva una intensidad elevada.

La investigadora María Luisa Machain Castillo, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, ha explicado que el calentamiento del Pacífico ecuatorial puede generar repercusiones mucho más allá de esa región.

Lo que ocurre en el Pacífico ecuatorial no se queda ahí, tiene repercusiones en todo el planeta”, señaló la especialista en una publicación de Ciencia UNAM.

Machain Castillo detalló que los vientos alisios ayudan a redistribuir el calor dentro del sistema climático. “Estos vientos funcionan como un motor que redistribuye el calor en la atmósfera”, explicó. Cuando se debilitan, cambia la interacción entre el océano y la atmósfera y se favorece el calentamiento de extensas áreas del Pacífico.

¿El Niño provocará sequía en México?

El fenómeno de El Niño también puede modificar la distribución de las lluvias. Históricamente, sus episodios intensos se han relacionado con inviernos más húmedos en sectores del norte de México, pero con menores precipitaciones durante la primavera o el verano en zonas del centro y sur.

Especialistas del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM señalan que un El Niño fuerte suele asociarse con reducción de las lluvias y mayor sequía en el territorio nacional. Sin embargo, investigaciones recientes también sugieren que un episodio intenso puede favorecer precipitaciones extremas en determinadas regiones durante el verano.

Por ello, no sería correcto afirmar que todo México sufrirá una sequía uniforme. La disponibilidad de agua dependerá de factores como:

  • Las lluvias acumuladas durante el otoño e invierno.
  • La humedad previa del suelo y el estado de la vegetación.
  • El almacenamiento de agua en presas y acuíferos.
  • La duración de los periodos sin precipitaciones.
  • La presencia de frentes fríos, tormentas invernales y ciclones tropicales.

Incluso existen escenarios menos adversos. Investigadores reunidos por la UNAM plantearon que El Niño de 2026-2027 podría mostrar similitudes con el evento de 2015 y permitir que México concluya la temporada de lluvias sin una sequía generalizada, aunque esto dependerá de su evolución.

¿Qué riesgos pueden aumentar durante 2027?

Una primavera excepcionalmente cálida tendría consecuencias más amplias que el incremento de la temperatura. Entre los posibles efectos se encuentran una mayor demanda de electricidad, evaporación acelerada del agua, estrés en cultivos y presión adicional sobre los servicios de salud.

También podrían aumentar:

  • Los casos de golpe de calor, deshidratación y agotamiento.
  • El riesgo de incendios forestales.
  • Las concentraciones de contaminantes y la mala calidad del aire.
  • La demanda de agua para consumo humano y actividades agrícolas.
  • Las pérdidas en cultivos sensibles a la falta de humedad.
  • El consumo eléctrico por ventiladores y sistemas de refrigeración.

El escenario para 2027 debe entenderse como una alerta temprana y no como una predicción definitiva. La intensidad de El Niño podrá establecerse con mayor precisión durante el otoño y el invierno de 2026, mientras que los pronósticos regionales de temperatura y lluvia se ajustarán conforme se acerque la primavera.

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