Una niña hondureña de apenas cuatro años, que padecía cáncer, murió en brazos de su madre durante la madrugada de este miércoles en una terminal de buses de San Pedro Sula, Cortés, después de que ambas viajaran desde La Mosquitia, en el departamento de Gracias a Dios, en busca de atención médica para combatir la enfermedad de la pequeña.
La muerte de la menor quedó marcada por el testimonio de su madre, quien relató los últimos momentos que compartieron antes de que su hija falleciera. Entre las situaciones que recordó, contó que la niña le pidió yuca para comer, pero ella no pudo comprársela porque no tenía dinero.
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“Me pidió yuca para comer y le dije que no tenía dinero”, expresó la mujer, según información difundida por el medio de comunicación HCH.
El relato refleja las difíciles circunstancias que enfrentaba la madre mientras intentaba acompañar a su hija durante su enfermedad, lejos de su lugar de origen y con recursos limitados para afrontar las necesidades que surgieron durante su estadía en la ciudad industrial.
La pequeña había sido trasladada desde La Mosquitia, Gracias a Dios, hasta San Pedro Sula para recibir atención médica especializada debido al cáncer que padecía. Durante su estancia en la ciudad, permaneció 16 días ingresada en el Hospital Mario Catarino Rivas.
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Sin embargo, según el testimonio de su progenitora, la niña recibió el alta médica pese a que todavía presentaba fiebre. La mujer aseguró que su estado de salud continuaba siendo delicado y que la menor había experimentado síntomas preocupantes antes de su fallecimiento.
Entre las complicaciones que describió, señaló que la pequeña había presentado vómitos con sangre y llevaba varios días sin poder alimentarse con normalidad.
La madre relató que, después de abandonar el centro asistencial, la condición de su hija continuó siendo motivo de preocupación.
No obstante, los detalles clínicos sobre el estado de salud de la menor al momento del alta y las circunstancias médicas de su fallecimiento no habían sido confirmados de manera independiente.
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La niña murió durante la madrugada de este miércoles, cuando ambas se encontraban en la terminal de transporte de San Pedro Sula, según los reportes difundidos sobre el caso.
En medio del dolor por la pérdida, la mujer también contó que su hija no quería regresar al hospital y que, antes de morir, le había dicho que Dios se la llevaría.
Horas después de aquella conversación, la pequeña falleció en los brazos de su madre, quien había viajado desde una de las zonas más alejadas de Honduras con la esperanza de que su hija recibiera el tratamiento que necesitaba.
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La muerte ocurrió mientras ambas permanecían en la terminal de buses, lejos de La Mosquitia y de los familiares que podrían acompañar a la mujer durante ese momento.
El testimonio de la madre también puso de manifiesto las dificultades económicas que enfrentaba durante el viaje y su permanencia en San Pedro Sula.
Además de atender las necesidades de una niña con una enfermedad grave, debía resolver cómo trasladarse y regresar con el cuerpo de su hija hasta el lugar donde viven sus seres queridos.
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Después del fallecimiento, la madre buscó una alternativa para trasladar el cuerpo de la pequeña y darle el último adiós junto a sus familiares.
De acuerdo con la información difundida, la mujer compró un pasaje para viajar hacia La Ceiba, Atlántida, ciudad donde cuenta con familiares que podrían recibirla tras la tragedia.
El caso llegó a conocimiento del alcalde de San Pedro Sula, Roberto Contreras, quien se pronunció sobre lo sucedido y ofreció colaborar con el traslado.
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