La capital hondureña apuesta por anticiparse a las emergencias provocadas por las lluvias y otros fenómenos naturales mediante una inversión millonaria en prevención.
La Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) proyecta destinar más de 700 millones de lempiras a proyectos para reducir riesgos, fortalecer la infraestructura y proteger a las familias que viven en zonas vulnerables de Tegucigalpa y Comayagüela.
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El director del Sector Riesgo de la municipalidad, Julio Quiñones, informó este martes que la administración local contempla asignar el 7% de los ingresos de la ciudad a acciones de prevención, mitigación y reducción de riesgos, como parte de una estrategia para disminuir el impacto de los desastres naturales y reducir los gastos que generan las emergencias.
El funcionario explicó que la medida ya fue acordada y firmada por la Corporación Municipal, lo que permitirá orientar una parte de los recursos municipales hacia proyectos que contribuyan a mejorar las condiciones de seguridad de la población y la capacidad de respuesta de las autoridades.
“Tenemos nosotros aquí como Gobierno local definitivamente el panorama bastante claro y sabemos que al final la inversión que hagamos y cada dólar o cada lempira que nosotros invirtamos en reducción de riesgo vamos a tener un ahorro significativo en la atención a emergencia”, manifestó Quiñones.
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De acuerdo con el director del Sector Riesgo, la distribución de los fondos priorizará las intervenciones físicas y las obras destinadas a disminuir la exposición de la capital ante posibles desastres.
En ese sentido, el 85% de los recursos destinados a la gestión de riesgos se utilizará en obras y elementos estructurales, mientras que el porcentaje restante se dirigirá a medidas no estructurales, que también forman parte de los esfuerzos para fortalecer la prevención.
Esta distribución busca combinar las intervenciones de infraestructura con otras acciones que permitan mejorar la gestión municipal del riesgo y reducir la vulnerabilidad de las comunidades expuestas a amenazas naturales.
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Aunque el funcionario no detalló los proyectos específicos que recibirán los fondos, señaló que la asignación presupuestaria permitirá ampliar las inversiones orientadas a la prevención, la mitigación y la adaptación urbana ante los efectos del cambio climático.
El Distrito Central enfrenta distintos desafíos relacionados con su ubicación geográfica, el crecimiento urbano y la exposición de determinadas comunidades a inundaciones, deslizamientos y otros incidentes asociados con las condiciones meteorológicas.
La estrategia también busca reducir la presión sobre los recursos públicos que deben movilizarse cuando ocurre un desastre, especialmente en las labores de atención, asistencia a las familias afectadas y recuperación de las zonas perjudicadas.
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Quiñones sostuvo que destinar recursos a la reducción de riesgos no significa restar importancia a la atención inmediata de las emergencias, sino fortalecer las capacidades municipales para actuar de manera oportuna cuando sea necesario.
“En la medida que nosotros vayamos haciendo reducción de riesgo, invirtiendo en prevención, en mitigación nos vamos a ahorrar enormes cantidades en atención y respuesta a la ciudadanía”, expresó.
Asimismo, agregó que el objetivo es garantizar que los equipos de respuesta puedan llegar a las comunidades afectadas en el momento adecuado y actuar de manera coordinada para proteger la vida de las personas.
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“No significa que vamos a descuidar el elemento de respuesta, vamos a potenciar nuestra capacidad de respuesta para poder ser efectivos, para poder llegar en el momento adecuado y con la firmeza y la coordinación interinstitucional que nos permita poner a salvo familias”, precisó.
La planificación municipal contempla, por tanto, dos componentes complementarios: reducir las condiciones que pueden provocar daños y mantener la capacidad operativa para responder cuando las amenazas se conviertan en emergencias.
El director del Sector Riesgo también destacó el beneficio económico de las inversiones preventivas y afirmó que, por cada dólar destinado a reducir riesgos, se pueden ahorrar hasta 250 dólares en labores de respuesta ante desastres.
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