El Gobierno de Guatemala, encabezado por el presidente Bernardo Arévalo, colocó la primera piedra de un complejo que reemplazará la residencia Nidia Martínez, en el municipio de La Esperanza, Quetzaltenango, donde viven niñas, niños y adolescentes con discapacidad bajo protección estatal.
La obra tendrá capacidad para 130 residentes y busca sustituir instalaciones deterioradas, con carencias de servicios básicos y sin una separación adecuada por edad o sexo.
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La primera dama, Lucrecia Peinado, participó del acto junto con autoridades de la Secretaría de Bienestar Social, el Consejo Nacional para la Atención de las Personas con Discapacidad y la embajada de la República de China, Taiwán.
El país asiático financiará el proyecto y el Banco Centroamericano de Integración Económica aportará el equipamiento de las nuevas residencias.
La residencia Nidia Martínez recibió a parte de la población trasladada tras el cierre de Hogar Seguro en 2017, ordenado por un juez después del incendio en San José Pinula que causó la muerte de más de 40 niñas bajo custodia estatal. Más de 600 niñas, niños y adolescentes fueron reubicados luego del cierre del macrohogar.
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Del traslado sin criterios al nuevo modelo residencial
El secretario de Bienestar Social, Marvin Rabanales García, afirmó que los menores fueron distribuidos “sin un criterio claro” y que quienes tenían discapacidad terminaron en instalaciones derruidas de Quetzaltenango.
“Los niños con discapacidad, los que no se amotinan, fueron depositados aquí, Nidia Martínez”, relató.
Rabanales García describió condiciones sanitarias deplorables y una falta de personal especializado. El funcionario definió el inicio de la obra como “un acto de reparación” ante una reubicación que, según sostuvo, se hizo “sin ninguna lógica o enfoque de derecho”.
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Arévalo recordó que, al asumir el Gobierno en 2024, encontró a niños, adolescentes y adultos con discapacidad intelectual y múltiple en un centro con servicios insuficientes y privaciones en casi todas las áreas de cuidado. “Era un lugar de abandono”, afirmó el mandatario, quien visitó el sitio junto a la primera dama poco después del comienzo de su gestión.
El nuevo complejo tendrá más de 4,000 metros cuadrados construidos, repartidos entre tres módulos de un nivel y otro de dos niveles, además de patios y áreas verdes. Sus instalaciones incluirán dormitorios, comedor, cocina, aulas, talleres, espacios terapéuticos, clínicas de atención primaria y enfermería.
Cada sector contará con rampas, baños adaptados y rutas de circulación accesibles. El diseño está previsto para residentes con discapacidad leve o moderada y organizará las tres residencias según edad, sexo y necesidades de apoyo.
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Tres residencias conectadas en una comunidad de cuidado
El presidente explicó que el proyecto retoma el modelo de las escuelas tipo federación promovidas hace 80 años por Juan José Arévalo. Esa concepción sustituyó la idea de un edificio uniforme por unidades con mayor autonomía, vinculadas entre sí dentro de una comunidad.
La construcción generará más de 300 empleos durante un período estimado de 21 meses, que contempla las etapas de diseño, planificación y ejecución. El Ministerio de Educación, mediante la Dirección de Educación Especial, y el Ministerio de Salud brindarán acompañamiento técnico, indicó Rabanales García.
La embajadora de la República de China, Taiwán, Vivian Chang, señaló que esta cooperación se añade a otros proyectos acordados durante una visita realizada la semana anterior por el canciller taiwanés. Entre ellos mencionó la modernización del aeropuerto internacional La Aurora, el diseño de la carretera CA9 hacia Puerto Barrios y la construcción de un hospital especializado en cáncer, cuya primera piedra está prevista “en breve”.
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Chang recordó que Guatemala y Taiwán mantienen una relación de 92 años. La presidenta de la Junta Directiva de CONADI, Mayra Virginia Rivas, vinculó la obra con los 20 años de cumplimiento de Guatemala de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Rivas sostuvo que el complejo representa “un paso hacia la construcción de un país donde todas las personas puedan desarrollar plenamente sus capacidades, ejercer sus derechos y participar en igualdad de condiciones”.
Daniel Guerra, triatleta y representante de América Latina en el Consejo Global de Líderes de Olimpiadas Especiales, pidió que se abran espacios para las personas con discapacidad desde la niñez y afirmó que la comunidad “ahora tiene voz y voto” en el país.
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Arévalo señaló que el objetivo es que cada residente sea reconocido en su individualidad, reciba los apoyos necesarios y forme parte de una comunidad. También indicó que el Estado debe garantizar condiciones dignas para el personal, que durante años sostuvo el servicio con recursos propios frente a las carencias estatales.
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