SpaceX ya no depende solamente de los cohetes, los lanzamientos espaciales y Starlink, su servicio de internet satelital. La inteligencia artificial ganó peso hasta convertirse en la principal fuente de ingresos de la compañía de Elon Musk durante el tercer trimestre de 2026, por encima de las actividades espaciales y la conectividad.
Entre julio y septiembre, la empresa facturó USD 14.600 millones, un aumento interanual del 161%, y registró una ganancia neta de USD 4.400 millones. El resultado revirtió la pérdida de aproximadamente USD 1.100 millones del mismo período del año anterior.
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El cambio en la composición del negocio responde a la expansión de Super Intelligence, la división que concentra los servicios de inteligencia artificial de SpaceX. La unidad generó USD 7.600 millones en ingresos, un crecimiento interanual cercano al 830%, y representó más de la mitad de la facturación total del trimestre.
El segmento combina actividades diferentes. Por un lado, ofrece infraestructura de computación en la nube, que permite a otras empresas utilizar capacidad informática para desarrollar y ejecutar sistemas de inteligencia artificial sin tener que construir toda esa infraestructura por su cuenta. Por otro, reúne productos de software como Grok, el chatbot de IA, y Cursor, una plataforma que ayuda a los programadores a escribir y modificar código mediante inteligencia artificial.
La combinación de estos negocios amplió las fuentes de ingresos de la compañía. Hasta ahora, su actividad estaba asociada en forma principal con el desarrollo y lanzamiento de cohetes, el transporte espacial y Starlink. La división de IA, en cambio, le permite facturar por el acceso a recursos informáticos y por servicios de software, en un mercado que demanda cada vez más volumen y suficiencia para entrenar y operar modelos de inteligencia artificial.
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Los centros de datos, la infraestructura detrás del crecimiento
La expansión de estos servicios depende de una infraestructura que requiere grandes cantidades de electricidad, equipos informáticos y sistemas de refrigeración. Los centros de datos alojan los servidores y procesadores que ejecutan las operaciones necesarias para entrenar modelos de IA y responder a las consultas de sus usuarios.
SpaceX ya cuenta con una infraestructura de centros de datos que, según las cifras informadas por la compañía, alcanza 1,7 gigavatios de capacidad. Además, avanza con la construcción de Colossus II, un nuevo centro de datos en Memphis, Tennessee, donde Musk pasa buena parte de la semana para supervisar el proyecto.
La magnitud de la expansión también se refleja en los planes de la empresa para los próximos años. SpaceX busca elevar de forma acelerada su capacidad informática y prevé alcanzar alrededor de 10 gigavatios en 2027, de acuerdo con las proyecciones citadas en el último informe de resultados.
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El desarrollo de esa infraestructura exige inversiones extraordinarias. Durante el tercer trimestre, SpaceX destinó cerca de USD 19.600 millones a gastos de capital, es decir, desembolsos para construir, ampliar o adquirir activos que permitan sostener sus operaciones. Aproximadamente USD 16.400 millones de ese total correspondieron al negocio de inteligencia artificial.
La diferencia entre facturar más y generar ganancias sostenibles resulta central para evaluar esta expansión. Los ingresos reflejan el dinero que la compañía obtiene por sus productos y servicios; la ganancia neta, en cambio, contempla también los costos, los gastos y otros conceptos contables. Las inversiones en centros de datos, por su parte, requieren desembolsos que pueden presionar el flujo de caja incluso cuando el negocio crece.
En el caso de Super Intelligence, el resultado operativo fue positivo en unos USD 431 millones durante el trimestre. Sin embargo, esa cifra estuvo afectada por gastos vinculados con la adquisición de Cursor, incluida una compensación basada en acciones.
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Starlink sigue siendo una pieza central del negocio
La expansión de la inteligencia artificial no desplazó a Starlink, el servicio de internet que utiliza una red de satélites para ofrecer conectividad en zonas donde las redes terrestres resultan limitadas o tienen menor cobertura. La división facturó unos USD 5.200 millones durante el tercer trimestre y alcanzó 13,6 millones de suscriptores.
Sus ingresos crecieron un 69% interanual. Aunque se trata de una expansión considerable, el ritmo quedó por debajo del registrado por Super Intelligence, cuya facturación aumentó cerca de un 830% en el mismo período.
Las dos divisiones, además, cumplen funciones distintas dentro de la estrategia de Musk. Starlink monetiza la conectividad mediante suscripciones y servicios para clientes particulares, empresas y organismos gubernamentales. Super Intelligence busca obtener ingresos tanto de la infraestructura informática que ofrece a terceros como de sus productos de software y sus herramientas de IA.
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El desafío de convertir el crecimiento en ganancias sostenibles
La transformación de SpaceX va más allá de una modificación en sus fuentes de ingresos. La compañía mantiene sus operaciones espaciales, pero el negocio de inteligencia artificial adquirió un peso que exige otra escala de inversión y una infraestructura distinta de la necesaria para fabricar cohetes o desplegar satélites.
El desafío consiste en sostener el crecimiento de la demanda mientras amplía su potencia de procesamiento y cubre los costos de operar los centros de datos. La disponibilidad de electricidad, los sistemas de refrigeración y la inversión en equipos serán factores determinantes para concretar sus planes.
Por ahora, los resultados del tercer trimestre muestran que la inteligencia artificial se convirtió en la principal fuente de facturación de SpaceX. La incógnita es si la empresa podrá transformar esa expansión en una fuente de ganancias que compense las inversiones necesarias para sostenerla.
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