(Desde Washington, Estados Unidos) A menos de tres semanas de los comicios de medio término, Donald Trump despliega una inédita estrategia política destinada a evitar una posible derrota frente al partido Demócrata. Se trata de protagonizar una sistemática campaña electoral en distritos clave de Estados Unidos y de ejecutar una Diplomacia del Diesel con Vladimir Putin que impacte en la economía doméstica.
Irán complicó la cadena de suministros del petróleo que se produce en Medio Oriente, cruza el estrecho de Ormuz y se comercializa en Europa, Asia y Estados Unidos.
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Con niveles mínimos de provisión y refinación de combustibles a nivel global, el precio del diésel en Estados Unidos subió un 45 por ciento desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán.
La American Automobile Association (AAA) informó ayer que el precio promedio del galón de diésel se ubicaba en USD 4,31. Este precio -muy alto en términos históricos-, impacta directo en el costo de vida de Estados Unidos.
En este contexto político-económico, Trump articula una estrategia electoral que se basa en tratar de reducir el precio del diésel a través de un paquete de medidas presidenciales que involucran directamente a Ucrania y Rusia.
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Trump sostiene que la crisis en Medio Oriente no es la causa del aumento del diésel en Estados Unidos, y por el contrario, afirma que la suba del combustible en la economía local es consecuencia de la guerra que libran Volodimir Zelensky y Vladimir Putin.
Desde esa perspectiva, Trump cerró un acuerdo comercial con Putin para que Rusia suministre “inmediatamente” más de 300.000 toneladas de diésel a Estados Unidos.
El cálculo de la Casa Blanca es sencillo: más oferta de combustible bajaría los precios, si fuera cierto que el aumento del diésel es un reflejo directo de la guerra en Europa.
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“Mi mayor prioridad es reducir los precios para los estadounidenses, especialmente para nuestros grandes agricultores, ganaderos y camioneros”, sostuvo Trump cuando hizo el anunció en las redes sociales.
Hasta ahora, esta etapa de su estrategia electoral no funciona.
El diésel no bajó, y enfrenta una fuerte crítica política por haber firmado un acuerdo con Putin que oxigena su economía y facilita el financiamiento de la guerra contra Ucrania.
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Tras el acuerdo comercial con Moscú, Trumpe anunció hace un “alto el fuego energético” que involucraba a Kyiv y Moscú. Era al instante y establecía que ambas partes renunciaban a atacar mutuamente instalaciones petroleras y eléctricas.
“Con efecto inmediato hay un alto el fuego para la energía en la guerra entre Rusia y Ucrania”, posteó Trump en su red social.
Y añadió: “Las dos partes han accedido. ¡No lo rompan!”.
La voluntad política de Trump fue más allá de los resultados geopolíticos. Zelensky se enteró por el posteo del presidente de Estados Unidos, mientras que Putin nunca contestó a la inesperada noticia.
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Al final, la tregua quedó en nada por dos razones básicas: a casi cinco años de conflicto, Ucrania ya no tiene refinerías petroleras, y Rusia continuó atacando como si el posteo de Trump no hubiera existido.
Por último, hace dos días, Trump firmó una orden ejecutiva que suspendió un paquete de sanciones y aranceles contra la economía de Rusia, y comunicó al Congreso que la decisión responde al “interés nacional”.
La orden presidencial paralizó la aplicación de una ley que Trump promulgó en septiembre y que apuntaba a diezmar los recursos financieros que destina Putin a la guerra contra Ucrania.
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La iniciativa lleva el nombre del senador republicano Lindsey Graham, quien era implacable contra Rusia y sus ambiciones geopolíticas sobre territorios que pertenecen a Ucrania.
Graham era republicano, falleció en julio, y Trump presidió su funeral de Estado en Washington. Sin embargo, ante sus necesidades electorales, el presidente optó -de hecho- por anular los alcances de la norma que empujó Graham antes de morir.
“La suspensión de algunas de las disposiciones de la Ley Graham marca un momento importante y verdaderamente histórico”, afirmó Kirill Dmitriev, enviado especial de Putin para las inversiones y cooperación económica.
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Y remató: “Estas disposiciones podrían haber llevado efectivamente a la paralización completa de toda la cooperación económica entre Rusia y los Estados Unidos, infligiendo un grave daño principalmente a la economía de los Estados Unidos y a los mercados globales”.
A la distancia, Zelensky contestó a Trump con una sutiliza política.
Posteó una foto junto al senador Graham y un texto que decía:
“Quiero agradecer tanto a los demócratas como a los republicanos que apoyaron su proyecto de ley. Eso fue una victoria importante: este apoyo verdaderamente bipartidista. Y ahora, la decisión de deshacer todo esto, de bloquearlo todo, me parece incorrecta. Y definitivamente ayuda solo a los rusos”.
Trump lanzó una batería de medidas que tenían como finalidad bajar el valor del diésel, que impacta en los precios locales y en la campaña electoral.
Todavía ese efecto económico no sucedió, a dieciséis días de los comicios de medio término. Y es poco probable que suceda, asumiendo que todas las medidas implementadas necesitan un tiempo prudencial para que cumplan su objetivo final.
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