El S&P 500 cerró con una suba el jueves después de borrar pérdidas iniciales, impulsado por acciones de los sectores de salud y consumo que compensaron una nueva sesión de nervios en torno a las empresas de inteligencia artificial. El índice avanzó 24,94 puntos, un 0,32%, hasta 7.744,07 unidades, según datos preliminares, y se acercó al récord histórico que había marcado la semana pasada.
El Promedio Industrial Dow Jones sumó 559,45 puntos, o un 1,08%, hasta 52.180,93 unidades, mientras que el Nasdaq Composite, más expuesto al sector tecnológico, apenas ganó 18,37 puntos, un 0,07%, hasta 26.711,24 unidades.
PUBLICIDAD
Varias acciones tecnológicas bajaron luego de que los inversores analizaran con mayor cautela a las compañías vinculadas con la inteligencia artificial, cuyo alto endeudamiento las vuelve vulnerables ante eventuales subidas de las tasas de interés. El golpe no fue exclusivo de Wall Street: una liquidación que había comenzado el miércoles se propagó por los mercados mundiales y llevó al índice surcoreano Kospi a desplomarse 7,6% y al japonés Nikkei 225 a caer 4,9%, antes de golpear también al S&P 500 al inicio de la rueda del jueves.
Broadcom y Nvidia retrocedieron luego de que el fabricante de chips TSMC se mostrara cauto respecto de las perspectivas para 2027, pese a reportar por sexto trimestre consecutivo una ganancia récord gracias a la sólida demanda impulsada por la inteligencia artificial. El director financiero de la compañía, Wendell Huang, afirmó que espera que la fuerte demanda continúe durante los últimos tres meses de 2026.
Nvidia, la empresa de chips que lideró el auge de la inteligencia artificial hasta convertirse en la más valiosa de Wall Street, cayó 1,8% y fue el mayor lastre para el S&P 500, aunque llegó a la jornada con una ganancia acumulada cercana al 1.415% desde fines de 2022. Las acciones de TSMC que cotizan en Estados Unidos llegaron a bajar 5,3% en la mañana antes de cerrar con una pérdida más moderada del 1,8%.
PUBLICIDAD
Dell Technologies y Hewlett Packard Enterprise profundizaron las fuertes pérdidas de la sesión anterior por la preocupación en torno a las compañías de inteligencia artificial expuestas a costos de financiamiento más altos. El índice de semiconductores de Filadelfia cayó por séptima sesión consecutiva, mientras que CoreWeave, que ofrece capacidad de cómputo para IA a través de la nube, llegó a desplomarse 9,5% en la mañana tras caer 15,5% un día antes, aunque luego revirtió la tendencia y cerró con una ganancia de 5,9%.
La caída de las tecnológicas de inteligencia artificial generó nerviosismo en los mercados globales, pero las acciones de salud y consumo permitieron que los principales índices estadounidenses recortaran pérdidas y terminaran en terreno positivo. Firmas como Eli Lilly, UnitedHealth y Walmart se destacaron como refugio ante la incertidumbre que rodea a las compañías más endeudadas del sector tecnológico.
Las acciones de Eli Lilly, UnitedHealth y Walmart repuntaron después de que Deutsche Bank revisara al alza sus recomendaciones sobre esas compañías.
A ese impulso se sumaron los balances trimestrales. Marsh & McLennan, firma de seguros y servicios profesionales que actualizó su marca a Marsh, lideró las subas con un avance de 4,6% tras reportar una ganancia mayor a la esperada por los analistas para el período de verano boreal. Kimberly-Clark, dueña de marcas como Huggies, Kleenex y Kotex, trepó 4,7% luego de anticipar ingresos y ganancias por encima de las proyecciones del mercado para el último trimestre.
PUBLICIDAD
Bank of New York Mellon subió 3,2% después de informar una ganancia superior a la esperada. Su director ejecutivo, Robin Vince, sostuvo que la entidad registró fortaleza en todas sus regiones. Las expectativas de crecimiento de ganancias para esta temporada de balances, que comenzó formalmente esta semana, son altas y explican en buena medida que las acciones estadounidenses hayan alcanzado récords pese a la inflación elevada y otras preocupaciones que pesan sobre Wall Street.
Bonos y tasas: el costo del financiamiento preocupa al mercado
El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años retrocedió a 5,09%, desde 5,19% al cierre del miércoles, aunque se mantuvo cerca de sus máximos en varios años por la preocupación de los inversores en torno a la inflación vinculada con los altos precios del petróleo. El retroceso se produjo pese a que otro informe mostró que la inflación en Estados Unidos empeoró más de lo previsto por los economistas, y a que varios reportes económicos resultaron más sólidos de lo esperado: uno indicó que los minoristas estadounidenses facturaron más de lo proyectado el mes pasado, y otro señaló que menos trabajadores solicitaron el seguro por desempleo la semana pasada.
El gestor de carteras de Argent Capital Management, Jed Ellerbroek, explicó el trasfondo de la cautela inversora: “El costo de financiar cualquier cosa, ya sea una nueva vivienda unifamiliar o un gigantesco centro de datos, está aumentando, y eso tiene implicaciones para muchos aspectos del mercado bursátil”. Y agregó: “Las acciones con mejor rendimiento hoy son las de empresas defensivas y no cíclicas”.
PUBLICIDAD
Los rendimientos más altos en los mercados de bonos a nivel mundial encarecieron el financiamiento y alimentaron las dudas sobre cuán sostenible puede ser el ritmo de inversión en inteligencia artificial. Además, las tasas elevadas suelen reducir la disposición de los inversores a pagar precios altos por acciones, en particular las consideradas más caras del mercado.
Repercusión en los mercados internacionales
El golpe para las acciones de inteligencia artificial se sintió con particular fuerza en Asia. El índice surcoreano Kospi, dominado por las firmas de chips Samsung Electronics y SK Hynix, sufrió su peor jornada desde julio y acumula una caída del 39% desde que marcó un récord en junio.
En contraste, los mercados europeos, con menor dependencia de las acciones tecnológicas, mostraron un mejor desempeño. El índice FTSE 100 de Londres repuntó 1,1%, una de las mayores ganancias registradas a nivel mundial en la jornada.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD