En Estados Unidos mueren más de 400 personas por año a causa de intoxicaciones accidentales de monóxido de carbono, un gas inodoro e invisible que no da señales de advertencia hasta que ya es demasiado tarde.
El sábado, un grupo familiar en Richmond, Utah, se convirtió en la cara más brutal de esa estadística: cinco personas murieron en su propio domicilio mientras las alarmas sonaban y el barrio seguía su rutina.
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El sheriff del Condado de Cache, D. Chad Jensen, informó que los niveles de gas en la vivienda eran tan altos que superaban el rango máximo de detección del equipo de los rescatistas.
Las víctimas fueron un hombre de 43 años y cuatro menores: una niña de 5, un niño de 11, una niña de 12 y un joven de 16. Las autoridades no divulgaron sus nombres.
Cómo actuaron los equipos de emergencia
Los equipos de emergencia llegaron al complejo de tres unidades poco después de las 12:15 del mediodía, tras recibir el llamado de un vecino que había ingresado al departamento porque las alarmas llevaban sonando un tiempo prolongado.
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Fue Rick Pool, vecino del complejo desde hace casi una década, quien encontró al hombre sin vida en el garaje y llamó al 911, tal y como relató KSL. “Jamás imaginé que algo así pudiera pasar aquí”, dijo Pool al medio.
Jensen confirmó los hechos en un comunicado oficial. Los bomberos del Departamento de Bomberos de Richmond no pudieron entrar al principio: los niveles del gas les impedían el acceso.
Una vez tomadas las medidas de seguridad necesarias, evacuaron las unidades contiguas.
El hombre hallado en el garaje estaba junto a un vehículo que seguía en marcha. Las autoridades remolcaron el automóvil hasta el complejo del sheriff para someterlo a peritajes técnicos y determinar si hubo alguna falla mecánica, tal y como precisó KSL. El origen exacto de la fuga de gas permanece sin confirmar.
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Pool fue trasladado en ambulancia a un hospital de la zona por posible exposición al gas y recibió el alta médica horas después, según KSL.
Una cronología que abre interrogantes
Jensen explicó a la cadena local KUTV 2News que las alarmas de monóxido de carbono comenzaron a sonar entre las 8 y las 9 de la mañana, pero que el sonido “no era muy fuerte”.
El sheriff admitió desconocer cuánto tiempo estuvieron activas las alertas antes de que los vecinos decidieran intervenir.
El llamado al servicio de emergencias llegó horas después, lo que deja abierta la pregunta sobre cuánto tiempo estuvo la familia expuesta al gas sin que nadie actuara.
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Lo que se sabe y lo que falta por determinar
Jensen confirmó a KSL que en la unidad vivían dos hermanos junto a sus respectivos grupos familiares. No se precisó cuántos de los menores pertenecían a cada uno.
Dos de los menores fallecidos cursaban estudios en la North Cache Junior High, según el mismo medio. La comunidad de Richmond, localizada a unos 160 kilómetros (100 millas) al norte de Salt Lake City, tiene una población de poco más de 3.000 habitantes.
Una vecina identificada como KayAnn Schwartz dijo a KUTV 2News que no conocía a la familia, pero que había visto a los niños andar en bicicleta por la calle y detenerse a acariciar a su perro. “Es devastador. Te parte el corazón”, afirmó.
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En las primeras declaraciones tras el hallazgo, Jensen reconoció no saber si las muertes habían sido accidentales o intencionales.
Un día después, según KSL, el sheriff inclinó su postura hacia el accidente, aunque subrayó que la investigación permanece activa.
“Creo que la mayoría de las respuestas llegarán cuando el médico forense termine su examen”, declaró el sheriff a KUTV 2News.
Los investigadores continúan con entrevistas a familiares y allegados para reconstruir la cronología de los hechos, de acuerdo con lo publicado por el medio.
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La Oficina del Sheriff de Cache indicó que brindará más información a medida que el caso avance.
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