“El entorno de protección se reduce a una franja de seis metros trazada desde la parte exterior de la cerca histórica, y donde esta no se conserva, desde el perímetro del BIC, ajustando su alcance a la realidad material y urbana de los bordes del bien”. Esta frase aparece en la página 29 del expediente de modificación de la declaración como Bien de Interés Público (BIC) de la Casa de Campo, el gran pulmón verde de la capital. “Es decir, que a partir del séptimo metro no habrá que pedir permiso a la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid para montar, por ejemplo, una feria de gastronomía o si se quiere montar un espectáculo para tirar fuegos artificiales”, explica Alberto Tellería, portavoz de la asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio, que ha presentado alegaciones al proyecto.
La Casa de Campo es Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Sitio Histórico desde 2010. Pero ahora el Gobierno regional que preside Isabel Díaz Ayuso quiere modificar esta declaración para, según argumenta, “actualizar los instrumentos de protección patrimonial de la Casa de Campo debido al paso del tiempo, las modificaciones normativas y el avance de los conocimientos sobre este inmueble y sus valores culturales”. Tellería señala que “la Comunidad dice que quiere perfeccionar la protección, pero en realidad la reducen” y da un ejemplo con un dato demoledor: “El expediente ignora la biodiversidad del parque y, sobre todo, reduce el entorno de protección de 208,21 hectáreas a solo 10,75 hectáreas, una contracción del 94,8%. Lejos de reforzar la tutela del parque, recorta de forma drástica su entorno protegido y omite valores ambientales, arqueológicos e históricos que la ley obliga a salvaguardar”.
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El Ayuntamiento de Madrid gestiona el parque desde 1963. En 1969 se abrió el famoso Parque de Atracciones y en 1972 el Zoológico de la capital. Alberga yacimientos históricos, puentes, fuentes, fortines de la Guerra Civil, un lago que ahora es zona de recreo, paseo y restauración, zonas verdes importantes (con 700.000 árboles) donde predominan encinares, pinares, fresnedadas, huertas y jardines, la Casa Palacio de Los Vargas, recintos feriales, la Venta del Batán como escuela de tauromaquia, el famoso teleférico, un albergue social y un taller de cantería que hoy se utiliza para actividades culturales. Todo rodeado por una cerca histórica que tiene un perímetro de 17,7 kilómetros.
Actualmente, el área que es catalogada como BIC es de 1.698 hectáreas, protegida por un entorno de seguridad de 208 hectáreas. “La modificación propuesta reduciría ese entorno a una franja de seis metros desde el exterior de la cerca histórica, equivalente a apenas 10,75 hectáreas”, asegura Alberto Tellería. “Una vez más, la Comunidad de Madrid pone el Consejo Regional de Patrimonio Histórico al servicio de las prioridades de los ayuntamientos gobernados por el Partido Popular. Lo que presentan como una actualización es, en realidad, una rebaja de la protección de la Casa de Campo, un precedente peligrosísimo que solo encuentra un antecedente comparable en la operación de Canalejas. Se reduce la protección del patrimonio mientras se consolidan los usos vinculados a la tauromaquia”, explica Alicia Torija, diputada de Más Madrid y miembro del Consejo Regional.
Alegaciones e informes
La tramitación de la modificación del BIC ya ha concluido su periodo de alegaciones. El Ayuntamiento de Madrid, la Real Academia de la Historia y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando tienen que emitir un informe al respecto. “Es una pésima noticia para el patrimonio de Madrid, aunque desgraciadamente no sorprende. Para el Gobierno de Ayuso, la protección del patrimonio parece ser un obstáculo que hay que sortear cuando interfiere con sus intereses urbanísticos. En lugar de adaptar los proyectos a las exigencias de conservación, pretenden adaptar la protección patrimonial a los proyectos que quieren desarrollar”, concluye Torija. Entre los espacios que quedarían desprotegidos con esta reducción figura el tramo de la M-30 que ocupa suelo que históricamente perteneció a la Casa de Campo, cuyo soterramiento permitiría recuperar el trazado original del vallado. También quedaría excluido el entorno del Puente de los Franceses sobre el río Manzanares.
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La Dirección General de Patrimonio Cultural se limita a señalar, en un par de párrafos, que se establecerá “un entorno de protección del Sitio Histórico cuyo objeto es salvaguardarlo de posibles afecciones ambientales y urbanísticas que puedan alterar su singularidad”. Un entorno de protección que se reduce a seis metros desde la cerca. “La modificación propuesta rompe el vínculo histórico del parque con los Jardines del Campo del Moro”, señala la asociación ‘Madrid Ciudadanía y Patrimonio’, que también reclama una protección específica para la fauna de la Casa de Campo (zorros, jabalíes, conejos, culebras, sapos, abubillas, urracas, patos y perdices) y para los humedales del arroyo de los Meaques y el arroyo Antequina, exigiendo que este último mantenga un caudal permanente.
En materia de vegetación, las alegaciones presentadas proponen repoblar con especies autóctonas y sustituir progresivamente los pinos dañados por la tormenta Filomena en enero de 2021 por variedades resistentes a nevadas u otras especies que recuperen los ejemplares perdidos. En el ámbito arqueológico, esta asociación pide un plan de documentación, excavación y puesta en valor de los edificios históricos destruidos durante la Guerra Civil que nunca han sido estudiados sobre el terreno: el cementerio de empleados, las iglesias de La Torrecilla y de Rodajos, la Casa de Vacas, la Casa de Labor, el depósito y el Repartidor de aguas construido entre 1876 y 1878, y el acueducto del Puente Colorado.
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