El reclamo de la Argentina al Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas sumó este martes un nuevo capítulo, luego de que el gobierno de Javier Milei presentó ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar una solicitud formal de medidas provisionales para intentar detener el avance de la explotación petrolera del proyecto Sea Lion en el archipiélago
La Argentina formuló cuatro requerimientos al organismo internacional, que incluyen impedir nuevas actividades hidrocarburíferas, restringir el uso de información obtenida durante las exploraciones, preservar el medio marino y evitar que el Reino Unido otorgue nuevos permisos para explotar recursos naturales en la zona.
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En los mercados bursátiles la novedad no llegó a impactar de inmediato en las cotizaciones de las dos principales compañías involucradas en el proyecto Sea Lion: la británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum, tal como sí había ocurrido en septiembre y a comienzos de octubre.
Este martes, Rockhopper subió un 4,2% en la Bolsa de Londres, sostenida por la persistente tensión geopolítica en Irán, que extiende la incertidumbre sobre la provisión global de crudo que se comercializa a través del Golfo Pérsico. Sin embargo, tras difundirse la solicitud de Argentina ante el Tribunal del Mar, las ganancias se redujeron desde el 12% de la mañana: tras un máximo intradiario en 57 libras esterlinas cedieron a 52,60 libras al cierre del mercado londinense, a las 13 horas de Argentina.
En lo que va de octubre, el precio del petróleo crudo asciende casi un 8%, en la zona de USD 106 el barril de la variedad Brent del Mar del Norte en los contratos para entregar en diciembre, el principal fundamento de la recuperación.
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En el caso de Navitas, las ganancias en la Bolsa de Tel Aviv alcanzaron el 9,4% por la mañana (a 12.000 shéquels israelíes por acción), mientras que se redujeron al cierre a 6,7% (11.830 shéquels), a las 12:25 horas de Argentina.
Cómo había anticipado Infobae, la decisión de nuevas medidas para bloquear la explotación de hidrocarburos en Malvinas se concretó después del vencimiento del ultimátum de dos semanas que la Argentina había concedido a Londres para que adoptara medidas destinadas a impedir el inicio o la continuación de actividades vinculadas con Sea Lion, un proyecto desarrollado por la empresa israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration en la Cuenca Malvinas Norte.
Impacto en las valuaciones de las petroleras
El 2 de octubre, la compañía estadounidense Halliburton -que facilita equipos y soporte operativo a las petroleras- anunció que ni ellos ni compañías subsidiarias que trabajan con ellos seguirán adelante “en actividades de exploración o producción en o alrededor de las islas Malvinas”, y ello tras entrar en contacto con las autoridades argentinas, que les informaron de “nueva legislación civil y penal”, en referencia a la explotación de recursos naturales en Malvinas sin contar con el permiso de Buenos Aires.
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Por este motivo, el lunes 5 de octubre las acciones de Rockhopper se hundieron cerca del 20% en la Bolsa de Londres.
Desde que Milei anunció el 3 de septiembre la profundización de sanciones contra las petroleras que operan en Malvinas, las acciones de Rockhopper se desplomaron 33%, y las de Navitas, un 11%
En las últimas seis semanas, el Gobierno intensificó la presión sobre las empresas que operan en las Malvinas mediante la presentación de un proyecto de ley para reformar la normativa de sanciones de 2011, a través de la cual se establece un régimen más riguroso y penalidades más severas dirigidas a las empresas, así como a sus accionistas y proveedores.
El 3 de septiembre pasado, el presidente Milei adelantó por cadena nacional que iba a aumentar las sanciones a las empresas petroleras con actividades en las Islas Malvinas. Desde entonces, las acciones de Rockhopper anotan un descenso de 33%, mientras que Navitas Petroleum retrocedió 11,5 por ciento.
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Navitas -empresa que cotiza en la bolsa de Tel Aviv- posee una participación del 65% en en proyecto Sea Lion, mientras que Rockhopper posee el 35% restante. Las reservas probadas y probables de Sea Lion se estiman en 314 millones de barriles de petróleo, según un informe de la consultora Netherland, Sewell & Associates.
Navitas posee una participación del 65% en en proyecto Sea Lion, mientras que Rockhopper posee el 35% restante.
En los papeles, la primera fase de Sea Lion se desarrollará mediante la unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga Aoka Mizu. El Aoka Mizu es una FPSO (sigla en inglés de unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga de petróleo y gas) propiedad de la compañía neerlandesa Bluewater Energy Services.
Una segunda fase de explotación de hidrocarburos en la cuenca de Malvinas -cuya decisión final de inversión está prevista para 2028- utilizará la FPSO OSX-1, adquirida por Navitas en agosto, con el objetivo de iniciar la producción en 2030, señaló Rockhopper.
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Según Rockhopper, la operación conjunta de ambas FPSO podría elevar la producción de Sea Lion a 180.000 barriles diarios. “Una ampliación de capital que permitió recaudar 200 millones de dólares garantiza la financiación del proyecto hasta mediados de 2028, indicó Rockhopper”, indicó Reuters.
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