Un sondeo de Cubanet retrató el malestar de ciudadanos cubanos ante la falta de alimentos, dinero y medicamentos.
“¿Se puede ser feliz en Cuba?”. La pregunta, planteada por Cubanet, portal cubano de noticias independiente, a transeúntes en un sondeo difundido por el medio, derivó en una serie de respuestas atravesadas por la escasez, los bajos ingresos, los cortes eléctricos y la falta de medicamentos.
PUBLICIDAD
La mayoría de los entrevistados vinculó la posibilidad de ser feliz con una crisis cotidiana que atribuyó al Gobierno y al sistema político de Cuba.
Algunos dijeron que sí era posible conservar la esperanza o intentar ser felices. Aun así, predominó una descripción de dificultades materiales que, según los participantes, condicionan la vida diaria en la isla.
Uno de ellos reaccionó con un chasquido de lengua antes de responder: “¿Con qué? Si no hay dinero. Es que tremenda hambre aquí”. Otro sostuvo que no encontraba motivos para hablar de felicidad ante la situación del país.
PUBLICIDAD
Una mujer afirmó que en Cuba “no hay nadie feliz” y dijo que su pensión de tres mil pesos no alcanza para cubrir sus necesidades. “Hasta este momento no se puede ser feliz”, señaló. En su testimonio, comparó el presente con una etapa anterior de su vida, cuando, según relató, podía trabajar y vivir en otras condiciones.
Hambre, electricidad e ingresos, los principales reclamos
La falta de alimentos fue uno de los temas más repetidos. Un entrevistado respondió que no podía haber felicidad por el “hambre, miseria, corriente, sin corriente, sin nada”. Otro dijo que nadie tiene espacio para pensar en la felicidad “por la situación en que estamos viviendo”.
Las referencias a los apagones se mezclaron con las dificultades económicas. Una persona resumió el problema en el alto costo de la vida y recordó que, en otro momento, el dinero tenía mayor valor. Hubo también quienes eligieron la risa o el silencio antes que una respuesta directa. “Mi risa te lo dice todo”, expresó una mujer ante la insistencia del periodista.
PUBLICIDAD
En medio de las respuestas negativas, dos entrevistados dejaron una postura distinta. Uno consideró que se puede ser feliz si se intenta asumir las dificultades “según como vienen” y se mantiene la expectativa de un cambio. Otra persona respondió primero de forma afirmativa, aunque luego matizó: “De la manera que estamos viviendo ahora, ya tú sabes, estamos un poco incómodos”.
Una mujer que inicialmente contestó “sí” corrigió su respuesta cuando se le pidió una explicación. “No lo sabes. Tú lo sabes igual que yo”, dijo antes de enumerar los problemas que, a su juicio, enfrenta la población: “El hambre que está pasando el pueblo cubano, el seco. No le dan nada. La bodega no viene nada. Ni medicina, nada, nada, nada”.
Los entrevistados responsabilizaron a los gobernantes y al sistema
Después de hablar sobre la falta de comida y recursos, el periodista preguntó a los participantes quién debía asumir la responsabilidad. Las respuestas apuntaron a figuras del poder cubano, al Gobierno y al sistema comunista.
PUBLICIDAD
Uno de los consultados responsabilizó a los Castro y afirmó que el actual mandatario, Miguel Díaz-Canel, recibió una estructura ya deteriorada. Otro dijo que los gobernantes concentran recursos mientras la población enfrenta carencias. Esas afirmaciones forman parte de los testimonios recogidos por el medio y no fueron acompañadas en el video por documentación adicional.
Una mujer fue más directa: “De los comunistas”, respondió cuando se le preguntó por la responsabilidad de la falta de felicidad. Luego relató que vende ajo para sostener a su familia y poder comprar carne de cerdo para su hija.
Según su testimonio, el precio de ese alimento se volvió difícil de afrontar. También afirmó que corre el riesgo de recibir una multa por realizar esa actividad. “Yo ando vendiendo ajo para poder luchar los tres pesos. Entonces, si me cogen vendiendo ajo, me pegan una multa”, explicó.
PUBLICIDAD
Otro participante atribuyó la situación “generalmente” al Gobierno, al que acusó de mantener restricciones que impiden una mejora de las condiciones económicas. “El propio gobierno es el que tiene todas las cosas cerradas así como están”, afirmó.
PUBLICIDAD