En la casa de Yolanda Torres Pupo, en la comunidad de El Tejar, varias niñas y adolescentes encuentran máquinas de coser, retazos y un espacio para aprender.
Allí funciona Retazos y Fantasías, una casa taller de artesanía y costura situada en la circunscripción 56 del consejo popular Las Parras, en el municipio de Majibacoa, donde la enseñanza se sostiene a partir de materiales sencillos y la disposición de compartir conocimientos.
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El taller reúne actualmente a entre seis y siete pequeñas y adolescentes. Los encuentros se realizan dos veces al mes y están dedicados a la costura, el bordado, el tejido con yarey y la elaboración de muñecos.
Yolanda aseguró que su vivienda puede recibir a otras interesadas, por lo que la propuesta se mantiene abierta a quienes quieran incorporarse.
La iniciativa nació a partir de una práctica personal de la artesana. Yolanda comenzó a hacer muñecos y, con el tiempo, algunas niñas llegaron al lugar acompañadas por otra compañera que integraba el proyecto.
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Así, una actividad que había empezado con sus propias creaciones pasó a convertirse en un espacio de aprendizaje para las menores de la comunidad, según Periódico 26.
La vecina calcula que lleva cerca de tres años dedicada a esta labor, aunque no pudo precisar la fecha de inicio. Durante ese período, las participantes comenzaron a familiarizarse con técnicas manuales y a elaborar sus propias piezas bajo la orientación de quien abrió las puertas de su casa para enseñarles.
“Ahora les propuse que si están interesadas en aprender a coser yo las puedo enseñar, a bordar también”, contó Yolanda mientras mostraba los trabajos creados por sus alumnas.
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La artesana plantea el taller como un lugar donde las niñas pueden adquirir conocimientos prácticos y desarrollar sus habilidades.
Para Yolanda, las clases tienen un propósito que va más allá de la confección de muñecos o del aprendizaje de puntadas y bordados. Su aspiración es que las participantes puedan desenvolverse por sí mismas en el futuro y cuenten con herramientas que les permitan buscar estabilidad económica.
“Si ellas aprenden bien, tienen un buen futuro”, afirmó Torres Pupo. Según explicó, el aprendizaje de estas técnicas puede ayudar a las niñas y adolescentes a desarrollarse y procurar su propia solvencia económica.
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El Tejar articula iniciativas comunitarias en Las Parras
La circunscripción 56 El Tejar pertenece al consejo popular Las Parras, en Majibacoa, y tiene una población que no excede los 1,200 habitantes. En medio de los desafíos energéticos y económicos que atraviesa el país, los vecinos de esta localidad impulsan acciones desde el ámbito comunitario.
La comunidad asumió la iniciativa popular Mi barrio por la Patria, una propuesta que busca integrar a los factores sociales en torno a la seguridad, el bienestar y la producción de alimentos. La participación de mujeres y jóvenes forma parte de esa dinámica, que encuentra expresiones concretas en proyectos desarrollados dentro del propio territorio.
La casa taller Retazos y Fantasías se incorporó a esa vida comunitaria como un lugar de creación y aprendizaje. El espacio permite que niñas y adolescentes se acerquen a la artesanía mientras comparten sus experiencias con otras participantes y con la mujer que les transmite sus conocimientos.
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Las máquinas de coser, las telas y los demás materiales disponibles se convierten allí en herramientas de enseñanza. Cada encuentro ofrece la posibilidad de practicar técnicas vinculadas con el bordado, la costura, el yarey y los muñecos, dentro de una propuesta que creció a partir de la iniciativa de una vecina.
La experiencia no se limita a quienes ya asisten al taller. Yolanda manifestó que puede ampliar la participación en su vivienda si otras niñas desean aprender, una disposición que mantiene abierta la convocatoria dentro de El Tejar.
Melody Barceló aprendió a tejer con yarey y hacer muñecos
Entre las integrantes de Retazos y Fantasías está Melody Isabel Barceló Quiala, una adolescente de 14 años que estudia en el centro mixto 26 de Julio. Su paso por el taller le permitió conocer técnicas de tejido con yarey, costura y elaboración de muñecos junto con el resto del grupo, de acuerdo con Periódico 26.
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“Hemos aprendido a tejer con yarey, sobre las costuras, a hacer muñecos”, relató Melody al describir las actividades que realiza en la casa taller. Su testimonio refleja los conocimientos que las participantes adquieren durante los encuentros coordinados por Yolanda Torres Pupo.
La adolescente también integra la Red Juvenil Comunitaria, una experiencia que amplió su participación fuera del taller. Junto con otros jóvenes, asistió a acampadas donde recolectaron semillas en temporada para emplearlas luego en la realización de artesanías.
Melody participó además en charlas sobre prevención del consumo de drogas y embarazo en la adolescencia. Estas actividades sumaron otros espacios de intercambio para los jóvenes vinculados con la comunidad.
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En El Tejar, la casa de Yolanda reúne a niñas y adolescentes alrededor de telas, hilos, yarey y semillas. Desde ese espacio, la comunidad sostiene una iniciativa en la que aprender un oficio también abre una oportunidad para crear y proyectarse hacia el futuro.
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