Un oficial de la Unidad Especial de Apoyo (UEA) del Ministerio de Seguridad Pública de Costa Rica fue detenido tras ser descubierto con un teléfono celular y otros dispositivos electrónicos dentro del complejo penitenciario La Reforma, donde debía cumplir funciones de vigilancia sobre Alejandro Arias Monge, alias “Diablo”, uno de los presuntos líderes del narcotráfico más conocidos del país.
El funcionario fue identificado como Maiker Guzmán Charpantier, quien también tenía entre sus responsabilidades custodiar a Jonathan Pérez Méndez, alias “Tan”, otro presunto cabecilla criminal recluido en el área de máxima seguridad.
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El oficial había superado los puestos de control donde los funcionarios deben dejar sus artículos electrónicos antes de ingresar a las instalaciones penitenciarias.
Un celular, cargadores y otros dispositivos entre sus pertenencias
Las autoridades recibieron información de otro funcionario que alertó sobre una posible irregularidad, lo que motivó una inspección de las pertenencias de Guzmán.
La revisión se efectuó en un parqueo interno utilizado por las unidades móviles de la UEA, dentro del perímetro penitenciario.
Durante el procedimiento, los agentes localizaron un teléfono celular Huawei, un reloj inteligente de la misma marca, una batería portátil de 20.000 mAh, un chip telefónico de Kölbi, cuatro cables USB tipo C y dos adaptadores de carga.
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Al ser interrogado, el policía alegó que había olvidado que llevaba los dispositivos electrónicos, razón por la cual no los dejó en los casilleros destinados para almacenar las pertenencias personales.
Sin embargo, su superior indicó que todos los oficiales conocen las restricciones sobre el ingreso de dispositivos de comunicación y que el funcionario había negado previamente portar estos artículos.
Fiscalía ordenó detener al funcionario
El informe policial JEF-1402-2026, señala que aproximadamente a las 2:05 de la madrugada del jueves 15 de octubre la Fiscalía autorizó la detención del funcionario y el decomiso de los dispositivos.
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El caso fue remitido a las autoridades judiciales de Alajuela, donde se determinará la eventual responsabilidad penal del sospechoso.
El documento también menciona el artículo 257 quáter del Código Penal, relacionado con la introducción ilícita de dispositivos de comunicación en establecimientos penitenciarios de modalidad cerrada.
Aunque las circunstancias generan sospechas sobre el destino de los aparatos, no se ha confirmado judicialmente que el celular estuviera destinado a alias “Diablo” o que el funcionario hubiera logrado entregarle algún dispositivo.
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El policía detenido es hijo de un exencargado de seguridad de Rodrigo Chaves
Otro de los aspectos revelados es el vínculo familiar del detenido con Eduardo Guzmán López, conocido como “Inca”, integrante de la Unidad Especial de Intervención (UEI).
Guzmán López desempeñó funciones de seguridad y asesoría durante la administración del expresidente Rodrigo Chaves Robles (2022-2026).
Mientras el padre pertenece a una unidad adscrita al Ministerio de la Presidencia, su hijo forma parte de la UEA del Ministerio de Seguridad Pública, cuerpo especializado que colabora con la vigilancia de privados de libertad considerados de alta peligrosidad.
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Hasta el momento, no se ha informado de ninguna participación del padre en los hechos investigados.
La seguridad de alias “Diablo” vuelve a estar bajo escrutinio
La detención ocurre mientras Alejandro Arias Monge permanece recluido en el Centro Nacional de Atención Específica, conocido como Máxima Seguridad, tras su captura en julio pasado.
Desde entonces, las autoridades establecieron medidas especiales de custodia para “Diablo” y “Tan”, con apoyo de unidades policiales especializadas.
El incidente abre nuevos cuestionamientos sobre los mecanismos de control para impedir el ingreso de dispositivos electrónicos a las cárceles, especialmente en sectores destinados a personas investigadas por dirigir organizaciones criminales.
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Por ahora, la investigación deberá determinar si existió únicamente una infracción a los controles de ingreso o una eventual intención de facilitar comunicaciones no autorizadas dentro del centro penitenciario.
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