Dos martejas rescatadas tras permanecer en cautiverio ingresaron con movimientos descoordinados, pupilas dilatadas, deterioro del pelaje e inflamación abdominal.
Los animales permanecen bajo observación en el Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (Cavr) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, en convenio con la Universidad CES. Los ingresos se produjeron mediante entregas voluntarias e incautaciones vinculadas con el tráfico y la tenencia ilegal de fauna silvestre en Medellín y otros municipios del área metropolitana.
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El equipo veterinario inició evaluaciones clínicas y nutricionales para determinar el estado de los animales, establecer los tratamientos requeridos y definir si podrán avanzar hacia un programa de rehabilitación con miras a un eventual retorno a su hábitat natural.
Una marteja llegó sin poder mantenerse en pie
El primer ejemplar ingresó en condición crítica. Los profesionales identificaron pelaje deteriorado, pupilas dilatadas, descoordinación en sus movimientos y dificultad para sostenerse.
El cuadro llevó a los veterinarios a considerar una posible afectación neurológica. Por ese motivo, el animal recibió una valoración especializada que busca precisar el diagnóstico y establecer las medidas necesarias para estabilizarlo.
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Además de los signos físicos, la marteja no reconocía los alimentos que le ofrecía el personal del centro. Esa situación motivó una prueba de consumo, una herramienta con la que el equipo identifica los alimentos que acepta el animal y ajusta su plan nutricional.
La recuperación de fauna silvestre que ha permanecido en cautiverio exige revisar tanto las secuelas físicas como los cambios de conducta. En este caso, el desconocimiento de la comida ofrecida puede reflejar las alteraciones que provocó la alimentación recibida fuera de su ambiente natural.
La Policía Ambiental incautó a una juvenil con inflamación abdominal
El segundo caso corresponde a una marteja juvenil que fue incautada por la Policía Ambiental en Medellín. Durante la revisión veterinaria, los especialistas detectaron inflamación abdominal, una condición asociada de forma preliminar a una dieta inadecuada durante el tiempo que permaneció cautiva.
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El ejemplar también llegó con señales de temor extremo. El comportamiento forma parte de los aspectos que deberán ser atendidos durante su permanencia en el Cavr, junto con la recuperación física y nutricional.
A esta marteja le aplicaron otra prueba de consumo para conocer cuáles son los alimentos que tolera y definir una dieta de recuperación. La alimentación es uno de los ejes del tratamiento de ambos animales, debido a que una dieta que no se ajusta a las necesidades de la especie puede ocasionar problemas digestivos, desnutrición y otras afectaciones.
Desde el Área Metropolitana del Valle de Aburrá señalaron que los casos reflejan las consecuencias de retirar animales silvestres de sus ecosistemas y mantenerlos en espacios que no responden a sus requerimientos biológicos.
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Más de 20 ejemplares han llegado al centro desde 2024
Los dos ingresos recientes elevaron a más de 20 el número de martejas recibidas por el Cavr desde 2024. Todos los casos están relacionados con entregas voluntarias o procedimientos contra el tráfico ilegal de fauna silvestre.
La recurrencia de estos rescates muestra que la tenencia de estos animales continúa presente en Medellín y en otros municipios del Valle de Aburrá. Las autoridades ambientales advirtieron que comprar, vender, transportar o mantener fauna silvestre como mascota afecta el bienestar de cada ejemplar y puede impedir el desarrollo de sus comportamientos naturales.
El proceso de recuperación no se limita a la atención inicial. Los animales que superan su estado clínico deben recibir acompañamiento nutricional y biológico antes de ingresar a una fase de rehabilitación. De acuerdo con la evolución de cada caso, también pueden requerirse estudios adicionales, incluidos análisis genéticos, para determinar las condiciones de una futura liberación.
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La especie cumple una función en la dispersión de semillas
La marteja es un primate de hábitos principalmente nocturnos y arborícolas. Habita bosques tropicales de Centroamérica y Suramérica, incluida Colombia, donde se desplaza entre los árboles en busca de alimento.
Su dieta incluye frutos y otros recursos disponibles en el bosque. Al consumirlos y movilizarse por el territorio, participa en la dispersión de semillas, una función que favorece la regeneración de la vegetación. Sacar a estos animales de su entorno afecta a los individuos y altera su aporte a los ecosistemas.
La especie está adaptada a la vida en los árboles y a rutinas que difícilmente pueden reproducirse en cautiverio. La falta de una alimentación adecuada, el confinamiento y la exposición constante a personas pueden alterar sus conductas y comprometer su condición física.
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El Área Metropolitana reiteró el llamado a no adquirir animales silvestres como mascotas. Cuando una persona encuentra fauna herida, vulnerable o en riesgo dentro del territorio metropolitano, puede comunicarse con la línea de atención de fauna silvestre 304 630 0090, disponible todos los días.
Los casos relacionados con tráfico o tenencia ilegal pueden ser denunciados a través del correo atencionausuario@metropol.gov.co o ante la Policía Nacional, por medio de la línea 123.
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