El presidente Abelardo de la Espriella ofició una primera visita institucional al Ministerio de Cultura y, desde allí, estableció los parametros sobre los que girará su política cultural que, como prometió en campaña, tendrá un eje “contrarrevolucionario” para rescatar “los fundamentos morales, culturales y sociales de Occidente, los valores, la tradición familiar, la identidad nacional y la libertad individual”.
En compañía de la ministra Paola Holguín, el primer dignatario aseguró que impulsará el cambio de nombre de la cartera a Ministerio de Cultura y Patrimonio, para subrayar la obligación estatal de “conservar, restaurar, proteger y transmitir el legado cultural de la nación”.
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También sostuvo que la cartera deberá concentrarse en la preservación de las expresiones históricas, artísticas, materiales e inmateriales del país, y cuestionó la orientación que, según afirmó, tuvo la política cultural de la administración anterior.
“Este ministerio tiene que volver a ser lo que fue. Debe volver al nombre que corresponde. Y vamos a trabajar para eso. Enfocado en su labor misional, no en politiquería, ni que aquí esto se convierta en un foco de favores o de corrupción. Yo vine a cambiar la política para siempre. Aquí empieza la contrarrevolución cultural que necesita Colombia para que retornemos a esos valores y principios fundacionales”, dijo.
El jefe de Estado explicó que escogió a la ministra Holguín porque, en sus palabras, requiere una persona que encabece la transformación de la cartera.
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Los puntos centrales de la “contrarrevolución”
“La cultura no puede seguir utilizándose como instrumento de la ideología”, señaló el presidente. Además, aseguró que las instituciones culturales deben servir a todos los ciudadanos y no presuntamente promover una doctrina política o una interpretación específica de la historia.
De la misma manera, cuestionó lo que denominó “fragmentación conceptual” y planteó que el Estado debe proteger un patrimonio común que, según su definición, representa la identidad nacional.
Por este motivo, habló de recuperar “el orgullo por la cultura colombiana”, que, según él, “es resultado de siglos de historia, del encuentro entre la herencia ibérica, indígena y africana, que contribuyeron a la formación de la identidad cultural”.
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“Esa historia es uno de los mayores tesoros de nuestro país y hay que protegerla. Vamos a hacer que nuestro pueblo y nuestra gente, es decir, nuestros funcionarios y todos los colombianos, se vuelvan a sentir orgullosos”.
El patrimonio religioso y la lucha frontal contra el “wokismo”
En buena parte de su intervención, el presidente Abelardo de la Espriella dirigió críticas contra el “wokismo”, término que usó para referirse a corrientes ideológicas progresistas que, según dijo, se han incorporado en ámbitos como la educación, la cultura y el lenguaje.
“Vamos a acometer una lucha abierta, total, decidida y patriótica contra el wokismo”, afirmó, porque “desconoce las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, falsifica la historia, reduciéndola a una sucesión de luchas entre opresores y oprimidos. Esta corriente liberticida impone, a través de la violencia física y verbal, sus postulados en la educación, el lenguaje inclusivo y, como se ha dicho, en la cultura”.
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“No hay ambigüedad en esa materia y no voy a permitir que ningún funcionario la tenga. Quien está en el Gobierno del ‘Tigre’ debe tener los mismos principios y valores. Si no es así, debe dar paso al costado”, agregó.
Adicionalmente, anunció que ninguna entidad de la rama ejecutiva participará en actividades que, según su criterio, promuevan esa corriente ideológica. En contraste, dijo que el Gobierno respaldará iniciativas dirigidas a enfrentarla.
De la Espriella también añadió que en el país se ha “impuesto un modelo absurdo de colectivos, denominaciones y grupos concentrados en la promoción del relativismo moral”.
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En cuanto a la religión como aspecto fundamental de la cultura colombiana, el mandatario afirmó que su protección “no debe ser vista como un asunto confesional, sino como parte de la memoria nacional”.
“Las iglesias, conventos, el arte sacro, los archivos eclesiásticos, la música religiosa y las mismas manifestaciones de religiosidad, como las procesiones, por ejemplo, son parte fundamental. Son bienes históricos y artísticos sin los que es imposible comprender la historia del país, razón por la que deben ser conservados con especial atención y celo”, añadió el jefe de Estado en su intervención.
El Gobierno buscará retirar manifestaciones que considere apología al terrorismo
El presidente De la Espriella afirmó que impartió instrucciones a la ministra para retirar de los espacios públicos elementos que, según su valoración, exalten a integrantes de grupos armados ilegales.
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“Aquí nunca más los terroristas tendrán un lugar como si de próceres de la patria se tratara”. Luego agregó: “No acepto la apología al terrorismo. En este Gobierno se acabó”.
El mandatario mencionó de forma específica a Carlos Pizarro, excomandante del Movimiento 19 de Abril (M-19), al referirse a las expresiones que ordenó revisar y retirar en el Museo Nacional de Colombia.
“Le he dado instrucciones a la señora ministra para que toda esa oda al terrorismo, en la que aparece Pizarro y demás terroristas, desaparezca de los lugares públicos”.
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Según el presidente, la directriz responde a una defensa de “la legalidad, la libertad, la institucionalidad y la democracia”.
“El Estado tiene el deber moral y político de impedir que los espacios culturales sean captados por el social-comunismo, enemigo de los valores fundamentales sobre los cuales se erigió Colombia. Desde aquí va a empezar la contrarrevolución cultural, con un equipo como ustedes”, aseguró.
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