Ocho impactos de bala recibió Cindy Johana Lizcano mientras despedía a una amiga asesinada días antes. El ataque se presentó en pleno sepelio en el centro de Cúcuta (Norte de Santander), y convirtió un funeral en una nueva escena de violencia.
La víctima de 34 años, conocida como alias ‘La Mona’, cumplía una medida de prisión domiciliaria cuando fue interceptada a tiros el miércoles 14 de octubre.
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El crimen ocurrió en medio de un cortejo fúnebre, en el barrio El Contento. Lizcano se movilizaba en motocicleta y acompañaba el sepelio de Natalia Alarcón, otra mujer asesinada a disparos el domingo anterior en el barrio El Salado, con destino al Cementerio Central de Cúcuta.
Personal de una ambulancia llegó hasta el lugar y trasladó a la mujer con vida para intentar salvarla. La gravedad de las heridas, sin embargo, terminó por causarle la muerte poco después.
La Policía Judicial ya inició los actos urgentes de la investigación. Los uniformados revisan en este momento las cámaras de video del sector para establecer la identidad de los responsables del ataque.
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Detalles del ataque
Sujetos armados que se desplazaban en otra motocicleta interceptaron a Lizcano en plena marcha. Le dispararon a quemarropa en cerca de ocho oportunidades, sin detenerse ante la presencia de familiares y allegados que acompañaban el sepelio.
La mujer cayó gravemente herida sobre la vía pública. Equipos de emergencia la trasladaron en ambulancia a un centro asistencial cercano, pero los médicos confirmaron su muerte minutos después por la gravedad de las heridas.
La ráfaga de disparos no se limitó a la víctima principal. Dos personas más que participaban del cortejo resultaron heridas por proyectiles perdidos y debieron ser derivadas a centros de salud locales para recibir atención médica.
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Las autoridades no descartan que ambos crímenes estén conectados. Investigadores de la Sijín y la Fiscalía General de la Nación trabajan para establecer si existe una relación directa entre el asesinato de Alarcón y el de Lizcano, ocurridos con apenas tres días de diferencia en distintos barrios de la ciudad.
El objetivo central de la pesquisa es identificar a la estructura criminal responsable de ambos ataques. La hipótesis que se maneja apunta a un ajuste de cuentas en la zona urbana de Cúcuta, capital de Norte de Santander.
Las diligencias de inspección técnica en la escena del segundo homicidio estuvieron a cargo de unidades de la Brigada Interinstitucional de Homicidios (Briho), dependiente de la Policía Metropolitana de Cúcuta. El organismo recolectó las primeras evidencias que permitieron confirmar la identidad de la víctima y el hallazgo del dispositivo de monitoreo electrónico.
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Asesinaron a un dragoneante del Inpec en Cúcuta: alcalde reveló la millonaria recompensan que ofrecen por información que permita la captura a de los responsables
Un dragoneante del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) murió baleado mientras cargaba combustible en su vehículo particular, horas después de terminar su turno en la cárcel Modelo de Cúcuta.
La víctima fue identificada como Bryan Rangel. Varios atacantes dispararon en repetidas ocasiones a través de la ventana del conductor y le causaron la muerte inmediata en el lugar.
El crimen se registró cerca de las 7:00 p. m. del 12 de octubre, según precisó el alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo.
Rangel salía de su turno de guardia en la cárcel Modelo y se detuvo a cargar gasolina cuando los agresores lo abordaron de forma sorpresiva. Se movilizaba en su vehículo particular, un Chevrolet Spark GT gris con placas KJS 156, de acuerdo con los reportes preliminares conocidos en el sitio.
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Acevedo sostuvo que el asesinato podría estar relacionado con el lanzamiento de una granada contra el complejo penitenciario, ocurrido en días anteriores. “Estos son hechos que pueden estar unidos”, afirmó el funcionario.
El mandatario pidió respaldo para los trabajadores penitenciarios ante las amenazas registradas en el país. Vinculó estos hechos con las acciones del Gobierno Nacional contra personas que delinquen desde las cárceles.
Como parte de la respuesta, Acevedo ofreció una recompensa de 20 millones de pesos colombianos para quien aporte información que permita capturar a los responsables.
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