El Fondo Monetario Internacional (FMI) reveló, el 13 de octubre, la actualización que hizo de sus perspectivas sobre el crecimiento de la economía mundial y regional. La entidad proyecta que la economía colombiana crecerá 2,2% en 2026, por debajo del 2,6% estimado para 2025 y del promedio previsto para América Latina y el Caribe. Sitúa a Colombia en 2,3% para 2027, también por debajo del 2,5% proyectado para la región. Las cifras forman parte de las Perspectivas de la Economía Mundial.
Así las cosas, en 2026, Colombia igualaría el avance de Brasil, superaría a Argentina y México, pero quedaría por debajo de Perú, al que el organismo proyecta un crecimiento de 3%.
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La previsión del FMI difiere por una décima de la presentada por el Banco Mundial, que calcula que el producto interno bruto colombiano crecerá 2,3% en 2026. Ambas instituciones coinciden, sin embargo, en que el país se desacelerará frente al 2,6% atribuido a 2025. El informe del Banco Mundial, publicado el martes 6 de octubre, ubica a Colombia una décima por encima de la estimación del FMI.
Precisamente, la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, planteó que la región tiene margen para acelerar su crecimiento si consolida políticas macroeconómicas consistentes, instituciones más sólidas e inversiones orientadas a elevar la productividad, el empleo y los ingresos.
Brasil, la mayor economía de la región, crecería 2,2% en 2026, condicionado por una política monetaria restrictiva, el retiro de estímulos fiscales y la incertidumbre internacional. México avanzaría 1,5%, favorecido por su integración en las cadenas de suministro vinculadas con la inversión en inteligencia artificial.
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Inflación, empleo y déficit externo en el panorama colombiano
El Fondo anticipa que la inflación promedio de Colombia pasará de 5,1% en 2025 a 6% en 2026, antes de moderarse a 5,7% en 2027. El nivel previsto para los próximos dos años se mantendría por encima del registrado en 2025. El desempleo también subiría desde 8% en 2025 hasta 9% en 2026 y 10% en 2027, de acuerdo con las proyecciones del organismo. A la vez, el déficit de cuenta corriente aumentaría de 2,6% del producto interno bruto (PIB) en 2026 a 3,4% un año después.
Advirtió que las “economías importadoras de energía no integradas en la cadena de valor tecnológica” afrontan las perspectivas más difíciles. Esa condición cobra relevancia en un escenario en el que el encarecimiento de la energía y de otras materias primas puede trasladarse a precios internos y afectar la actividad.
Riesgos externos que condicionan el crecimiento
Según el FMI, la economía mundial crecería 3,1% en 2026 y 3,4% en 2027, después de haber cerrado 2025 con una expansión de 3,5%. La inflación general mundial alcanzaría 4,7% en 2026 y se moderaría a 4,1% en 2027. El informe, titulado “Resiliencia bajo presión, decisiones urgentes”, describe una economía global que “está probando su resistencia” ante choques sucesivos.
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La mejora de una décima en la previsión para 2026 se apoya en mejores resultados de varias economías avanzadas, entre ellas Alemania, España, Italia y Japón.
Encarecimiento de la energía y las materias primas
El Fondo señaló que la guerra en Irán encarece la energía y las materias primas, con efectos sobre el crecimiento, mientras la inversión en inteligencia artificial contribuye a compensar parte de ese impacto. También alertó sobre la incertidumbre derivada de los aranceles, que obliga a empresas y gobiernos a modificar sus cadenas de suministro.
“Una nueva escalada de los conflictos, un reajuste de las expectativas acerca de la inteligencia artificial, un recrudecimiento de las tensiones comerciales y las vulnerabilidades fiscales podrían minar el crecimiento”, indicó el organismo al considerar que una inversión tecnológica más vigorosa, mejoras de productividad o una reducción sostenida de las tensiones geopolíticas y comerciales podrían mejorar el panorama.
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También pidió preservar la estabilidad de precios y reforzar las cuentas públicas, al considerar que los márgenes de ajuste de corto plazo son cada vez más limitados. Sobre la política tributaria, advirtió que “los recortes de impuestos financiados mediante deuda estimulan la actividad interna, pero pueden tener repercusiones negativas a corto plazo en el exterior”.
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