A 32 años del asesinato de Manuel Cepeda Vargas, el senador Iván Cepeda Castro recordó el legado de su padre y denunció, una vez más, la violencia política que ha marcado la historia de Colombia.
El crimen, perpetrado en 1994, fue parte del exterminio sistemático contra miembros y simpatizantes de la Unión Patriótica (UP), organización política que sufrió una de las persecuciones más severas en el país sudamericano, según Cepeda.
El excandidato presidencial y miembro del Pacto Histórico afirmó: “La memoria y el ejemplo de su compromiso con el pueblo colombiano nos acompañan siempre”.
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En redes sociales, Cepeda Castro sostuvo que la familia y el movimiento continúan honrando la lucha de su padre, quien defendió causas sociales y derechos humanos desde su curul en el Congreso.
El asesinato de Manuel Cepeda Vargas forma parte de una serie de crímenes de alto impacto cometidos contra líderes de la Unión Patriótica, hechos que según sectores de izquierda han calificado como genocidio político.
Por último, el senador subrayó: “Hoy, debemos reiterar que estamos preparados para impedir cualquier intento de perseguir de nuevo a las fuerzas progresistas, o de desencadenar en su contra de nuevo prácticas genocidas”, haciendo alusión a posibles ataques en contra de la izquierda tras la llegada del presidente Abelardo de la Espriella al poder.
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Así ocurrió el asesinato de Manuel Cepeda Vargas y este es el monumento que hay en su honor
El 9 de agosto de 1994, Colombia fue escenario de uno de los magnicidios más significativos de su historia reciente. Manuel Cepeda Vargas, entonces senador de la Unión Patriótica (UP), perdió la vida tras ser víctima de un atentado armado en el sur de Bogotá.
La mañana de aquel día, el dirigente salía de su residencia, ubicada en el barrio Mandalay, rumbo al Capitolio Nacional. Sicarios interceptaron el vehículo donde se movilizaba y abrieron fuego, terminando con la vida del último senador de la UP que aún se mantenía en ejercicio.
El crimen ocurrió en un concurrido corredor vial de la capital, precisamente en la avenida de las Américas con carrera 74, un punto donde hoy convergen buses articulados de TransMilenio, vendedores informales y altas filas de pasajeros.
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Cada día, miles de personas atraviesan ese sector sin advertir que allí, sobre el concreto y el asfalto, se erige un monumento dedicado a la memoria de Cepeda Vargas. La estructura metálica, bautizada Tierradentro, rombos y estrellas, fue creada por el reconocido escultor Edgar Negret, figura clave del arte abstracto colombiano.
La obra de Negret no ocupa ese lugar por casualidad. Sus formas geométricas y colores intensos fueron concebidos para rendir homenaje al senador asesinado y a la lucha de la Unión Patriótica.
El contraste entre el arte y el entorno urbano es evidente: las piezas metálicas destacan entre el gris del cemento, los grafitis y las señales del desgaste propio de la ciudad. Aunque algunos residentes del sector la utilizan como referencia para orientarse, la mayoría desconoce su significado histórico y la razón de su presencia en ese punto.
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El monumento, instalado sobre el sector de Mandalay y Banderas, representa simbólicamente la memoria de quienes cayeron en medio de la violencia política que sacudió a Colombia en las décadas de 1980 y 1990.
En años recientes, el monumento volvió a ser noticia gracias a la difusión de un video realizado por el creador de contenido Santiago Quintero Pfeifer, quien se dedica a explorar y contar historias urbanas de Bogotá.
A través de sus redes sociales, exhibió el estado actual de la escultura y recordó el hecho trágico asociado con ese punto de la ciudad. Las imágenes mostraron la estructura marcada por grafitis y señales de deterioro, reflejo del paso del tiempo y el olvido institucional.
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La lucha por la justicia en este caso ha tenido como protagonista a Iván Cepeda, hijo de Manuel Cepeda Vargas y actual senador por el Pacto Histórico. Junto a abogados, familiares y organizaciones de derechos humanos, Cepeda llevó el caso ante instancias nacionales e internacionales.
El abogado Alirio Uribe, defensor de derechos humanos y actual representante a la Cámara, acompañó el proceso que culminó en una decisión histórica.
En 2010, la Corte Interamericana de Derechos Humanos responsabilizó al Estado colombiano por el asesinato del senador Cepeda Vargas. Posteriormente, en 2023, bajo el gobierno de Gustavo Petro, una nueva sentencia reconoció la responsabilidad estatal en el genocidio contra la UP.
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