La defensa para evitar el uso de la etiqueta de derecha para referirse al Centro Democrático que planteó Paloma Valencia, exsenadora de la República y excandidata presidencial, desató una nueva polémica en la escena política nacional y llevó a la mujer, que culminó su periodo legislativo el pasado 20 de julio, a defenderse de los señalamientos en su contra; utilizando para ello al mediático estratega Carlos Suárez.
En efecto, la congresista se apoyó en las recientes declaraciones del asesor del presidente electo Abelardo de la Espriella para sostener que buena parte de la ciudadanía no se identifica con esas categorías y, de esta manera, validar sus afirmaciones, en las que quería hacer énfasis en este tipo de lecturas. Con ello, Valencia también le salió a los señalamientos de influenciadores afines al mandatario.
En su defensa, la política, que había afirmado en un evento del Centro Democrático en Medellín que este partido no era de derecha, citó a Suárez para argumentar que muchos ciudadanos prefieren definirse como independientes y que, bajo esa lógica, la discusión sobre la identidad ideológica del partido no pasa por ubicarlo en la derecha, la izquierda o el centro; lo que causó una serie de comentarios.
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“Aquí está Carlos Suárez el asesor de campaña, diciendo que el Tigre es independiente y no tiene que rotularse con esas etiquetas de izquierda y derecha. Dice que la gran mayoría de la gente no quiere estar en esas etiquetas, quiere ser independiente. Defender ideas. ¿De esto qué dicen?”, expresó Valencia al recordar unas declaraciones de Suárez al abogado y empresario Santiago Vélez.
Las frases de Carlos Suárez que Paloma Valencia utilizó en su defensa
La exsenadora Valencia se apoyó en una respuesta que Suárez dio cuando Vélez, en un diálogo virtual, le preguntó si a la gente le gusta sentirse parte de grupos definidos como derecha o izquierda. El estratega respondió que ese encasillamiento había sido uno de los errores de los actores políticos y explicó, entonces, lo que habría sido la estrategia de De la Espriella para llegar a la Casa de Nariño.
“No quiero ser de derecha, no quiero ser de izquierda y no quiero ser de centro”, afirmó Suárez ante el interrogante. “Yo soy independiente, no quiero ser nada de eso”, agregó el abogado, creador de la campaña del ‘Tigre’, que sostuvo que, a su juicio, el rechazo ciudadano no nace de una identificación ideológica, sino de los comportamientos corruptos de la política que estarían presentes en esos grupos.
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En esa misma respuesta reafirmó, entonces, que De la Espriella no era de derecha. “El Tigre es independiente”, reiteró en su respuesta y dijo que la mayoría de los colombianos lo son y vinculó esa idea con el ascenso de su asesorado a la Presidencia. También afirmó que “esto no es de rótulos, ni siquiera incluso de ideologías”, porque, según dijo, las mediciones apuntan en otra dirección.
La aclaración previa de Paloma Valencia sobre el Centro Democrático
Antes de invocar a Suárez, Valencia ya había intentado precisar el sentido de sus palabras sobre el partido, con un mensaje previo en sus redes sociales en el que buscó marcar distancia de una lectura según la cual negar que el Centro Democrático sea de derecha implicaría acercarlo al centro o a la izquierda; lo que le dio pie a los sectores abelardistas a enfilar toda clase de señalamientos en su contra.
“Decir que el Centro Democrático no es de derecha no significa que sea de centro y mucho menos de izquierda”, afirmó la exsenadora. En esa misma línea agregó que esas categorías “no dicen nada”, pues definió al partido a partir de otros ejes programáticos. “Cree en la seguridad como base del desarrollo social, la libertad económica y la política social. Cree en el estado pequeño y austero”, dijo.
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De hecho, durante su intervención en el evento Reflexión Unidad, Doctrina y Futuro en la capital antioqueña desarrolló esa idea con una referencia más amplia al papel del Estado y al tipo de respuestas que debe ofrecer la colectividad. Dijo que quien piense que ese es “el partido de Hayek y de las libertades económicas, donde el Estado se queda cruzado de brazos”, está en “el partido equivocado”.