Nueva Delhi, 21 oct (EFE).- El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, dedicó su segunda jornada en la India a recorrer la refinería más grande del mundo, el megacomplejo petrolero de Jamnagar, que ocupa una cuarta parte de la superficie entera de esta ciudad costera en el oeste del país.
Recibido a pie de pista por la multimillonaria familia Ambani, propietaria del centro de más de 30 kilómetros cuadrados, su visita llega en plena crisis del diésel y con el trasfondo electoral en Estados Unidos.
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El jefe de la diplomacia de la Casa Blanca no pisó la capital política ni se reunió con el primer ministrio indio, Narendra Modi, pero sí se citó con los hombres más ricos de Asia en la capital financiera, Bombay, entre ellos los magnates indios Gautam Adani y el presidente de grupo Tata, N. Chandrasekaran.
La gira de Rubio, volcada en la diplomacia empresarial, responde a la prioridad de Washington de asegurar el suministro "en un momento en que la energía ocupa un lugar vital en las decisiones geopolíticas que se están tomando", dijo a los periodistas este miércoles el secretario estadounidense.
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Con un procesamiento diario de 1,4 millones de barriles, aproximadamente el 1,5 % del consumo mundial, el complejo de Jamnagar se ha asentado como protagonista dentro de la oferta global.
La planta de Jamnagar figura entre las contadas instalaciones petroquímicas del mundo capaces de procesar el crudo ultra-pesado Merey 16 de Venezuela, solo junto a los complejos del Golfo de México en EE. UU.
Nueva Delhi fue en el pasado uno de los mayores compradores mundiales de petróleo venezolano, hasta la llegada de las sanciones internacionales.
"La India es una superpotencia en refinación. Tienen la capacidad de refinar crudo pesado, lo han hecho en el pasado y, a medida que haya más petróleo venezolano disponible en el mercado, es algo que sin duda pueden hacer", dijo Rubio a los medios.
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Tras las negociaciones para dar salida a la producción del país caribeño, Washington busca apoyarse en Reliance para canalizar hacia Guyarat hasta 370.000 barriles diarios durante este mes, según estimaciones de la consultora Kpler.
La maniobra atiende a dos prioridades de la Administración estadounidense. Por un lado, busca incrementar la oferta internacional de diésel, el principal derivado que exporta Jamnagar a Europa y Estados Unidos, para aliviar la presión sobre los precios del combustible.
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Por otro lado, busca desplazar gradualmente las importaciones indias de petróleo ruso. Desde 2022, la India se convirtió en el segundo comprador mundial de los suministros a descuento de Moscú, procesando gran parte a través de este centro de refinado.
"La India está dispuesta (a refinar más petroleo venezolano). Puede que haya algunos impedimentos relacionados con las sanciones y otras cuestiones que tendremos que resolver", declaró Rubio en Bombay.
La ubicación de la planta india de Guyarat, con salida directa al Mar Arábigo, la convierte en un colchón de seguridad indispensable si los conflictos en Oriente Medio bloquean las rutas marítimas del estrecho de Ormuz o el Mar Rojo.
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Jamnagar procesa crudo ruso a descuento y lo exporta como diésel limpio hacia Europa y Estados Unidos, algo que Washington busca supervisar para evitar el colapso mundial, en un momento en el que el propio Gobierno de Trump ha tenido que autorizar compras de diésel ruso para frenar la escalada de precios en su mercado interno. EFE
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