Adrián Masa de Vega
São Paulo, 18 oct (EFE)-. Hasta donde alcanza la vista solo se ven camisetas de la selección brasileña, gorras, banderas y carteles. El centro de São Paulo se tiñó de amarillo y verde, se llenó de euforia este domingo a una semana de las elecciones, con el deseo de que el apellido Bolsonaro vuelva a la presidencia de Brasil.
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El candidato opositor Flávio Bolsonaro echó este domingo un pulso al presidente Luiz Inácio Lula da Silva con una multitudinaria marcha en la avenida Paulista apenas una semana después de que este congregara a más de 250.000 personas en el mismo lugar.
Precisamente este domingo a las 20:00 hora local (23:00 GMT) ambos pretendientes al Palacio de Planalto se verán las caras durante el primer debate electoral de la campaña, en la cadena de televisión Band.
Después de que Flávio se impusiera en la primera vuelta de las elecciones, el pasado 4 de octubre, con un 47 % de los sufragios frente al 45 % del líder progresista, los partidarios del candidato ultra comenzaron a relamerse con la idea de que esa dinámica se materialice el próximo 25 de octubre, cuando la elección será definitiva.
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Es el caso de Vinicius, de 29 años, que declaró a EFE que salió a manifestarse para "cambiar Brasil, que no aguanta tanta corrupción después de 20 años de gobierno del Partido de los Trabajadores", formación creada por Lula.
"Queremos a Flávio para que ayude a las familias, que cumpla con los valores en los que cree la derecha", manifestó, centrando su postura en la seguridad, la educación y las finanzas.
En su opinión, Brasil debería parecerse al modelo económico neoliberal que está aplicando el presidente argentino, Javier Milei, uno de los espejos en los que se mira el bolsonarismo.
Sobre la posibilidad de que Lula gane los comicios, sostuvo que sería "la quiebra" del país, algo con lo que concordó Ana Beatriz, de 19 años, que quiere que el líder progresista se vaya porque si sigue gobernando "Brasil está jodido".
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"Si Lula gana, va a ser la oportunidad para los pederastas, para los criminales y nosotros queremos progresar", añadió la joven.
En medio de acusaciones por parte de la campaña de Lula de injerencia extranjera de la administración de Donald Trump en las elecciones, muchos simpatizantes de Flávio Bolsonaro salieron a las calles con banderas de los Estados Unidos y del Estado de Israel.
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Sin embargo, algunos de los complementos más utilizados fueron pequeños muñecos hinchables con el primogénito de los Bolsonaro con la banda presidencial o el presidente Lula vestido de presidiario.
"Lula, ladrón, tu lugar es la prisión", cantaron los manifestantes, que también arremetieron contra el magistrado de la Suprema Corte, Alexandre de Moraes, el juez que encarceló a Jair.
La defensa de la familia Bolsonaro, con el patriarca en arresto domiciliario tras una condena a 27 años por golpismo, y uno de los hermanos, Eduardo, residiendo en los EE.UU. para eludir la mano de la Justicia, es uno de los pilares de movilización de la extrema derecha brasileña.
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Para Rafael Silva, de 49 años, el hecho de que Flávio valore a su propia familia es una garantía "de que va a representar a las familias brasileñas".
"Tenemos la misión de rescatar nuestro país del mal, estamos en el límite del abismo y, a día de hoy, es rescatar Brasil o caer todos juntos", concluyó. EFE
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