Trump confía en Putin para ganar la batalla electoral

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Moscú, 17 oct (EFE).- En apenas una semana, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha tomado varias decisiones en las que ha premiado a Rusia, al que ha levantado las sanciones contra su sector energético, y castigado a Ucrania, al restringirle el uso de la red satelital Starlink, con vistas a las cruciales elecciones legislativas del 3 de noviembre.

Justo cuando parecía que Trump estaba dispuesto a presionar al presidente ruso, Vladímir Putin, la caída en los sondeos de opinión de los republicanos le han llevado de nuevo a dar la espalda a Kiev y a sus aliados europeos al igual que hiciera nada más llegar a la Casa Blanca.

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Como ocurre en cada votación en EE.UU. desde hace diez años, Rusia se ha colado en la campaña electoral. Trump ha colocado esta vez en la misma balanza ante los electores estadounidenses el alza de los precios del combustible y la escalada de los bombardeos rusos en Ucrania, donde la ONU denunció un incremento dramático del número de civiles muertos en septiembre (328).

Primero, Trump acordó el pasado 9 de octubre con Putin el suministro de diésel a EE.UU. y al resto del mundo, supuestamente, con el objetivo de estabilizar los mercados internacionales y abaratar el coste del combustible.

Al margen de las duras críticas de Kiev y la Unión Europea, políticos europeos, legisladores estadounidenses y expertos internacionales han puesto en serias dudas que dicha medida puede tener algún efecto positivo, cuando las cifras de las que se habla son, para empezar, una gota en el océano de las necesidades de los consumidores en EE.UU.

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La conclusión que sacan los más escépticos es que Trump quiere utilizar al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, -al que exige suspender los ataques contra las refinerías rusas- como chivo expiatorio de sus propios errores en Irán, el auténtico detonante de la actual crisis energética, según reconoció esta semana el Ministerio de Exteriores ruso.

"La clave de la total normalización en ese mercado es la urgente estabilización de la situación en torno al Golfo Pérsico y el arreglo del conflicto en Irán. Esperemos que el conflicto en Irán sea pronto superado (...) Las estadísticas nos dicen que gran parte del diésel provenía de los países del Golfo Pérsico antes de que el estrecho de Ormuz fuera cerrado como consecuencia de la agresión de EE.UU. e Israel contra Irán", dijo Gueorgui Borisenko, viceministro de Exteriores ruso.

Sea como sea, Moscú no desaprovechará la ocasión para hacer caja justo cuando el déficit presupuestario se dispara a medida que aumenta el gasto en defensa -200.000 millones de dólares en 2027-, con el argumento de que los 3,5 millones de toneladas mensuales que esperar exportar mensualmente para finales de año representarán un 10 % del mercado internacional.

El viceprimer ministro ruso, Alexandr Nóvak, aseguró anoche que el Ministerio de Energía de EE.UU. ya entregó a Moscú la lista de compañías interesadas en el diésel ruso.

"Y ahora, justo en estos mismos momentos, estamos trabajando en las condiciones comerciales, los contratos para el suministro de combustible a EE.UU.", explicó a la televisión pública y añadió que Moscú dedicará el 50 % de su diésel a la exportación ahora que ha reparado las refinerías dañadas por los drones ucranianos.

Ahora, Trump ha decidido suspender -en defensa de los intereses nacionales- la aplicación del paquete de sanciones promulgado hace un mes por él mismo y que contemplaba hasta un 100 % de aranceles contra los importadores de hidrocarburos rusos, es decir, China e India.

El presidente, que tomó la decisión tres meses después de que falleciera el autor de la ley, el senador republicano Lindsey Graham, había dicho que utilizaría esas sanciones para presionar a Putin durante las negociaciones tripartitas sobre Ucrania, cuya reanudación está más lejos que nunca.

El emisario del Kremlin, Kiril Dmítriev, no dudó en calificar el sábado de "momento histórico" la decisión. Añadió que, "en vez de sanciones y confrontación", la Casa Blanca había apostado por "la cooperación mutuamente beneficiosa y la responsabilidad conjunta por la estabilidad global".

"La cooperación económica entre Rusia y EE.UU. responde a los intereses de ambos países, contribuye a la estabilidad de la economía mundial y crea las condiciones para el fortalecimiento de la confianza y el logro de una paz duradera", señaló en Telegram.

En su opinión, la ley podía haber frenado práctica y totalmente la cooperación económica" entre Moscú y Washington "y haber causado un grave perjuicio a toda la economía estadounidense y los mercados internacionales".

Si el acuerdo sobre el diésel ruso estará en vigor hasta abril de 2027, las exenciones a la ley Graham se mantendrán en pie hasta que Trump o el secretario de Estado no digan lo contrario.EFE