Los líderes de la UE arrancan la cumbre divididos por el presupuesto y dudan de un acuerdo este año

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Los líderes de la Unión Europea han llegado este jueves a la cumbre de Bruselas con posiciones todavía muy alejadas sobre el próximo presupuesto comunitario para 2028-2034, entre quienes reclaman nuevos recortes pese a la rebaja del 8% planteada por la presidencia irlandesa del Consejo y quienes defienden unas cuentas más ambiciosas, en un escenario de profundas diferencias que pone en duda la posibilidad de alcanzar un acuerdo antes de que termine el año.

Así lo han trasladado varios jefes de Estado y de Gobierno en declaraciones a los medios a su llegada al Consejo Europeo, en donde abordarán por primera vez al máximo nivel la última propuesta de negociación, que reduce en 141.000 millones de euros el proyecto inicial de la Comisión Europea y sitúa el volumen total del presupuesto en 1,62 billones de euros para los próximos siete años.

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"No me gusta la propuesta que está sobre la mesa", ha afirmado el primer ministro neerlandés, Rob Jetten, quien ha defendido que las futuras cuentas comunitarias deben ser todavía más "reducidas y modernizadas" para concentrar los recursos en prioridades como la competitividad y la seguridad, en línea con las exigencias de los países más partidarios de la disciplina presupuestaria.

En este sentido, Jetten ha reconocido que "todo el mundo quiere acelerar" las negociaciones para alcanzar un compromiso antes de que acabe 2026, aunque ha advertido de que "es más importante lograr un buen acuerdo que un mal acuerdo", dejando claro que Países Bajos no está dispuesto a aceptar un pacto únicamente para cumplir el calendario previsto.

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También ha secundado esa idea el primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, que ha defendido que es "inaceptable" que aumentar la contribución neta de su país en un 60%. "Es simplemente no aceptable incrementar las contribuciones domésticas suecas incluso aún más", ha sentenciado.

Ha adelantando que dirá "no" a las propuestas para el presupuesto, y ha añadido que "este no es el principio del acuerdo final", ya que es "muy pronto". "No sé si es posible alcanzar una acuerdo antes de que acabe el año. Creo que no hay prisa, honestamente, debemos tener un presupuesto que combine modernización y los recursos tradicionales también".

Como Suecia, el primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, ha lamentado que el importe global del nuevo presupuesto es "demasiado elevado". Eso sí, se ha mostrado dispuesto a contribuir más si se invierten en nuevas prioridades como la defensa y la competitividad, toda vez que se sigan atendiendo "necesidades tradicionales" como la producción de alimentos.

El canciller alemán, Friedrich Merz, por su parte, ha augurado conversaciones "muy difíciles" sobre el futuro presupuesto común y, si bien considera que la propuesta va "en la buena dirección", también ha advertido de que no es suficiente para Berlín y ha pedido mayores recortes.

Como el resto de los países nórdicos, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha opinado que las negociaciones presupuestarias son "complejas, muy difíciles", y que desde la perspectiva de su país "es importante añadir nuevos recursos" para defensa, la seguridad de las fronteras, la lucha contra la inmigración ilegal y la competitividad.

"Será probablemente tan difícil (de llegar a un acuerdo) como lo fue la última vez, o incluso más complicado aún. ¿Seremos capaces de encontrar una solución este año? Lo espero", ha concluido.

DEFENSA DE LA COHESIÓN Y DE LA PAC

Frente a esta posición, el presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, ha defendido que el marco financiero definitivo debe mantenerse próximo a la propuesta inicial del Ejecutivo comunitario, al considerar que la Unión necesita más recursos para afrontar sus nuevas responsabilidades sin renunciar a políticas tradicionales como la cohesión y la Política Agraria Común (PAC).

"Tenemos nuevas prioridades y queremos preservar las antiguas, como la cohesión, la competitividad y la PAC", ha señalado el mandatario lituano, quien ha recalcado que mantener el mismo nivel de gasto que en el marco financiero anterior es "simplemente imposible matemática, económica y financieramente".

Nauseda, cuyo país asumirá la presidencia rotatoria del Consejo de la UE el próximo 1 de enero, ha reconocido también que lo ideal sería cerrar las negociaciones antes de final de año, aunque ha admitido que "será difícil" ante la distancia que todavía separa a las capitales sobre el tamaño y el reparto de los fondos europeos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha avisado a su vez de que la propuesta que hay sobre la mesa para el presupuesto común post 2027 "no es suficiente ni de lejos", por lo que "no es aceptable" para España, que reclama mayor ambición para poder hacer frente a los nuevos retos de competitividad y seguridad, entre otros, sin descuidar políticas como la de cohesión y la agrícola.

Sánchez, que ha recordado que España será por primera vez contribuyente neto a las cuentas europeas, ha insistido en que la propuesta de acuerdo es "claramente insuficiente" porque hay en ella una "diferencia muy sustantiva" con respecto a la dotación y el diseño de los recursos propios que defiende el Gobierno, por lo que el texto "no es asumible ni aceptable".

Más pesimista se ha mostrado el primer ministro checo, Andrej Babis, quien ha puesto en duda que los Veintisiete puedan alcanzar "algún acuerdo" en los próximos meses, pese a que todavía quedan otras tres reuniones para tratar de acercar posiciones, porque, según ha advertido, "las diferencias de opinión son enormes".

El dirigente checo ha rechazado además la propuesta de Bruselas de introducir nuevos recursos propios para financiar el presupuesto comunitario, al considerar que supondría que la Unión Europea "quite" el 3% de los ingresos de República Checa, y ha criticado que su país "paga cada vez más dinero a Europa", hasta el punto de avanzar progresivamente hacia la condición de contribuyente neto, es decir, aportar más fondos de los que recibe.

Por su parte, el primer ministro irlandés, Micheál Martin, ha defendido que la propuesta presentada por su país ofrece "una base" para alcanzar un acuerdo antes de que termine el año, pese a las diferencias entre los Estados miembro, y ha reivindicado que el texto logra preservar las ayudas agrícolas y los fondos de cohesión, una preocupación compartida por más de 17 países.

"Creo que el presidente (del Consejo Europeo, António) Costa tiene ahora una base para avanzar realmente en las negociaciones y tengo la sensación de que existe un camino para resolver esta cuestión antes de que termine el año", ha afirmado a su llegada a la cumbre, aunque ha reconocido que todavía quedan asuntos pendientes y que alcanzar un compromiso será una tarea "difícil y compleja".

En este sentido, Martin ha explicado que la presidencia irlandesa ha tratado de conciliar las exigencias de los países que consideran excesivo el presupuesto de la Comisión con las de aquellos que reclaman proteger la PAC y la cohesión "a toda costa", y ha admitido que no era posible "satisfacer a todo el mundo" con una propuesta cuyo objetivo es impulsar las negociaciones.

En otro orden de cosas, el primer ministro de Hungría, Péter Magyar, ha lamentado que la convocatoria electoral en España, así como las negociaciones para formar un gobierno en Suecia, influirán en las negociaciones del próximo presupuesto europeo, por lo que ve "ambicioso" alcanzar un acuerdo unánime antes de que acabe el año.

"Las circunstancias no serán las adecuadas", ha señalado, añadiendo que por el momento la propuesta presupuestaria de la Unión Europea "no es aceptable", ya que se han incrementado "considerablemente" las contribuciones que se exigirían "tanto a Hungría como a otros países beneficiarios de la cohesión". "Todavía queda mucho por negociar", ha zanjado.