
Las autoridades marroquíes han denegado este lunes la entrada al país a Claude Mangin, activista francesa de Derechos Humanos y esposa del activista saharaui Naama Asfari --condenado a 30 años de prisión tras los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad marroquíes en el desmantelamiento de un campamento protesta a las afueras de El Aaiún-- al que iba a visitar junto al alcalde de la localidad francesa de Ivry-sur-Seine, Philippe Bouyssou, y su colaboradora Claire Delmotte, quienes han podido entrar a Marruecos pero no visitar a Asfari.
Mangin, activista francesa de Derechos Humanos y esposa de Naama Asfari, viajaba con Bouyssou y Delmotte cuando fue retenida en el aeropuerto y se le prohibió acceder al territorio marroquí, tras lo que permaneció en las instalaciones aeroportuarias a la espera de su expulsión, mientras que sus dos acompañantes pudieron continuar su viaje, según ha recogido el portal de noticias saharahui Equipe Media y también el marroquí Yabiladi.
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Tras ello, los dos acompañantes de Mangin han continuado su viaje para visitar a Asfari, para lo cual habían presentado los documentos de identificación necesarios para la visita, pero las autoridades penitenciarias les han comunicado que no se les permitiría reunirse con el detenido.
En solidaridad con ellos, Jdad Asfari, hermano del preso saharaui, se ha negado a visitarlo mientras las autoridades no autoricen también la entrada del alcalde francés y de su acompañante, ha apuntado Equipe Media.
SEIS DETENIDOS EN UNA PROTESTA CONTRA LAS CONDICIONES DE LOS PRESOS
Poco después, tanto el citado medio saharahui como la también saharaui agencia de noticias SPS han recogido que fuerzas policiales marroquíes han intervenido para dispersar una manifestación organizada por familiares de presos políticos saharauis frente a la sede de la Delegación General de Administración Penitenciaria y Reinserción, en Rabat.
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El acto de protesta se ha centrado especialmente en la situación de los presos del grupo de Gdeim Iziken, así como en el aislamiento de sus familiares en las cárceles marroquíes, los tratos humillantes y las medidas punitivas a los que, según aseguran, están sometidos los presos, así como las restricciones a las visitas familiares y a las comunicaciones telefónicas.
Según la información recabada por Equipe Media, la intervención policial en la protesta ha dejado varios manifestantes heridos y se ha saldado con la detención de seis personas: Brahim Babit, Salah Eddine Sabbar, Mohamed Lemrabet, Hussein Chaihab, Hassanna Douihi y Jaled Boufraioua.
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Los activistas presos fueron detenidos durante el desmantelamiento del campamento de protesta de Gdeim Izik, a las afueras de El Aaiún, el 8 de noviembre de 2010. En el lugar había unas 6.500 tiendas de campaña levantadas un mes antes por saharauis para protestar por sus malas condiciones sociales y económicas en lo que se considera el inicio de la denominada Primavera Árabe.
Los enfrentamientos violentos resultantes en el campamento y en El Aaiún se saldaron con la muerte de once agentes de las fuerzas de seguridad, según las autoridades marroquíes, así como de tres civiles. Los activistas fueron condenados a cadena perpetua o largas penas de prisión primero en un proceso militar y, después de su anulación, en un juicio civil en el que distintas organizaciones de Derechos Humanos denunciaron numerosas deficiencias.
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