Gobierno alemán revisa al alza previsión de crecimiento, pendiente de O. Medio y Ucrania

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(Actualiza con declaraciones de la ministra de Economía)

Berlín, 8 oct (EFE).- El Gobierno alemán revisó este jueves al alza sus previsiones de crecimiento del país para 2026, hasta un 1,3 %, ante la expansión de la economía en el primer semestre, impulsada principalmente por las exportaciones y el consumo público, aunque la evolución dependerá en gran medida de la situación en Oriente Medio y Ucrania.

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Así, en sus proyecciones económicas de otoño, presentadas por la ministra de Economía, Katherina Reiche, el Gobierno prevé para el año en curso un avance del PIB del 1,3 %, ocho décimas más de lo estimado en la primavera pasada, cuando apuntaba a un crecimiento de la economía del 0,5 %, lastrada por la guerra contra Irán y el bloque del estrecho de Ormuz.

Para 2027, el Ejecutivo prevé un crecimiento del PIB del 1,1 %, frente al 0,9 % previo, y para 2028, pronostica un avance del 0,6 %.

Según el Gobierno, estas cifras reflejan que la economía alemana se encuentra en la senda de crecimiento tras dos años de recesión en 2023 y 2024, y un crecimiento de sólo un 0,2 % en 2025.

En opinión del Ejecutivo de coalición de conservadores y socialdemócratas, la economía ha demostrado ser más resistente de lo esperado ya que, a pesar del conflicto en Oriente  Medio y del aumento de los precios de la energía, experimentó una expansión del 0,4 % y del 0,3 % en el primer y el segundo trimestre, respectivamente.

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"Las proyecciones de otoño muestran que ya hemos dejado atrás lo peor. La economía alemana vuelve a crecer, lo cual es una señal importante", dijo Reiche en rueda de prensa, aunque advirtió de que "lo fundamental ahora es convertir esta primera recuperación en un verdadero impulso económico", sostenido por la inversión privada, la innovación, las nuevas tecnologías y el espíritu emprendedor.

Este año, los impulsos de crecimiento probablemente provendrán sobre todo del comercio exterior, que en el segundo trimestre se benefició de una evolución excepcional: ante los cuellos de botella a nivel mundial, se produjeron reposiciones de existencias de bienes con alto consumo energético fabricados en Alemania.

Además, a lo largo de todo el período de proyección, los impulsos fiscales procedentes de los fondos especiales y del gasto en defensa se dejarán sentir en la inversión y el consumo públicos.

Reiche afirmó que la inversión pública es necesaria, pero subrayó que ningún dinero público puede sustituir a la inversión privada que necesita el país para potenciar el crecimiento y que, según los cálculos del Gobierno, este año sólo aumentará un 0,2 %.

Por contra, los pronósticos del Gobierno apuntan a una evolución en un primer momento moderada del consumo privado, a pesar del crecimiento sostenido de los salarios reales, como consecuencia del aumento de los precios al consumo provocado por el encarecimiento de la energía.

Así, para el año en curso, el Ejecutivo estima una inflación del 2,7 %; y para 2007, del 2,8 %, mientras para 2028 espera que vuelva a caer al 2,2 %.

La inversión privada no se recuperará de forma gradual hasta el transcurso del año que viene, debido a las persistentes incertidumbres geopolíticas, la baja utilización de la capacidad productiva, el aumento de los costes de materiales y financiación, así como a los retos estructurales.

La ministra agregó que para que el crecimiento se sostenga sobre sí mismo, las reformas estructurales son ineludibles y deben acometerse no "en algún momento, sino efectivamente en los próximos meses".

Los elementos esenciales, enumeró, son la flexibilización del mercado laboral, la estabilización del gasto en los sistemas de seguridad social, un cambio en los costes energéticos en el país o al menos lograr invertir la tendencia, y facilitar la creación de empresas con una reducción de la burocracia.

Según el Gobierno, la evolución futura de la economía depende en gran medida de cómo se desarrollen los conflictos en Oriente Medio y Ucrania.

Así, una solución duradera a estas crisis, que probablemente también llevaría a una bajada de los precios de la energía, aceleraría la recuperación.

Por contra, unos precios constantemente elevados de las materias primas y la energía podrían suponer una carga mayor para las empresas y los hogares.

Ya los cinco principales institutos económicos alemanes revisaron al alza sus previsiones para 2026 ante un primer semestre para la economía alemana mejor de lo esperado.

Así, en sus proyecciones de otoño prevén para este ejercicio un avance del PIB alemán del 1,3 % y para 2027 del 1,1 %.

En 2028, la economía alemana volverá a crecer menos, un 0,4 %, lo cual refleja, según los institutos, el límite estructural de la recuperación. EFE

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