Gallego (IAG) pide avanzar en descarbonización sin comprometer la competitividad de las aerolíneas europeas

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El consejero delegado de IAG, Luis Gallego, ha reclamado este jueves que Europa avance en la descarbonización de la aviación sin comprometer la competitividad de sus aerolíneas, frente a sus rivales de fuera del continente, en un contexto de elevado coste y limitada disponibilidad del combustible sostenible de aviación (SAF).

En una rueda de prensa organizada por Airlines For Europe (A4E), ha destacado que la descarbonización está suponiendo "un gran peso" sobre el sector, tanto por las obligaciones regulatorias como por el sistema europeo de comercio de emisiones (ETS).

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En palabras de Gallego, en los próximos años se ampliará la brecha de costes frente a las firmas no europeas, provocando que la sostenibilidad sea el tercer mayor coste para una aerolínea europea, después del personal y el combustible.

"Nuestros competidores no europeos disfrutarán de esta ventaja y llevarán más pasajeros hacia y desde Europa, llevándose con ellos empleos vinculados a la aviación", ha advertido al respecto.

Sobre este escenario, el consejero delegado de IAG ha defendido el desarrollo de SAF, aunque ha avisado de que "el mandato se está moviendo mucho más rápido que el mercado". A su juicio, antes de exigir un incremento de la demanda es necesario acelerar la inversión para crear una capacidad de producción suficiente.

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Citando un informe de mercado de 2025, la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) avisó de que ningún proyecto europeo de producción de combustible líquido habría avanzado más allá de la fase piloto.

Asimismo, ha reiterado su respaldo al objetivo europeo para 2030, aunque ha pedido que su calendario tenga en cuenta la disponibilidad real de combustibles sostenibles. Aquí entra en juego el terreno de las penalizaciones, las cuales, según estimaciones de A4E mencionadas por Gallego, establecen que un eventual incumplimiento del mandato europeo podría alcanzar entre 7.000 y 9.000 millones de dólares (6.200 y 8.000 millones de euros).

"Las aerolíneas tendrán poca opción que pasar mucho de ese coste a los pasajeros en el mercado interno y convertirse en menos competitivas contra las aerolíneas no europeas. La política debería recompensar el nuevo suministro y bajar los precios. No debería penalizar a los pasajeros porque los productores no han desarrollado su capacidad suficiente", ha explicado el CEO del grupo durante su intervención.