
Médicos Sin Fronteras (MSF) ha alertado este lunes de que las autoridades de Israel continúan perpetrando un "genocidio" en la Franja de Gaza, destruyendo los medios de supervivencia, en vísperas de que se cumplan tres años de los ataques del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) --que dejaron más de un millar de muertos y 250 secuestrados-- y la posterior ofensiva militar israelí contra el enclave palestino.
"Israel está asfixiando progresivamente Gaza y continúa perpetrando un genocidio", ha denunciado la ONG, a medida que el Ejército israelí amplía su presencia más allá de la línea amarilla, que Israel anunció apenas días después de alcanzar el acuerdo de alto el fuego en octubre del pasado año.
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Este avance de las Fuerzas Armadas de Israel (FDI) está "confinando" a la población gazatí a un espacio cada vez menor pese a que, recuerda MSF, Israel presentó la línea amarilla --que ya entonces cubría más del 50% de la Franja de Gaza-- como una "posición militar temporal de retirada en una primera fase", mientras que ahora ocupa aproximadamente el 65% del enclave.
"La 'línea amarilla' no puede considerarse simplemente una línea en un mapa. Se ha convertido en un mecanismo de cerco y limpieza étnica, al tiempo que aísla a las comunidades de las infraestructuras, la atención sanitaria, el agua y otros elementos esenciales que necesitan para sobrevivir", ha declarado la responsable de la respuesta de emergencias de MSF para Gaza, Amande Bazerolle.
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En este sentido, la "amenaza es cada vez más inmediata" para quienes residen cerca de la línea amarilla, lo cual se suma a la incertidumbre de aproximarse a una zona que "no está señalizada de forma clara ni constante", de modo que cada vez más gazatíes corren el riesgo de ser tiroteados por las fuerzas israelíes y enfrentan más dificultades para acceder a asistencia vital suministrada por MSF y otras organizaciones, que tienen que interrumpir el transporte de bienes esenciales como el agua.
Fruto del avance de las tropas israelíes, las familias viven "en condiciones de hacinamiento e inhabitables, sin acceso suficiente a agua potable, saneamiento, refugio ni atención sanitaria", con el riesgo que ello supone para la propagación de enfermedades. Los equipos de MSF han tratado, "solo" en 2026, más de 11.000 casos de enfermedades cutáneas como la sarna, y registrado más de 1.500 casos de varicela en los meses de junio y julio, además de gastroenteritis, infecciones respiratorias agudas, hepatitis y piojos.
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"La mayoría de las personas dispone de menos de seis litros de agua al día para uso doméstico y tiene un acceso limitado a artículos básicos de higiene, como jabón y detergente (...) Al mismo tiempo, sufrimos una grave escasez de suministros médicos. Incluso la crema que necesitamos para tratar la sarna ha sido restringida por las autoridades israelíes", ha lamentado el doctor Murad Asaliya, responsable de actividades médicas en Gaza.
Además de productos y material sanitarios, Israel ha restringido el suministro del aceite de motor y piezas de respuesto, lo cual también está teniendo un impacto en hospitales, centros de salud y ambulancias, "paralizando" la infraestructura necesaria para su funcionamiento, con frecuentes averías de los generadores de electricidad.
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MSF prevé que la destrucción de más del 80% de la infraestructura en Gaza, sumada a la violencia y el desplazamiento continuados, las secuelas físicas y de salud mental en la Franja de Gaza, impedirán cualquier recuperación significativa del enclave durante los próximos años, sino que "se necesitarán generaciones" solo para recuperarse del daño causado en los últimos tres años.
"La destrucción, el desplazamiento y la privación se han normalizado; son prácticas que Israel lleva a cabo con total impunidad. Los Gobiernos deben actuar ahora para garantizar que Israel detenga la destrucción y las matanzas, impida la limpieza étnica y deje de negar a la población palestina los medios para sobrevivir", ha instado Bazerolle.
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