La UE, potencia científica, concentra su I+D privada en tecnología media, según Bruselas

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Bruselas, 1 oct (EFE).- La Comisión Europea sostiene que la brecha de inversión en I+D de la UE frente a sus competidores puede explicarse en parte por cómo y en qué se gasta y no solo por cuánto, según su último informe bienal sobre ciencia, investigación e innovación presentado este jueves y que indica que la inversión privada se concentra en industria manufacturera de tecnología media.

El documento, elaborado por la Dirección General de Investigación e Innovación, señala en su capítulo sobre inversión que el dinero público se dirige sobre todo a universidades e investigación básica, mientras que el privado se concentra en la industria manufacturera de tecnología media, con poco peso en alta tecnología y servicios intensivos en conocimiento.

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De acuerdo con sus propios datos, la inversión en I+D de la Unión Europea (UE) subió del 1,81 % al 2,24 % del PIB del bloque entre 2000 y 2024, aún por debajo del objetivo del 3 %.

Esa estructura condiciona en parte, según el texto, el resto del sistema: la UE es la segunda potencia mundial en producción científica, pero su posición es menos sólida en tecnologías que Bruselas considera estratégicas.

Por sectores, el informe sitúa a la UE en una posición fuerte en materiales avanzados, fabricación y varias tecnologías verdes, y por detrás en IA, semiconductores avanzados y computación en la nube, donde, según el documento, las posiciones más débiles suelen coincidir con dependencias en las cadenas de suministro.

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Señala, además, que las iniciativas para atraer talento, como "Choose Europe for Science", se dan mientras los investigadores siguen afrontando contratos precarios y una cultura de "publicar o perecer".

En el paso de la investigación al mercado, el texto recoge que la cuota europea de solicitudes de patentes bajo el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), un indicador de actividad al respecto, cayó de en torno al 30 % a cerca del 16 % entre 2000 y 2022, mientras la de China subió del 3 % a casi el 33 %.

En defensa, el informe indica que, pese a que los objetivos de la OTAN supondrán al menos 383.000 millones de euros adicionales de gasto anual hasta 2035, la inversión europea sigue sesgada hacia la compra de equipos más que hacia la I+D, lo que, según la Comisión, podría comprometer la soberanía tecnológica a largo plazo.

El documento cifra en torno al 50 % la parte de la financiación de crecimiento en tecnologías de vanguardia o 'deep tech' que procede de fuera de Europa, mientras que en las primeras rondas de financiación de las empresas emergentes domina el capital europeo (71 % y 64 % en las dos primeras fases).

"El informe muestra con gran detalle cómo la fragmentación está lastrando nuestra capacidad de lograr un mejor desempeño económico", afirmó en el acto de presentación el economista jefe del equipo, Paolo Pasimeni, quien defendió que invertir en I+D merece la pena si se mejora la estructura del sistema para ganar escala.

"Cualquier estrategia de crecimiento para la UE que aspire a mantenerse a medio y largo plazo solo puede basarse en la ciencia, la investigación, la tecnología y la innovación", apostilló.

Sobre el papel de los fondos comunitarios, el análisis halla que un aumento de la inversión nacional en I+D se asocia con más financiación del programa de investigación Horizonte Europa dos años después, y que el componente de I+D de la política de cohesión se asocia con una mayor capacidad de captar esos fondos.

"(Esto) demuestra por qué necesitamos un programa muy ambicioso de investigación e innovación en el nuevo presupuesto a largo plazo de la UE", afirmó en un comunicado la comisaria de 'Startups', Investigación e Innovación, Ekaterina Zaharieva.

No obstante, el capítulo sobre geografía añade que la brecha en I+D e innovación se da también entre regiones y entre zonas urbanas y rurales, con dinámicas de aglomeración que favorecen a las áreas más urbanizadas. Según el informe, esto deja capacidades infrautilizadas en otros territorios y plantea problemas de cohesión en el territorio de la UE. EFE