La primera encíclica del papa León XIV, titulada Magnifica humanitas, colocó a la inteligencia artificial en el centro de la doctrina social de la Iglesia. Firmado el 15 de mayo de 2026 y presentado diez días más tarde, el texto analiza los efectos de las nuevas tecnologías sobre el trabajo, la educación, la democracia, las libertades individuales y los conflictos armados.
El documento se conoció poco más de un año después de que el estadounidense-peruano Robert Francis Prevost fuera elegido como sucesor de Francisco. A lo largo de sus 245 apartados, el Pontífice sostiene que la innovación debe quedar subordinada a la dignidad humana, cuestiona la concentración de poder de las grandes plataformas digitales y advierte sobre los usos militares de los sistemas automatizados.
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La presentación tuvo lugar en el Aula del Sínodo, en el Vaticano, con la participación de los cardenales Víctor Manuel Fernández y Michael Czerny, la teóloga Anna Rowlands, el investigador de Anthropic Christopher Olah y la profesora Leocadie Lushombo.
Según Vatican News, la fecha de la firma coincidió con los 135 años de Rerum novarum, la encíclica social publicada por León XIII en 1891.
Cómo fue la elección del papa León XIV
El 8 de mayo de 2025, tras la muerte del papa Francisco, el cónclave eligió a Robert Francis Prevost. Nacido en Chicago, el nuevo obispo de Roma desarrolló una parte central de su trayectoria pastoral en Perú y, antes de su elección, se desempeñaba como prefecto del Dicasterio para los Obispos.
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Con el nombre de León XIV, se convirtió en el primer pontífice estadounidense y en una figura con una estrecha relación con América Latina por sus años de misión y servicio episcopal en territorio peruano. La elección del nombre remitió de inmediato a León XIII, cuyo pontificado quedó asociado a Rerum novarum y al desarrollo de la enseñanza social católica.
Ese antecedente aparece de manera explícita en Magnifica humanitas. León XIV plantea que las “cosas nuevas” de este tiempo ya no se limitan a la cuestión obrera que abordó su antecesor a fines del siglo XIX. Entre los desafíos actuales incluye la digitalización, la robótica y la inteligencia artificial, tecnologías que ya modifican la vida cotidiana y los procesos de decisión.
En el documento publicado por la Santa Sede, el Papa sostiene que el desafío no pasa por aceptar o rechazar la tecnología de manera absoluta. Propone, en cambio, distinguir entre un modelo de poder que reduce a las personas a datos y rendimientos, y otro orientado al bien común, la participación y la protección de los sectores más vulnerables.
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Cuándo asumió como papa
León XIV inició formalmente su pontificado el 18 de mayo de 2025, durante la misa de comienzo del ministerio petrino celebrada en la Plaza de San Pedro. La ceremonia reunió a más de 150 delegaciones internacionales y a una multitud de más de 250.000 fieles, según los datos difundidos por la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice.
Durante la celebración recibió las insignias propias del cargo, el palio y el Anillo del Pescador. Los cardenales Dominique Mamberti, Fridolin Ambongo Besungu y Luis Antonio Tagle participaron en la imposición de esos símbolos, vinculados con la misión pastoral y la sucesión de Pedro.
Entre los asistentes estuvieron la presidenta de Perú, Dina Boluarte; el vicepresidente de Estados Unidos, James David Vance; el secretario de Estado Marco Rubio; el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky; y los reyes de España, Felipe VI y Letizia. La Argentina estuvo representada por la ministra Sandra Pettovello y el canciller Gerardo Werthein, de acuerdo con información de AP.
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La misa inauguró el ministerio de Prevost como obispo de Roma. La liturgia incluyó lecturas en español, italiano e inglés, además del Evangelio en latín y griego. Al finalizar, el nuevo Papa saludó a los representantes de las delegaciones oficiales.
Las principales claves de la primera encíclica del papa León XIV
La encíclica lleva el subtítulo “Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”. Allí, León XIV define a la IA como una herramienta que puede aportar soluciones en áreas como la salud, la educación, la comunicación y la protección ambiental, aunque rechaza que se la considere neutral. “Toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula [y] la utiliza”, afirma el texto.
Uno de sus ejes es la concentración de datos, infraestructura y capacidad de cómputo en empresas privadas transnacionales. El Pontífice reclama marcos jurídicos, controles independientes, transparencia en los algoritmos y mecanismos de apelación frente a decisiones automatizadas que afecten el empleo, el acceso al crédito, los servicios o la reputación de una persona.
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La encíclica también objeta que decisiones humanas sean delegadas en sistemas de cálculo. Señala que una máquina puede procesar datos a gran velocidad, pero carece de experiencia, conciencia moral, vínculos y responsabilidad. Por esa razón, defiende que las decisiones irreversibles y aquellas que comprometan derechos fundamentales permanezcan bajo control humano efectivo.
El impacto sobre el empleo ocupa otro apartado relevante. León XIV advierte que la automatización puede liberar a las personas de tareas pesadas o peligrosas, pero también aumentar la vigilancia, la precariedad y el desempleo. Propone que la incorporación de tecnología incluya medidas verificables de protección laboral, capacitación continua y participación de los trabajadores.
El texto aborda además la desinformación, la exposición de niños y adolescentes a contenidos dañinos, la dependencia de las plataformas y la recopilación masiva de datos. Pide una “ecología de la comunicación” que fortalezca el periodismo, la verificación de hechos y la formación crítica en las escuelas y las familias.
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En materia de seguridad internacional, el documento rechaza que se deleguen decisiones letales a sistemas artificiales y alerta sobre una carrera tecnológica que puede volver los conflictos más rápidos e impersonales. Pide trazabilidad en las armas que empleen IA, protección para la población civil y acuerdos internacionales que limiten la automatización bélica.
Firmada el 15 de mayo y presentada el 25, Magnifica humanitas quedó incorporada al debate de la Iglesia sobre el orden social y tecnológico. La fecha elegida remite a Rerum novarum, una referencia que el propio León XIV utiliza para vincular los desafíos de la revolución industrial con los dilemas de la era digital.
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