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Las flores de Bach fueron creadas hace ochenta años por el homeópata inglés al que deben su nombre, Edward Bach. El médico creía que todas las enfermedades se generaban por estados negativos de la mente, por malas actitudes ante la vida y por el mal uso de las energías. Según su teoría, toda enfermedad física tiene un origen emocional.

Mientras ejercía la medicina en un hospital homeopático en Londres, Bach observó que ciertos pacientes compartían emociones y rasgos en común. La personalidad de sus pacientes era lo que más lo inquietaba. Decidió entonces experimentar con las esencias florales recogidas en Gales para resolver conflictos emocionales según la personalidad del paciente.

Así, desarrolló 38 remedios naturales a base de una combinación de flores y plantas, cada una con propiedades distintas para reestablecer equilibros emocionales y estimular la propia capacidad del cuerpo para curarse a sí mismo.

Las flores seleccionadas se hierven en agua y se diluyen en soluciones alcohólicas para conservarlas. Lo importante de este procedimiento es la dilución homeopática, ya que de esta manera existe un principio farmacológico que explica el funcionamiento de ellas. Algunos estudios afirman que las flores de Bach solo actúan como placebo. Sus adeptos relacionan sus propiedades a una visión holística del ser humano.

La opinión generalizada de la comunidad científica es que no hay evidencias que respalden las propiedades curativas de las flores de Bach. De hecho, varios estudios afirman que solo influyen en el organismo como un placebo. Sus adeptos sostienen que no hay manera de probarlo, ya que es incompatible con las terapias tradicionales, relacionando estas curaciones con una visión holística entre cuerpo, mente y espíritu.

Situaciones de angustia y depresión pueden llevar al consumo descontrolado de comida como una forma de canalizar la angustia. Y en la alimentación, el descontrol es muy amigo del sobrepeso.

El preparado con Cherry Plum, por ejemplo, relaja a los ansiosos y estabiliza el estado de ánimo, evitando los atracones de comida tan típicos de cuando alguien necesita sentirse mejor. Es la más recomendada para los miembros del club del hidrato que mueren si abandonan las harinas y deben enfrentar, por ejemplo, una dieta hiperproteica.

El Agrimony, en cambio, funciona para los adictos que utilizan la comida como una forma de evasión. En general, se trata de personalidades que parecen estar felices en la superficie, aunque sufran por dentro; los negadores que –sobre todo en situación social– se exceden con las comidas y las bebidas.

La esencia de mostaza (la flor de Mustard) es recomendada por muchos especialistas para pacientes con sobrepeso por causas hormonales y para los que tienden a cargarse con algunos kilos extra durante el invierno, por alteraciones estacionales del ánimo.