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"Voy a hacer que nuestras Fuerzas Armadas sean más grandes, más fuertes y mejores de lo que jamás han sido. Nadie volverá a meterse con nosotros, nunca más. Voy a deshacerme rápidamente de ISIS y voy a cuidar a nuestros veteranos. Nunca los voy a defraudar, por favor, vayan a votar por mi. Vamos a hacer nuevamente grande a Estados Unidos", dijo Donald Trump en su último spot publicitario, difundido por radio el 1 de abril.

"El país está en serios problemas. Ya no tenemos victorias. Perdemos con China, perdemos con México, tanto en el comercio como en la frontera. Perdemos con todos. El sueño americano murió. Yo lo voy a revivir. La mayoría silenciosa volvió, y vamos a recuperar el país", decía hace unos meses en otra publicidad, que recuperaba extractos de distintos discursos.

Trump: "Nadie volverá a meterse con nosotros, nunca más"

Todos los candidatos tienen sus eslogans, pero ninguno hizo tanto ruido como el "Make America Great Again" (Hacer nuevamente grande a Estados Unidos) de Trump. No es casual. Si algo hizo este magnate neoyorquino con más eficacia que sus rivales es instalar un relato capaz de interpelar a parte importante de la población. Una ficción política que ofrece un diagnóstico de los problemas del país, e indica cuáles son las soluciones.

Si el mensaje es vacío, irreal, falaz y xenófobo, es otra discusión. El punto aquí es que logró convencer a muchos a través de él. Y en política no gana el mejor, sino el más persuasivo.

Donald Trump
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¿Cuál es su diagnóstico? Se podría resumir de la siguiente manera. Estados Unidos fue durante mucho tiempo fue el país más poderoso del mundo. Vencía a cualquiera que se ponía en su camino, y ofrecía trabajo y prosperidad a su gente. Pero con el tiempo algo cambió. Se volvió una nación débil, que ya no puede hacer frente a sus enemigos, ni proteger a sus ciudadanos. Esta vulnerabilidad se manifestaría -según este relato- en la falta de reacción ante amenazas militares como ISIS, en la incapacidad para contener una supuesta inmigración irrestricta, y en el retroceso comercial e industrial del país, que le cedió el terreno a China, Japón y otros.

"Lo que realmente provocaría su programa es hacer menos grande a Estados Unidos"

¿Qué propone Trump para responder a estos desafíos? "Si es que se puede hablar de un proyecto consistente, éste incluiría detener la inmigración ilegal construyendo un muro en la frontera sur, y hacer que México pague por él. Usar aranceles, o amenazar con ellos, para proteger el trabajo estadounidense de la competencia externa. Estar más dispuesto a usar la violencia, incluso la tortura y el asesinato de las familias de los extremistas, para frenar al terrorismo y, en términos generales, hacer nuestro camino en el mundo", contó ?Jack Nagel, profesor emérito de ciencia política en la Universidad de Pennsylvania, consultado por Infobae.

"También dijo que cortaría el apoyo a la OTAN y que les pediría a los aliados que contribuyan más a su propia defensa, al punto de alentar a Japón y a Corea del Sur a tener armas nucleares. Lo que realmente provocarían los aspectos aislacionistas de su programa es hacer menos grande a Estados Unidos como potencia mundial", agregó.

Ni el diagnóstico ni las soluciones que propone el precandidato resisten el menor análisis. Su lectura de la realidad estadounidense no se basa en datos rigurosos, sino en prejuicios. Sus propuestas son irrealizables y muy peligrosas, tanto para Estados Unidos como para el resto del mundo.

"Ciertamente, Trump se opondría a los tratados de comercio. Piensa en la manipulación de la moneda, como la que China ha practicado, para mantenerla artificialmente baja y así promover las exportaciones. También restringiría la inmigración, tanto de México como de Medio Oriente. Incrementaría el gasto militar y agrandaría las Fuerzas Armadas. Cultivaría un estilo retórico basado en la fanfarronería y la intimidación", dijo a Infobae el politólogo Barry Ames, profesor de la Universidad de Pittsburgh.

"Pero más allá de todo —advirtió—, el discurso acerca de 'hacer grande a Estados Unidos' es un eslogan vacío. Realmente no tiene un paquete coherente de políticas"

Un relato que apela a la frustración

"El eslogan de Trump —dijo Nagel— interpela a votantes que sienten que su propia posición, y la de las personas como ellos, se ha deteriorado en términos de bienestar económico, empoderamiento político y estatus social. Fundamentalmente, son hombres blancos poco educados, que de hecho están peor que antes en términos relativos y absolutos. Lo que muchos simpatizantes de Trump están escuchando es 'Hacer nuevamente blanco a Estados Unidos'".

"Lo que muchos simpatizantes de Trump están escuchando es 'Hacer nuevamente blanco a Estados Unidos'"

"Llega a electores molestos con tener un presidente afroamericano —continuó—, que se ven perdiendo sus empleos en manos de competidores extranjeros e inmigrantes. Su posición en la nueva economía también se ha deteriorado en relación a las mujeres. Por eso la misoginia de Trump es un plus para ellos, aunque no para la mayoría del electorado. Su eslogan tiene más que ver con el declive de sus simpatizantes dentro de Estados Unidos, que con un retroceso económico y militar del país frente al resto del mundo".

Hay un factor coyuntural que también contribuyó al éxito de su mensaje: el avance del terrorismo en Occidente, especialmente en Europa. El miedo, en este caso generado por un enemigo ubicuo, difícil de comprender y de combatir, es un componente que suele favorecer el surgimiento de líderes autoritarios, que se presentan como guardianes de la patria.

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Pero, quizás, la razón más importante del fenómeno Trump no sea ninguna de las anteriores. Si algo no se puede soslayar es que su candidatura jamás podría haber llegado a este punto si no fuera por la grave crisis que atraviesan los republicanos desde hace años.

"Muchos de sus votantes piensan que el partido no ha hecho nada por ellos para retribuir el apoyo que les dieron en el pasado a presidentes como Ronald Reagan y George Bush", señaló Ames.

Para Nagel es un problema que comenzó hace mucho tiempo. "Por casi medio siglo

el Partido Republicano viró hacia una base electoral populista

, apelando a reclamos no económicos, mayormente simbólicos, sobre temas como discriminación positiva, crimen, aborto, homosexualidad y armas, entre otros. Pero mientras tanto, lo que verdaderamente hacía era implementar políticas económicas que beneficiaron más a una elite rica que a aquella base populista. Esa contradicción está alcanzando ahora a los líderes partidarios. Desafortunadamente, de una manera muy fea", concluyó.