La espera ya desesperaba. Si bien el arribo de Pablo Guede había renovado las ilusiones (más aún luego del prometedor estreno veraniego), la impaciencia se hacía presente en el Mundo San Lorenzo por la demora en la contratación de incorporaciones. Y finalmente llegó el primero.
Se trata de Pedro Franco, el defensor colombiano que arriba proveniente del Besiktas, quien ya se realizó la revisión médica en el Centro Rossi y luego le estampó la firma a su vínculo con la institución. El cafetero estará seis meses a préstamo en Boedo sin cargo pero con opción de compra en caso de ser del gusto del técnico.
Pero aunque se trata de un jugador de Selección –fue parte del combinado cafetero en la última Copa América, no todos lo conocen con precisión. Por eso, fue él mismo quien se presentó: "Mido 1.84 y tengo buen juego aéreo. Soy un jugador que está bien técnicamente, tiene inteligencia de juego y que tiene ganas de triunfar con San Lorenzo. Quiero ganar cosas y espero que todo salga muy bien".
"Estoy contento de esta oportunidad de llegar a un club grande como San Lorenzo, sé que es un club que tiene que ganar cosas. Vengo a aportar para conseguir esos objetivos", manifestó el central de 24 años en diálogo con De Una, Otro Buen Momento de La Red. Y avisó: "Pienso tener mi estilo y dar lo mejor en esta oportunidad".
Más Noticias
Finge tener una relación con un hombre con discapacidad intelectual, le pide prestado el coche y lo vende en Rumanía: condenada a un año de prisión
La Audiencia Provincial de Burgos le suspende la pena de cárcel tras un acuerdo por el que deberá indemnizar a la víctima con 10.000 euros

Viking vs. Bayern Múnich en vivo: siga el minuto a minuto del partido de Luis Díaz en la Champions League
El “Gigante de Baviera” retorna a las actividades en el torneo de clubes más importante del mundo
Por qué emigrar también implica un duelo: la explicación de una psicóloga sobre la identidad, la nostalgia y los vínculos
La especialista Juliana Bereny explicó cómo dejar el país transforma la identidad, modifica los vínculos y obliga a afrontar las pérdidas emocionales, incluso cuando la nueva vida cumple con las expectativas
