Con el acceso al
Congreso Nacional, el que termina fue, sin lugar a dudas, un año importante en
la historia del troskismo argentino. También lo es para el kirchnerismo, que
debió aceptar la circunstancia de que el sueño de "Cristina Eterna" seguirá siendo, por el momento, tan sólo eso, un
sueño. En ese sentido, El kirchnerismo feudal, último libro
de Diego Rojas, es un libro de
absoluta "actualidad", que ofrece y seguirá ofreciendo
herramientas interpretativas de la política argentina de los últimos años
-herramientas que los lectores decidirán si aceptan o no-.
Así, por ejemplo, permite echar luz sobre la política y la estructura social de varias de las provincias que en los últimos días fueron noticia por acuartelamientos y saqueos, y adentrarse, por ejemplo, en el Chaco del ahora Jefe de Gabinete, el presidenciable Jorge Capitanich. Sobre estos y otros temas habló Infobae con Rojas, columnista del medio y autor de ¿Quién mató a Mariano Ferreyra? y Argentuits-.
-Junto con tu libro salieron dos libros más que apuntan a desarticular u horadar el "maquillaje progre" del kirchnerismo -Vamos por todo, de Eduardo Levy Yeyati y Marcos Novaro, y Progresismo. El octavo pasajero, Gustavo Noriega y Guillermo Raffo-...
Sí, y
también hay otros más, me parece...
-El tema del si el kirchnerismo es progre o no progre, no es nuevo...
Hay una cuestión que es la siguiente: a mí me parece que lo nuevo de mi libro es que está planteado desde una postura y una visión general desde la izquierda. Todas las demás posturas tratan de criticar el progresismo, u horadarlo en sus cimientos, como decís vos, pero desde posturas que confluyen con variantes opositoras al kirchnerismo pero más bien conservadoras o liberalizantes. En mi libro lo que me parece que hay es un planteo de que el discurso K no es de izquierda o progresista porque hay un discurso progresista que está a la izquierda de este discurso. En cambio, los otros intentan directamente decir que este sentido izquierdista es lo que ha provocado este kirchnerismo estructuralmente.
-Entonces, la originalidad de tu libro sería que...
...No sé si hay
originalidad, pero sí está el planteo de que el discurso kirchnerista es falso
porque encubre que hay una izquierda verdadera. Eso se muestran en los
capítulos, que cada uno refiere a una provincia, cada uno refiere a un estado
de cosas, pero también cada uno refiere a diversos tipo de luchas o de
resistencias que se ejercen.
-Es cierto que hay una izquierda, pero tal vez se puede pensar que hace 10 años no había una izquierda, hace cinco años no había una izquierda, o esta misma izquierda. Tenemos frescos los resultados de las elecciones, donde la reforma de las PASO hizo que la izquierda se juntara y contribuyó a la formación de una izquierda fuerte como la de hoy.
Eso se puede pensar en términos más generales e incluso se puede constatar. Pero la cuestión es la siguiente: si vos ves el capítulo de Santa Cruz, en donde hay un montón de datos estructurales sobre la provincia, los Kirchner, etcétera, también se ve la gran huelga de los petroleros que pasó en el 2006, hace siete años. Es más, ahora mismo, esta semana, fue la condena a perpetua a los trabajadores que fueron juzgados por la muerte el policía Sayago. Es un movimiento claramente de izquierda, y claramente protagonizado por el sujeto al que la izquierda apunta, que es ese proletariado más de los manuales del marxismo. Y estos tipos protagonizaron una huelga muy grande en un pueblo petrolero que conjugaba estos dos elementos muy actuales: la tercerización y el impuesto a las ganancias.
-Aun así se puede seguir pensando que tiene que ver con cómo armas el relato de la izquierda, una genealogía, pero que en 2006 esa huelga en Las Heras tal vez era algo medio desarticulado.
No desarticulado sindicalmente, pero sí en lo político.
Justamente, cuando la izquierda gana diputados, pasa a formar parte del
espectro de la centralidad política. La izquierda política siempre tuvo un
espacio de marginalidad, que se manifestaba en manifestaciones, en
organizaciones en los sindicatos, pero que no tenía una relevancia política, no
discutían de par a par con quienes ejercen el poder en la Argentina. Hoy están
en un estamento de este poder, el parlamento y los parlamentos provinciales, en
Salta las concejalías... En Salta es impresionante, ahí tienen la primer minoría
en el Concejo Deliberante, ahí la izquierda va a tener una centralidad política
de por sí, pero está planteado que haber saltado ese cerco y haber ingresado al
campo de la notoriedad política, hace que hoy exista esto. Vos decís que surge
a partir de la reforma política, yo creo que claramente el Frente de Izquierda
es la cristalización de todo esto. Después uno piensa en Zamora...
-No es la primera vez que la izquierda tiene diputados...
Es la primera vez que fuerzas trotskistas tienen diputados. Zamora ingresó en el '89 por una herencia con el partido comunista. En 2009, ya no era más izquierdista, era un tipo que buscaba nuevos caminos y qué sé yo, ese verso que él había empezado en aquel año. Ahora, son fuerzas de la izquierda revolucionaria, son trotskistas que ingresan al parlamento con este planteamiento, con sus reivindicaciones y su programa. Esto sí es inédito.
-El gran triunfo del Frente de Izquierda en la capital salteña, y la muy buena elección en toda la provincia permite incluso esbozar un argumento que le escuché a alguien de izquierda: por ahí no era tan feudal Salta...
No, no, al revés. Esto también atraviesa todo el libro, está planteado incluso en la introducción, esta cuestión del desarrollo desigual y permanente. Es una teoría que dice que en las sociedades donde justamente el desarrollo llegó de manera posterior, aun en las naciones más desarrolladas del mundo, quedan resabios de atraso inevitablemente, y en algunos casos de manera predominante. En Salta el feudalismo es una cuestión constatable. Urtubey no solamente es miembro de una de las familias más rancias, sino que se jacta de provenir de Chuquisaca y no de los más bárbaros del puerto de Buenos Aires. Dicen que vienen de la entrada más civilizada de los conquistadores. Entonces, mantiene una cosa de esta naturaleza y a la vez se dan estos desarrollos: la combinación de resabios del atraso más atrasado con la presencia de elementos de la más contemporánea modernidad es una cuestión permanente. Esto aparece en todos estos siglos y lo de Salta es un ejemplo muy claro. También lo que pasa en Mendoza. Mendoza se tilda todo el tiempo de ser conservadora, porque lo es, de hecho, hipercatólica, todas esas cuestiones, y los troskistas obtuvieron una banca para Nicolás del Caño.
-Me parece que lo explicás en el prólogo, pero ¿por qué limitar el feudalismo al kirchnerismo cuando hay muchos otros feudos provinciales?
La Argentina está llena de feudos y los menciono. Por ejemplo en Corrientes. Los Colombi se alternaron casi tanto como los Romero Feris, se alternaron durante casi todo el siglo. Pero a mí me interesaba en función de confrontar el relato del gobierno nacional, del kirchnerismo, que se muestra como progresista, transformador y defensor de los derechos humanos, cómo se constataba el feudalismo cuando ibas a las provincias donde el kirchnerismo era gobierno. Ese fue el primer recorte. El segundo recorte era que fueran algunas de las provincias donde hubiera yo estado en los últimos dos años. Y quedaron estas ocho: Formosa, Jujuy, Chaco, Tucumán, La Rioja, Salta, Santiago del Estero y Santa Cruz.
-El libro comienza con una afirmación tajante: "Sólo se puede concluir que, luego de diez años de gobierno -que fueron acompañados por un incesante viento a favor de la economía nacional, el impulso a las exportaciones y un tipo de cambio que produjo beneficios en la balanza comercial-, la estructura social sigue siendo la misma". ¿La estructura social sigue siendo la misma?, ¿no reconocés avances puntuales?
La estructura social sigue siendo la misma en función de que sigue manteniendo los mismos rasgos que antes. Ahora, ¿cuáles son los avances que pueden haber habido?. ¿La asignación universal por hijo, que es lo que plantea el kirchnerismo como su mayor aporte a la sociedad? Un paliativo contra la pobreza es algo que no se puede pensar como algo transformador de la sociedad en un proceso que ya tiene 10 años. Entonces me parece que tiene gusto a poco. Los avances son culturales, el matrimonio igualitario, el enjuiciamiento a una cantidad importante de genocidas de la dictadura, pero en función de brindar cambios estructurales que estén de acuerdo con los avances económicos que pudo haber aprovechado al Argentina en estos último 10 años, no hubo.
-Siguió, entonces, la concentración y extranjerización en las provincias en las que vos estuviste. Pienso en la megaminería...
Esta cuestión de un gobierno nacionalista, el "vivir con lo nuestro", me parece que no se expresa en los cambios. De hecho, esa nacionalización falsa de YPF culminó en su entrega a Chevron; no hay que explorar demasiado en cómo concibe el nacionalismo el kirchnerismo. Los datos concretos son que ha habido una concentración cada vez más fuerte en todas las ramas de la industria, de la economía. Esta es una imagen muy fuerte del kirchnerismo, cómo todo se concentra. Si vos ves la soja, el avance sojero hace que uno piense en eso, como la soja va ganando todo campo fértil.
-Me imagino que después de dos años de viajes a las ocho provincias deben haber anécdotas, cosas que te pasaron viajando por estos lugares, que por ahí no todas han podido entrar en el libro...
Y si, pero no todo puede estar. Muchas cosas, si me pusiera a pensar ahora... Cada vez que aparece un acontecimiento pienso "Uh, esto debería haber sido incluido en tal capítulo". Por ejemplo, en Tucumán hay una comunidad originaria que está rodeada por un campo privado donde se cultiva soja, entonces los chicos para ir a la escuela tienen que ir a Salta, rodear el campo y volver a la escuela en Tucumán. Pero es eso, ¿no? Cómo la gran producción de las grandes empresas puede afectar las vidas hasta ese punto.
-¿Lo presentaste en las ocho provincias a las que te referís en el libro?
Sí, menos en Santa Cruz.
-¿Por algún motivo?
No, no sé. Debe ser más caro que la gente te invite desde allí. Quienes primero quisieron invitarme fueron los de Famatina. Era una noche de mucho frío y eran las 8 de la noche. Había 40 y pico de personas en el salón parroquial del pueblo, que en su mayoría eran señoras que habían estado ahí en el corte. Era muy lindo que la gente pudiera ver reflejada parte de su historia y eso era lo que se mostraba ahí. Eso es lo interesante de este libro, está buena la recepción que tiene en los distintos lugares donde fui es que por estas mismas características de los gobiernos, hay un montón de tabicamiento de hechos de la realidad que suceden ahí mismo, hay tabicamientos a la prensa, de todo tipo, está bueno que la gente te dijera "que esto se conozca".
-El capítulo dedicado a la provincia de Chaco -titulado "El amor en los tiempos de Kirchner"- cobra una nueva relevancia a partir de que Jorge Capitanich accede a la Jefatura de Gabinete, traccionando con ello sus aspiraciones presidenciales...
En la presentación del libro, Sarlo dijo que ese capítulo era casi lindante al melodrama...
-Pero ¿en qué sentido esa historia -con algunos detalles que se hicieron públicos, pero que en el fondo no deja de ser parte de la vida privada- echa luz sobre el "feudalismo" de un gobernador que incluso ahora incrementa su relevancia nacional?
Primero hay que tener dos cosas en cuenta ahí. Primero que
hay que ver si la crisis de los acuartelamientos policiales y los saqueos
dilapidó la imagen de Capitanich y todas sus posibilidades para postularse como
presidenciable de cara a 2015.
Lo que muestra el libro es la capacidad pragmatista de Capitanich, que pasa de ser un militante de la UCR a uno de los que privatizaron el Banco de Formosa durante la gobernación de Insfrán, ya convertido al peronismo por parte de su entonces esposa Sandra Mendoza, quien viene de una familia tradicional chaqueña, donde su padre había sido miembro de la Corte Suprema de Justicia de la provincia. Es un pragmático que a la vez es una persona sumamente conservadora, clerical, que aun así se convierte en la esperanza blanca del kirchnerismo para el 2015. No sé si después de los problemas de la semana anterior esa esperanza se mantiene. De todos modos, también muestra el carácter pragmatista del kirchnerismo: hoy se reunía con Carta Abierta, que son aquellos que se plantean como la expresión más cristalina del progresismo al interior del kirchnerismo, y lo que vieron es a un tipo que cree en el plan de Dios, está en contra del aborto, y lo aplaudieron... Muestra este pragmatismo y este derrumbe intelectual, político.
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