Borón, profesor de Teoría Política y Social en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y director del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, asegura que se "presentaría como voluntario para cumplir con la pena capital que cualquier Corte seguramente impondría para integrar el pelotón de fusilamiento que pusiera término a la vida del canalla que asesinó a nuestro amigo".
El intelectual, sociólogo y doctor en Ciencias Políticas (Harvard), estuvo recientemente en Caracas, donde recibió, de manos del actual presidente Nicolás Maduro, el Premio Libertador al Pensamiento Crítico, en reconocimiento a su obra América Latina en la geopolítica del imperialismo.
En esa ocasión, Borón visitó el mausoleo donde reposan los restos del líder bolivariano fallecido el 5 de marzo pasado, y volcó luego sus fuertes impresiones sobre lo que describe como "un día muy especial", en una columna reproducida en un matutino porteño, con el título "Reflexión al pie de la tumba de Chávez".
"En el momento en que pasé al lado de su tumba –escribe Atilio Borón– y pude darle un postrero abrazo al frío mármol que lo protege, me embargó (un) volcánico sentimiento de tristeza, dolor y rabia. Una rabia que pocas veces sentí en mi vida y que me llevó a pensar –o a alucinar– que si se descubriese quién fue el autor material de la muerte de Chávez (porque cada día estoy más convencido de que lo mataron), me presentaría como voluntario para cumplir con la pena capital que cualquier Corte seguramente impondría para integrar el pelotón de fusilamiento que pusiera término a la vida del canalla que asesinó a nuestro amigo".
Consciente de las implicancias de sus dichos, Borón agregó: "Declaro que no soy partidario de la pena de muerte, pero un magnicidio de tan enorme trascendencia para las luchas de nuestros pueblos puso en crisis la solidez de aquella convicción. La emoción y la rabia, esa mezcla explosiva de dolor y furia, obedecían también a la comprobación física de que quien siempre me recibía con una sonrisa y que invariablemente entremezclaba una broma con un razonamiento profundo y luminoso, ya no estaba más entre nosotros. Y que se trata de una pérdida irreparable".
Borón también comenta que volvió a ver uno de los Aló Presidente, el programa de Telesur que tenía a Chávez como único protagonista, y quedó admirado por "la brillante forma en que explicó la lógica del capitalismo" y "sintetizó brillantemente lo que Marx escribiera", "en pocas palabras y con un lenguaje llano y directo, comprensible para el pueblo".
"Me dejó estupefacto", asegura Borón. Y agrega: "Ése es el hombre que nos quitaron. Un imprescindible".
Hugo Chávez falleció de cáncer, aunque nunca se informó oficialmente el tipo de tumor que padeció. En junio de 2011 fue operado de un tumor en la zona pélvica, pero al parecer ya era tarde. El propio presidente admitió una vez que no se hacía chequeos médicos periódicos.
Fue recién después de su muerte que su sucesor, Nicolás Maduro, manifestó que Venezuela investigaría si el cáncer de Chávez había sido inoculado; algo que, en opinión de todos los especialistas, es imposible.
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