Frutas y verduras: los aliados fundamentales en la alimentación de los chicos durante el invierno

Su incorporación a la dieta de los niños es esencial para prevenir algunas de las enfermedades más frecuentes de la temporada más fría del año. Sin embargo, muchas veces es difícil lograr que las coman. Las recomendaciones de un experto en nutrición infantil

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Durante el invierno aumentan las enfermedades respiratorias que atacan más fuerte y los resfríos comunes se hacen presentes en los más chiquitos. Y está comprobado que se les puede hacer frente con una alimentación adecuada, para que los más chicos no sufran los primeros fríos. Sumar frutas, verduras y legumbres a la alimentación diaria es una de las claves más importantes para aumentar las defensas. Pero, ¿cómo lograrlo?

"Para prevenir la aparición de estos catarros de estación, lo principal es tener las defensas del organismo en perfecto estado, para lo cual las frutas y verduras son fundamentales, ya que juegan  un rol importante debido su gran aporte de vitamina C (ácido ascórbico) que promueve las defensas de nuestro cuerpo para enfrentar este aumento en los microbios que nos atacan", describió a Infobae el licenciado en nutrición infantil Alberto Arribas.

Además, comer frutas y verduras de estación tiene otros beneficios: son más accesibles y de mejor calidad. "Elegir según la estacionalidad del año es la clave para tener un alimento, rico, nutritivo y económico", enfatizó.

La presencia de frutas y verduras en la alimentación de los más chicos es fundamental (Getty Images)

¿Cuáles son las frutas y verduras que podés encontrar de acuerdo a su estacionalidad?

"Durante la temporada otoño-invierno podemos encontrar en las verdulerías acelga, achicoria, apio, batata, berro, brócoli, cardo, coliflor, cebolla de verdeo, chaucha, escarola, espinaca, hinojo, nabo, nabiza, puerro, rábano, radicheta, remolacha, repollo, repollitos de Bruselas, zanahoria, zapallo, calabaza, banana, ciruela, durazno, limón, mandarina, melón, membrillo, naranja, palta, pelón, pera, pomelo. Buscar recetas para incluirlos en la dieta diaria es el quid de la cuestión", reveló el especialista.

Respecto a cómo consumir las frutas y verduras, explicó que "pueden ser crudas, bien lavadas, o cocidas, siendo la mejor técnica la cocción al vapor, que permite aprovechar al máximo los nutrientes. Consumir al menos medio plato de verduras en el almuerzo, medio plato en la cena y 2 o 3 frutas por día. Lavar las frutas y verduras con agua segura".

Los buenos hábitos adquiridos en la infancia son más fáciles de mantener en el tiempo (Getty)

Además, el profesional compartió consejos para incorporar más frutas y verduras al menú infantil:

Presencia de las frutas y las verduras en la mesa familiar: "Los adultos siempre somos el ejemplo para la construcción de los hábitos saludables de los niños; no podemos pedirles que ellos elijan comer verduras y frutas si los adultos no lo hacemos".

Comenzar a ofrecerles verduras y frutas a partir de los seis meses de edad: "Debido a que es la etapa de descubrimiento de los nuevos sabores y sus texturas, cuanto más se retrase su consumo mayor será el rechazo. Es importante que se le ofrezca de forma continua el consumo de frutas y verduras, de esta manera se logrará crear el hábito".

Uno de los consejos que brindó el especialista es la forma en la que se presentan en la dieta los vegetales y las frutas (Getty Images)

Ser paciente e insistente hasta que le agrade consumirlas: "La neofobia a los alimentos es un comportamiento instintivo, un mecanismo de defensa que desarrollaron nuestros antepasados para protegerse de posibles alimentos venenosos o toxinas. De ahí que los niños tiendan a rechazar de manera natural alimentos con los que no han tenido experiencia previa. Se debe probar y repetir de 10 a 12 veces para que el sabor sea aceptado. La exposición temprana a las frutas y verduras tiene efectos positivos a largo plazo. Una dieta variada en la infancia será la antesala de una dieta saludable en la edad adulta".

Con la comida se juega y se crea: "Ser creativo a la hora de ofrecerles verduras y frutas a los niños aprovechando sus colores atractivos. Servirles armando formas, figuras, dibujos y utilizando vajillas atractivas y divertidas".

Activar la creatividad y fantasías: "Hay que usar referentes como dibujos o personajes favoritos que estimulen al consumo. Por ejemplo, un brócoli puede convertirse en "los árboles del bosque encantado de las princesa o dragones del cuento", las zanahorias en un alimento con poderes, "la zanahoria biónica"; las espinacas en "lo que da fuerza a Popeye".

Jugar con los más chicos para que vean que este tipo de comidas son tan nutritivas como ricas (Getty Images)

Vincular al niño en la elaboración de la comida: "Si ellos participan de preparaciones simples como lavar, rallar o cocinar las verduras, serán motivados a degustar su producto logrado".

Arrancar el día con una fruta: La fruta es una opción ideal para el desayuno. Las frutas poseen una serie de nutrientes muy beneficiosos a cualquier hora del día, pero más aún tras las largas horas de ayuno nocturno. Un desayuno completo debe incluir una porción de lácteo, un hidrato de carbono como tostadas o pan y una fruta.

No premiar el consumo de frutas y verduras: frases como "si te comés las verduras, te compro un alfajor" les dan a las verduras y frutas un efecto negativo. El mejor ejemplo es el de Mafalda: siempre para hacer cosas que a ella le gustaban debía tomar la sopa, entonces ella odiaba la sopa. Alimentar a los niños no es cuestión de premios o castigos, es una decisión que debe estar guiada por la paciencia y la dedicación, conociendo la importancia que tiene una alimentación sana desde temprana edad.

La paciencia es lo último que deben perder los padres a la hora de incorporar los alimentos en la vida de sus hijos (Getty Images)

La ingesta insuficiente de frutas y verduras es uno de los 10 factores principales de riesgo de mortalidad infantil en todo el mundo

"En los últimos 20 años el consumo de hortalizas y frutas disminuyó considerablemente. En 2012/13 los argentinos consumimos 41% menos frutas y 13% menos vegetales que en 1996-97", explicó. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir más de 400 gramos de frutas y verduras al día para mejorar la salud general y el riesgo de padecer obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares, y lamentablemente no es cubierta.

​Las verduras y las frutas están llenas de vitaminas, antioxidantes, minerales, agua y fibra: "Es muy importante y beneficioso que los niños que están en plena etapa de crecimiento y desarrollo consuman verduras en su alimentación diaria".

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