Hambre vs. obesidad: cómo se explica que en el mundo aumenten a la vez

Ese es uno de los principales temas de discusión en el el XXI Congreso Mundial de Nutrición 2017 que se realiza en Buenos Aires. Infobae dialogó con el doctor Benjamín Caballero, especialista en nutrición y prevención de obesidad en la infancia en la Universidad de Johns Hopkins

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Según el "Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe 2017", publicado la última semana por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en América Latina y el Caribe, el panorama alimenticio en la región no es alentador.

En las Américas, el número total de personas que pasan hambre aumentó notablemente. Pero al mismo tiempo y paradójicamente, el sobrepeso y la obesidad están en alza, atravesando todos los grupos de edad en hombres y mujeres, constituyéndose como un verdadero problema de salud pública.

En este marco inquietante, se desarrolla en Buenos Aires en el transcurso de esta semana (entre el 15 y el 20 de septiembre) el XXI Congreso Mundial de Nutrición 2017 de la Unión Internacional de Ciencias Nutricionales (IUNS, su sigla en inglés), organizado en esta oportunidad por la Sociedad Argentina de Nutrición.

El congreso, que se realiza cada cuatro años y es de importancia global, tiene como lema "Desde la ciencia hasta la seguridad nutricional" y posee como pilares de investigación los avances en nutrición para el futuro, el manejo de enfermedades, las prácticas de educación alimentaria y la seguridad nutricional en el mundo, entre otros temas.

Infobae dialogó con el doctor Benjamín Caballero, recibido en la Universidad de Buenos Aires, con un doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Estados Unidos, quien se desempeña actualmente como profesor de Salud Internacional y Salud Materna e Infantil en la Bloomberg School of Public Health y de Pediatría en la Universidad Johns Hopkins.

Los países de América Latina tienen un grave problema de hambruna en alza (Getty Images)

Como investigador de factores de riesgo y estudioso sobre las medidas para la prevención de la obesidad en niños, con particular énfasis en el impacto del desarrollo socioeconómico en el crecimiento y la salud de los niños en el mundo en desarrollo, es una de las palabras autorizadas de más peso en el congreso.

"Los temas que dominan el congreso son dos: uno es la seguridad alimentaria. Cómo asegurarnos de que haya suficientes alimentos para la gente que está más desplazada, que tiene más dificultades", indicó Caballero, quien también es miembro del Comité Científico Internacional del Congreso. "El otro, paradójicamente, es la obesidad, porque estamos en una situación continua de incremento, especialmente en países pobres e intermedios".

Al igual que otros especialistas, el autor de numerosas investigaciones científicas destacó que muchas veces se cree, erróneamente, que la obesidad es un problema de países industrializados. "Mucha gente no sabe que la obesidad es principalmente un problema de países en vías de desarrollo, no de países avanzados", puntualizó. "Hay obesidad en todos lados, pero el 70 por ciento de niños y adolescentes obesos están en países en vías de desarrollo". En el congreso, muchas de las discusiones tienen que ver con encontrar medidas para enfrentar este problema.

El sobrepeso y la obesidad aumentan cada año más en la región (Getty Images)

Consultado por las causas que expliquen por qué el hambre y la obesidad pueden acechar simultáneamente a toda una sección el experto apuntó que una de ellas es la diferencia que existe entre la alimentación del ámbito urbano y el rural. "En el área rural, a veces pueden tener un mercado más de subsistencia, pueden depender más del clima (un buen año, un mal año), mientras que, en el centro urbano, la fuente de alimentos es principalmente el supermercado", explicó. "Entonces hay un flujo constante de comida, no siempre de buena calidad, pero sí de calorías".

Según Caballero, el sistema de alimentación de los centros urbanos tiende al sobrepeso, mientras que en áreas rurales –principalmente las más aisladas– puede haber deficiencias de algunas vitaminas esenciales y minerales. "La otra división es la pobreza. Aun dentro del área urbana, el pobre de bajos recursos tiene más riesgo de obesidad porque no tiene recursos para comprar una comida de buena calidad. Compra comida más barata que, en general, es de menos calidad", señaló.

Otro de los temas que surgen ineludiblemente en torno a este problema es el rol de los alimentos ultraprocesados en el aumento de la obesidad. Están, por un lado, los expertos que creen que son los grandes culpables y quienes creen que no es posible adjudicarles esa responsabilidad.

Comer sano o no, esa es la cuestión para no tener sobrepeso, entre otras medidas (iStock)

"Yo soy del bando que no cree que es tan así", disparó Caballero. "Hay gente que dice que los alimentos ultraprocesados tienen la culpa de todo. Yo creo que es un factor que no es fácil de cuantificar porque casi todo lo que comemos es procesado. Desde mínimamente procesado (como hervir la leche) hasta poner un conservante para que dure más. Y, en muchos de esos casos, no hay evidencia de que eso sea un daño para la salud".

Sin embargo, esto no quiere decir que los alimentos sean inocentes. "En lo que sí estoy de acuerdo con los anti-ultraprocesados es en que hay industrias que introducen sustancias en los alimentos con el único fin de venderlo", dijo. "Por el color, por la textura, por cosas que no tienen ningún valor nutricional. Entonces si tú ves una lista de ingredientes de 20 sustancias, de las cuales 18 han sido puestas ahí por razones de mercado, de relaciones públicas, de vender, entonces sí. Hoy hay mucho de eso".

A los niños les cuesta encontrar opciones saludables para alimentarse (iStock)

Es por eso que, según el especialista, el foco debería estar puesto en la infancia. "Los más perjudicados serían los niños porque a los niños una golosina de color alegre los atrae. Aunque los adultos también nos encandilamos con eso, pero los niños son un blanco muy grande y eso no debe ser permitido", indicó.

Y agregó: "El foco tiene que ser la niñez, primero, porque los niños en proporción a su tamaño corporal requieren muchas más calorías que un adulto (mucho más, tres o cuatro veces más cuando son pequeños). Segundo, porque la calidad del alimento es vital para el niño. Yo puedo pasar años con una dieta marginal y probablemente no me pase nada terrible, pero un niño que está creciendo, en los primeros años de vida, si no tiene todas las vitaminas y minerales que necesita, no va a crecer bien".

"Esto es fundamental: asegurar la calidad y cantidad de la dieta en los primeros cinco años de vida. Eso es la clave. Porque además, cuando hacemos eso, estamos introduciendo hábitos alimentarios. Si el niño se acostumbra cuando es pequeño a comer bien, saludable, va a continuar con eso", concluyó.

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