La lactancia materna debe comenzar dentro de la primera hora de vida del niño (Shutterstock)
La lactancia materna debe comenzar dentro de la primera hora de vida del niño (Shutterstock)

La maternidad comienza en el momento de la concepción. A partir de ese instante, se emprende una etapa oportuna para construir una vida saludable e influir en la salud futura del bebé, en su rápido crecimiento y desarrollo. Para garantizar el máximo potencial físico, intelectual y emocional del hijo, lograr una buena lactancia es fundamental.

Una adecuada y equilibrada alimentación durante el embarazo es de suma importancia para ambos. Proporciona los nutrientes necesarios que favorecen al crecimiento y desarrollo del niño en camino, mantiene el nivel de energía a lo largo del embarazo, previene anemias en la madre y asegura su buen estado nutricional post parto, y además activa la producción de leche.

La lactancia es un período clave en la salud presente y futura del bebé y también de la mamá (Shutterstock)
La lactancia es un período clave en la salud presente y futura del bebé y también de la mamá (Shutterstock)

A horas de iniciar la "Semana Mundial de la Lactancia Materna" (se celebra en más de 170 países la primera semana de agosto), la especialista en nutrición Virginia Busnelli (MN 110351), directora Médica de CRENYF, recomendó una dieta apropiada que garantice la ingesta de todos los grupos de alimentos y la variedad del consumo de cada uno de sus componentes. Un plan alimenticio que debe centrarse en agua, cereales, frutas, vegetales, leche, yogur, queso, carnes, huevos y aceites vegetales.

Cereales: aportan energía (hidratos de carbono), vitamina B y fibra en legumbres y en los cereales integrales. Además, las harinas de trigo proporcionan un alto porcentaje del requerimiento de ácido fólico. Algunos ejemplos: arroz, avena, cebada, maíz, trigo, féculas, fideos, panes, galletas, legumbres: arvejas secas, garbanzos, lentejas, porotos.

Los cereales aportan energía para el crecimiento del bebé (iStock)
Los cereales aportan energía para el crecimiento del bebé (iStock)

Frutas y Verduras: fuente de vitaminas, minerales y fibra. Es indicado el consumo de por lo menos una porción en crudo cada día debido a que algunas de ellas (vitaminas y minerales) se pierden en los procesos de cocción. Por eso, es indispensable elegir tanta variedad como sea posible.

Leche, yogur y queso: no son todos los lácteos, ya que no incluye los productos derivados como la manteca y la crema. Este grupo otorga principalmente fósforo y proteínas, y está compuesto por la gran variedad de quesos, leches y yogures que existen en el mercado.

Carnes y huevos: las carnes (blancas, rojas, peces, frutos de mar, porcinos, caprinos) son una importante fuente de hierro de alta absorción y junto a los huevos (de gallina, codorniz, avestruz) brindan proteínas de muy buena calidad nutricional.

Algunos de los lácteos son una buena fuente de proteína y fósforo (iStock)
Algunos de los lácteos son una buena fuente de proteína y fósforo (iStock)

Aceites vegetales: estos ofrecen nutrientes de suma importancia. Aportan energía y junto a semillas, vitamina E y ácidos grasos.

Agua potable: indispensable para la salud, se debe consumir al menos dos litros por día, siempre siendo potabilizada para evitar el contagio de enfermedades.

Modo exclusivo de alimentación en los primeros seis meses y alimentación complementaria hasta los dos años de edad, la leche materna implica la necesidad de continuar con el plan dietario indicado. "Para una lactancia exitosa, se deben continuar con los hábitos alimentarios adquiridos en el embarazo, evitar dietas restrictivas, hidratarse correctamente y recordar que la producción de leche implica un gasto energético y una necesidad de nutrientes mayores a las del embarazo", aconsejó a Infobae la especialista nutrición para Nutriacademia Gabriela Olagnero (MN 2054).

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