Cómo es "la dieta de los vikingos", la más eficaz para el cerebro

Un estudio sueco reveló que quienes siguen la famosa alimentación nórdica sufren menos deterioro en la memoria y combaten la demencia en la vejez. Qué se debe incluir y qué se debe evitar
La llamada dieta de los vikingos se asoció con menos posibilidades de sufrir demencia (iStock)

Los vikingos son más conocidos por su coraje y su fuerza, y por representar la impronta de los países nórdicos. No obstante, uno de sus hábitos, el de la alimentación, vale la pena revalidarlo, de acuerdo a una nueva investigación. La llamada "dieta de los vikingos" demostró ser la más eficaz para la salud del cerebro.

El Instituto Karolinska llevó adelante el estudio en el que evaluaron a 2.223 suecos que siguieron la famosa dieta nórdica. El objetivo era comprobar si la disposición de la rutina alimenticia guardaba alguna relación sobre la función cerebral.

Los resultados, presentados en la última Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer en Londres, revelaron que el apego a la dieta trajo aparejado un menor deterioro en la memoria y una mayor destreza en el pensamiento pese al correr de los años. Se estableció que la dieta nórdica ayuda a la salud del cerebro en la vejez y que incluso combate la demencia.

La dieta de los vikingos es rica en pescados (Shutterstock)

¿Qué se debe considerar en la dieta de los vikingos? La alimentación es alta en pescados procedentes de los mares y lagos, como salmón o arenque. Incluye gran cantidad de frutas y verduras como los coles y las legumbres. A su vez, promueve los alimentos integrales (avena, centeno y cebada) y permite un consumo moderado de vino por día.

¿Qué se debe evitar? Quienes busquen seguir la dieta nórdica deben disminuir en su día a día los vegetales de raíz, los tubérculos y los cereales refinados. Asimismo, se omiten la manteca, el azúcar y los jugos de fruta y se recomienda comer menos carne pero de mejor calidad.

La dieta mediterránea también demostró buenos resultados en el cerebro (Istock)

Además, en la misma cumbre se presentó otro estudio. La Universidad de California examinó a 5.907 adultos mayores sanos y concluyó que quienes siguieron la dieta mediterránea -alta en verduras y aceite de oliva y baja en carnes y lácteos- rindieron un 35% mejor en pruebas cognitivas que aquellos que preferían otra alimentación.

La conclusión general del congreso asoció a los malos hábitos alimenticios con una disminución en el tamaño del cerebro y un peor desempeño cognitivo. De acuerdo a la doctora María Carrillo, directora de la Asociación de Alzheimer, implementar pequeños cambios en la dieta puede ayudar. "Incluso los cambios modestos tienen efectos positivos. Comer saludablemente ayuda a prevenir la demencia, ya que todos los antioxidantes limpian el cerebro y le dan buenos nutrientes", señaló.

Los resultados no son típicos y pueden variar de persona a persona

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