La dieta mediterránea es conocida por sus múltiples beneficios para la salud (Istock)
La dieta mediterránea es conocida por sus múltiples beneficios para la salud (Istock)

El consumo de grandes cantidades de frutas, verduras, aceite de oliva, legumbres y cereales como trigo y el arroz, así como cantidades moderadas de pescado, productos lácteos y vino y, en una cantidad más limitada, carne roja y aves de corral, son el componente esencial y característico de la dieta del mediterráneo.

Esta famosa dieta, llevada a cabo principalmente en Italia, Grecia y España, es conocida -además de por incorporar deliciosas preparaciones- por mejorar la salud cardiovascular, reducir los riesgos de la diabetes y aumentar la longevidad. Ahora, una reciente investigación científica australiana parece dar pruebas de que también ayudaría a combatir la depresión severa.

Un equipo de científicos de la Universidad Deakin, en Australia, realizó pruebas durante tres meses con dos grupos de adultos que padecían depresión. A los integrantes del primero los sometieron a un tratamiento de apoyo social, mientras que a los pacientes del segundo al seguimiento de una dieta mediterránea.

Tanto las frutas y verduras frescas, como el aceite de oliva, son protagonistas en esta dieta (Istock)
Tanto las frutas y verduras frescas, como el aceite de oliva, son protagonistas en esta dieta (Istock)

Los autores del estudio publicado en la revista internacional BMC Medicine descubrieron así que un tercio de los que fueron sometidos a la dieta mediterránea registraron importantes mejoras en su humor y en los síntomas de la depresión. Por otro lado, en el grupo de los que se sometieron a tratamientos de apoyo social, solo un 8 por ciento de los pacientes registraron mejoras en los síntomas.

"Ya sabíamos que la dieta tiene un impacto potente en los aspectos biológicos de nuestro cuerpo que afectan los riesgos de depresión", comentó Felice Jacka, director del Centro de Alimentación y Humor de la Universidad Deakin. "El sistema inmunológico, la plasticidad cerebral y la microbiota intestinal parecen ser centrales no solamente para nuestra salud física sino también la mental", explicó.

Los investigadores destacan con estos resultados la necesidad de diseñar mejores dietas para los pacientes, aunque enfatizaron que éstas no deben bajo ningún punto de vista reemplazar los tratamientos tradicionales como las consultas con los terapeutas y los medicamentos para tratar la depresión severa.

Con información de EFE

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