El tiene un proceso muy meticuloso; desde que se cosecha hasta que sale a la venta tarda tres años. (Shutterstock)
El tiene un proceso muy meticuloso; desde que se cosecha hasta que sale a la venta tarda tres años. (Shutterstock)

POR Nara Briega

Si hablamos de la combinación entre habanos, vinos y mujeres, muchos podrán pensar que no es un ámbito muy femenino; sin embargo, quien nos acercó al mundo de los cigarros fue una mujer argentina reconocida en Cuba: Blanca Alsogaray, responsable y fundadora de lo que hoy conocemos como Puro Tabaco S.A (Distribuidora oficial de Cono Sur) y actual dueña de la Casa del Habano.

Una generación de insaciables exploradoras de nuevas experiencias encontró en el habano el renovado disfrute de un placer centenario. Primero como despalilladoras -quitando las venas gruesas del tabaco- y anilladoras -pegando los anillos y poniéndolos en las cajas-, las mujeres fueron captando la atención de los industriales y, poco a poco, se convirtieron en indispensables en las labores de torcido, gracias a su delicado toque. No sólo en la producción y en la venta está la voz femenina sino también en el área de servicios.

"Pasó lo mismo con el vino: a las mujeres sólo se les sugerían blancos, rosados o espumantes, pero sin embargo, de a poco, ganaron terreno demostrando que también saben de vinos complejos, al igual que el whisky, habanos, el té o los chocolates. En tiempos donde la revolución femenina se hace cada vez más fuerte, podemos decir que no existen subetiquetas para mujeres", comenta Deby Benítez, una de las primeras Habano Sommelier de la Argentina.

Habano y puro: ¿son lo mismo?

Lo primero que debemos saber es que el habano tiene un proceso muy meticuloso; desde que se cosecha hasta que sale a la venta tarda tres años. Pero además, así como sucede con otros productos, sólo pueden denominarse habanos a los puros realizados en algunas zonas de Cuba que cuentan con la combinación de suelo, clima y mano del hombre que conforman el terruño ideal que le da la denominación de origen. Para resumir, "todos los habanos son puros, pero no todos los puros son habanos".

Existen en total 27 marcas con su denominación de origen y los podemos encontrar en 106 países, incluida la Argentina.

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"Los sabores y aromas en el tabaco suelen ser más intensos que los que podemos encontrar en las bebidas, es por eso que siempre aconsejamos empezar con un territorio de sabor más suave para ir entrenando el paladar (es esencial no tragar el humo). Las marcas suelen tener una historia detrás y muchas románticas eligen Romeo y Julieta, por ejemplo, pero todo es cuestión de probar y ver qué nos resulta cómodo y rico", recomienda Benítez, quien nos hace un mini-tour por este mundo.

En su elaboración cada pieza cuenta con cinco hojas que le dan su aporte, y, de adentro hacia afuera, son: la "tripa", que está compuesta por tres hojas fundamentales como el "volado", para su buena combustión; el "seco", de gran aroma; y el "ligero", de mayor fortaleza que suma sabor.

Esta tripa forma un bunche, ligado con el "capote", la cuarta hoja que le da su forma; y por último la "capa", quinta, que viste el habano (¿un datito más? De todas, ésta es la hoja más fina y elástica, por lo cual se hace un proceso de selección estricto).

Todo este paso a paso de elaboración lo hacen los hombres con sus propias manos. ¿Y las damas? Se dedican al armado del tabaco.

Puntos de encuentro

Existen en Buenos Aires diferentes sitios habilitados como Cigar Bar. Uno de ellos es la Casa del Habano, comandada por Blanca y Lucía Alsogaray, donde se puede fumar y tomar una copa de vino o algún destilado, incluso un café. Cohiba Atmosphere y Vuelta Abajo Social Club son otros de los lugares más concurridos donde se marida gastronomía, bebidas y habanos.

En cada uno de ellos hay presencia femenina. "A los hombres les hace más ruido el público joven que las mujeres; de todos modos, no deja de ser un asombro, pero también les resulta seductor, el ritual de la fuma es muy sensual y la mujer le da un tono delicado", destaca la sommelier.

No todo es placer

Se dice que fumar habanos, además de ser distinguido, también es más saludable que los cigarrillos, entre otras cosas porque con los puros no se suele inhalar el humo. ¿Cuánto hay de cierto en esta idea tan arraigada?

Según el doctor Francisco José Toscano Quilon, médico cardiólogo y miembro de la Fundación Cardiológica Argentina, "los cigarrillos industriales tienen 1 gramo de tabaco, y generalmente se fuman en menos de 10 minutos. Los habanos, en cambio, están compuestos de un solo tipo de tabaco curado al aire y fermentado, contienen entre 1 y 20 gramos y se puede tardar más de una hora en fumarlo. Este tiempo resulta en una exposición mayor a muchas sustancias tóxicas, tales como monóxido de carbono, hidrocarburos, amoníaco, cadmio y otras sustancias".

Por lo tanto, no es ni más sano ni menos dañino. Su consumo se asocia con cáncer de la cavidad oral, faringe, esófago, pulmón y páncreas; y a mayor consumo, mayor riesgo.

Además, se lo relaciona con enfermedades cardiovasculares y respiratorias, particularmente en aquellos que tragan el humo. Al igual que los cigarrillos, los habanos contienen nitrosaminas, nicotina y alquitrán.

Así que, si vas a lanzarte al mundo del puro, recordá que por más fascinante que pueda ser también tiene consecuencias para la salud. Pocos placeres son inocuos en esta vida; lo importante es estar bien informadas antes de tomar la decisión.

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