Cómo se manifiesta la agresividad en las mascotas

Las malas conductas de los animales domésticos dependen de varios factores. Una especialista explicó a Infobae cuáles son las señales a las que hay que prestar atención

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Los comportamientos de los animales de compañía suelen estar unidos a una serie de factores que determinan cómo será su temperamento. La genética, el desarrollo conductual y la relación que tengan con sus dueños serán determinantes.

Lo cierto es que pueden llegar a manifestar conductas violentas sin que sus dueños lo noten. A veces, hay síntomas que se "pasan por alto", situación que desencadena problemas posteriores.

El comportamiento de un animal depende de la genética, del ambiente que lo rodea desde su gestación y de lo que aprende día a día

"Uno espera que el animal muerda o lastime y muchas veces hay señales previas. En el caso del perro puede ser que se interponga en el paso, tire de la ropa o lo lleve a uno por delante", explicó a Infobae la etóloga clínica Silvia Vai.

En los gatos, en cambio, suele manifestarse cuando empiezan a jugar de forma combativa. Algunos de los ejemplos más claros son: no retraer las uñas cuando se está interactuando con ellos, perseguir de forma intimidatoria al dueño o morder mientras se lo está acariciando.

Los problemas de conducta pueden prevenirse con la buena crianza

Obviamente existen diferentes tipos intensidades. Lo que hay que tener en cuenta es que la agresividad es una conducta que en algunos casos es considerada normal, ya que sirve para imponerse y defenderse.

Vai explicó que los animales, al igual que las personas, poseen cierto grado de agresividad por el simple hecho de ubicarse en la categoría de seres sociales. "Hay que pensar que son predadores, necesitan defender una pareja reproductiva y un territorio", aseguró.

Hay muchos signos que se presentan antes de que el animal muerda

Por eso, es necesario recordar que la conducta agresiva puede evitarse mediante la adecuada habituación del cachorro a diferentes estímulos, su socialización con personas y animales diferentes.

"Una comunicación correcta y condiciones de manejo acordes a las características propias del individuo, evitando siempre los malos tratos, ya que estos dificultan el aprendizaje y predisponen a la aparición de miedo, ansiedad y más agresividad", expresó la especialista.

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