¿Qué hace una persona de poder, y reconocimiento internacional, luego de retirarse de una vida profesional tan intensa? Cada uno podría imaginar miles de caminos diferentes. Nelson Mandela, animó y seleccionó a un grupo de líderes globales de gran experiencia, y con una historia profesional intachable, para formar parte de "The Elders".

La organización, sin fines de lucro, utiliza los conocimientos, la influencia y el compromiso de sus miembros para promover la paz, la igualdad, la justicia y los derechos humanos a nivel mundial; por fuera de todo interés personal, sectorial o nacional.

The Elders utiliza los conocimientos, la influencia y el compromiso de sus miembros para promover la paz, la igualdad, la justicia y los derechos humanos a nivel mundial
The Elders utiliza los conocimientos, la influencia y el compromiso de sus miembros para promover la paz, la igualdad, la justicia y los derechos humanos a nivel mundial

En el Día Mundial de la Justicia Social, que se celebró el 20 de febrero, las representantes de The Elders, se unieron a líderes de la sociedad civil y grupos comunitarios defensores de justicia de todo el mundo que eligieron a Buenos Aires para dar el primer paso de su campaña "Walk Together" en Latinoamérica. Con ella, buscan crear conciencia sobre la importancia de lograr la igualdad de acceso a la justicia para todos.

Tras su visita a la Villa Inflamable y a la Villa 31, Infobae conversó con Hina Jilani, defensora de la Corte Suprema de Pakistán y con Mary Robinson, ex presidenta de Irlanda y ex miembro del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

– Sra. Robinson, en un encuentro con Hillary Clinton ella nos recordó la siguiente anécdota: de visita a un colegio en Irlanda le preguntó a una niña qué quería ser de grande. Ella respondió "Presidente, por supuesto". Pensaba además que todos los mandatarios del mundo eran mujeres. Y eso fue por crecer viéndola a usted en la presidencia. ¿Qué se siente tener ese impacto en la sociedad? ¿Ud. es consciente de su influencia como símbolo mundial?

Mary Robinson (M.R.): – Yo tenía mucha consciencia del lugar que ocupaba. Fui una presidente que estaba feliz de ser mujer, porque siempre lo vi como una ventaja. No trataba de ser como los hombres. Pensaba que si hacía ese trabajo como mujer, iba a lograr ofrecer más comprensión y empatía a los ciudadanos.

Mary Robinson fue condecorada por Barack Obama por su liderazgo
Mary Robinson fue condecorada por Barack Obama por su liderazgo

Pero además trataba de animar a las otras mujeres. Cuando iba a centros comunitarios – como al que fuimos hoy – si veía a una niña tímida, casi escondiéndose; o la monja que se ubicaba en el fondo del salón a pesar de ser quien había organizado todo, yo las buscaba y las hacia pasar al frente conmigo. "Acá está la Hermana Ana", no es solo nombrarla a la ligera. A veces, esas pequeñas cosas ayudan a ganar confianza. Yo las escucho y las veo; creo que eso es muy importante. Eso es lo que hace un "Elder".

Es algo que Nelson Mandela nos lo dijo mucho: "Cuando vayas a una comunidad, no creas que conoces esa comunidad; escuchá, buscá entender sus valores y ayudalos a salir adelante. Solo entonces ustedes serán un verdadero "Elder'."

El grupo surgió con el apoyo del ex presidente sudafricano y líder mundial, Nelson Mandela
El grupo surgió con el apoyo del ex presidente sudafricano y líder mundial, Nelson Mandela

– ¿Qué las movilizó a venir a Argentina?

Hina Jilani (H.J.): – Nos preocupa mucho ver que aún estamos lejos de cumplir los objetivos de la agenda 20/30 (los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas para 2030) sobre todo en relación a buscar un desarrollo sustentable que beneficie a las sectores más pobres. Esto es algo muy importante, sobre todo para el sector de la justicia y por eso estamos acá, sumando fuerzas para pedir por el acceso de todos a la justicia. Porque sin justicia no puede haber paz ni puede haber desarrollo humano.

– ¿Qué significa para ustedes "acceso igualitario a la justicia" y por qué es tan importante?

– M.R.: Una de las cosas que aprendí, hace 10 años, cuando trabajaba en la Comisión de Empoderamiento Legal de los pobres) de las Naciones Unidas, es que existen unas 4 mil millones de personas en el mundo que no tienen acceso a la justicia. No pueden hacer una demanda, ni recibir una sentencia justa, no cuentan con asesoramiento legal o con alguien que los ayude con sus reclamos o en temas vinculados a la identidad, violencia, etc. Solo pueden recurrir a familiares, vecinos o prestamistas para tratar de obtener ayuda y consejos.

Uno de los motivos por los cuales ocurre esto es porque no hay fondos significativos para la justicia. Los estados financian la salud, la educación, el transporte y un montón de cosas por el estilo. Pero lo cierto es que, sencillamente, no se destinan suficientes fondos para la justicia. Y hablo del acceso a la justicia, porque por supuesto sí que hay dinero para la Corte, los jueces, la policía.

Pero el acceso a la justicia es algo que no es observado por los estados como una obligación que deben garantizar a todos sus ciudadanos.

Hina Jilani también integra el grupo de paz mundial
Hina Jilani también integra el grupo de paz mundial

H.J.: Creo que lo importante, cuando hablamos de igualdad ante la ley y acceso a la justicia, es que es algo que sencillamente no existe para ciertos sectores de la sociedad civil mundial que son invisibilizados o que sufren discriminación. Algo fundamental para poder empoderarse y salir adelante. Es algo a lo que todos deben poder acceder, especialmente en contextos de crisis económicas o sociales.

Hay sociedades en las que sus habitantes no pueden tener acceso a la libertad, al alimento, a la salud debido a que le son negados dentro de ciertos países o sistemas. Y tiene que haber una forma en la que esta gente pueda reclamar y exigir que les respeten los derechos esenciales como seres humanos.

– No se trata solo de poder contar con un buen abogado ¿Qué otras cosas operan como trabas hacia el acceso igualitaria a la justicia? ¿La falta de educación y de conocimiento de sus derechos? ¿La terminología jurídica?

M.R.: Es muy importante que la gente comience por entender que ellos tienen el poder del derecho a exigir ciertos condiciones básicas de libertad, seguridad, salud, educación, vivienda. Estuvimos en dos comunidades en Buenos Aires -El Centro De Acción Legal Comunitaria, en Villa Inflamable (CALC) y una comisión que pelea por la no contaminación de las aguas que envenena a los asentamientos de las orillas de los ríos -. Y vimos como, de hecho, es posible cambiar comunidades, empoderándolas.

Nelson Mandela animó y seleccionó, a un grupo de líderes globales de gran experiencia, y con una historia profesional intachable, para formar parte de “The Elders”
Nelson Mandela animó y seleccionó, a un grupo de líderes globales de gran experiencia, y con una historia profesional intachable, para formar parte de “The Elders”

Ellos pudieron llevar sus casos hasta la Corte Suprema de Justicia, donde obtuvieron una sentencia favorable. Sin embargo, se sienten muy desilusionados porque no lograron que se implementen las acciones a las que obligó la Corte. Así que todavía tienen que estar luchando día a día para que realmente se les reconozcan sus derechos. Desde nuestro lugar, estuvimos muy felices de poder reunirnos con ellos, comprender su posición y brindarles nuestro apoyo y asesoramiento.

-¿Por qué decidieron unirse a "The Elders"?

M.R.: Yo esta en una reunión de planificación de Sudáfrica, me sentía muy feliz porque Nelson Mandela, en persona, venía a participar de esa reunión. Nos dimos cuenta que había llegado al edificio por los cantos. Todo el staff comenzó a cantar música africana de una manera muy hermosa, para darle la bienvenida. Luego vino y se sentó a la mesa con nosotros. Estaban también Graça Machel ,Kofi Annan y Jimmy Carter. Ese fue el comienzo.

Mary Robinson e Hina Jilani en un acto en la Argentina
Mary Robinson e Hina Jilani en un acto en la Argentina

Luego fuimos convocados hacia fines de julio de 2007 y 10 años después, en 2017, comenzamos con las campañas de "Walk Together". Esta caminatas no tienen que ver con nosotros, con The Elders, si no con las comunidades que embanderan los valores de Nelson Mandela de la paz, de la libertad, de la salud y de la justicia. Nosotros queremos sumar esperanza e ideas que puedan transformar al mundo. Se trata de mantener vivos los valor de Nelson Mandela y de "caminar en los zapatos del otro".

H.J.: Yo elegí ser parte de The Elders (Mary Robinson la interrumpe y acota: "No elegiste ser parte, fuiste elegida". Risas). Bueno, yo quería que me inviten a ser parte porque es un grupo de gente con mucha experiencia que quiere un mundo mejor y más justo. Que lucha, junto a las comunidades más castigadas, que pone los ojos en sectores a los que no se los mira y que los alienta. No voy a decir que "inspiramos", pero con nuestra historia y experiencia, los motivamos, les mostramos que hay que luchar, exigir y no rendirse o resignarse.

Vemos a estos grupos, especialmente de mujeres y de niños, que son vulnerados en sus derechos, que sufren abusos de todo tipo, y lo ayudamos a decir basta y a construir una sociedad más tolerante, democrática, pacifica y justa.

Las dos líderes recorrieron villas y participaron de una caminata para reclamar igualdad en el acceso a la justicia
Las dos líderes recorrieron villas y participaron de una caminata para reclamar igualdad en el acceso a la justicia

– Ustedes no representan el interés de ningún sector ni país. ¿Hay algo así como un interés, un Bien Común, para toda la Humanidad?

Es cierto que en The Elders actuamos sin buscar ningún beneficio personal. Ninguno de nosotros está ya en la posición de querer armar una carrera, de querer conseguir un puesto en algún lado. Somos más maduros, y además… ya estuvimos ahí, ya hicimos nuestros caminos, ya obtuvimos el reconocimiento. Así que, en muchos sentidos, eso fue parte del punto de partido para pensar que podíamos convertirnos en un grupo con una voz independiente pero muy comprometida con los jóvenes, con los pobres, con los refugiados, con los grupos minoritarios y con quienes sufren discriminación. Pero también – como ex presidentes, ex primer ministro, como personas de la justicia – tenemos una voz que nos permite acceder a las máximas instancias del poder. Hasta allí llevamos los reclamos y exigimos las demandas de sectores que, de otro modo, les cuesta mucho hacerse escuchar.

Pero nosotros podemos hablar con aquellos sectores que se están equivocando o que hacen cosas malas en el ejercicio del poder. Y lo hacemos. Les hablamos con mucha franqueza. Especialmente en privado, somos muy francos y muy directos, y podemos hacerlo porque ya no respondemos a ningún cargo y porque tenemos la experiencia y la carrera desde donde opinar y decirles a determinados gobiernos que deben tomarse sus tareas con más responsabilidad.

H.J.: A pesar de ser nueva en The Elders, he podido ver cómo las intervenciones del grupo realmente han tenido un impacto, no solo en algunos individuos sino en poblaciones enteras y a nivel nacional. Por eso sabemos que vamos en el camino correcto, a pesar de que hemos tenido y tendremos que atravesar un montón de desafíos y dificultades. Lo importante no es lo que nosotros queremos, sino lo que la gente quiere. Por eso es lo que vinimos: a escuchar a estas comunidades de Buenos Aires. Ellos quieren salud, educación y condiciones de vida justas para sus hijos.

Robinson es muy influente en la ONU cada vez que es convocada a hablar
Robinson es muy influente en la ONU cada vez que es convocada a hablar

– Sra. Jalani, usted es de Pakistán. ¿Cuál cree que debe ser la frontera entre cultura, religión y derechos humanos?

H.J.: No creo que ninguna persona, de ninguna cultura o religión, rechace los valores de la vida humana. Lo que confrontamos es una distorsión de algunos grupos para obtener control sobre la población. Ellos usan a la religión, la tradición o la cultura para reprimir a ciertos sectores; especialmente a las mujeres. Nosotros creemos que las mujeres en esas sociedades han respondido, han adquirido una voz. A nivel internacional la agenda de la mujer ha crecido, se han unido. Es importante ver que hay movimientos de la mujer muy fuertes, que le están hablando al poder, a la religión, a grupos que pretenden dominar la cultura y les dicen: "no aceptamos más esto en nombre de la cultura o de la religión. Queremos libertad, queremos dignidad y queremos tener autonomía en cada aspecto de nuestra vida."

M.R.: Yo aprendí una gran lección cuando servía en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Allí gente de mucha experiencia y sabiduría me enseñó a distinguir entre las prácticas religiosas o culturales que hacen daño a las personas y la herencia cultural. Por ejemplo, el casamiento forzado de niñas no es una cuestión cultural, sino que es una "práctica tradicional dañina"; lo mismo que la mutilación genital. Fue una gran lección que aprendí de las propias mujeres que se convirtieron en líderes dentro de esas comunidades, que luchan para hacer esta distinción. No podemos llamar cultural a estas acciones horrendas que lastiman y destruyen la vida de una persona.

H.J.: Es muy difícil enviar ese mensaje. Todavía hay sociedades que tienen una actitud muy hostil cuando las mujeres levantan la voz para hacer escuchar sus derechos. Pero, al mismo tiempo, es algo que no debemos dejar de hacer porque es la única manera de poder lograr que las cosas cambien. Se trata de cambios que no solo benefician a la mujer sino a toda la sociedad, porque humanizan y civilizan a una comunidad.

La voz de Jilani es muy respetada en Oriente
La voz de Jilani es muy respetada en Oriente

– Muchas organizaciones internacionales, como MSF (Médicos Sin Fronteras) o la propia ONU, están siendo muy cuestionadas por comportamientos abusivos e inapropiados de sus miembros, especialmente en zonas de conflicto y con alta vulnerabilidad.

M.R.: Eso es algo que me llena de tristeza. Hice muchas advertencias – incluso cuando era parte del Alto Comisionado de la ONU – sobre cómo se comportaban quienes eran garantes de la paz en las zonas de conflicto. Algunos aprovechaban su poder para abusar mujeres y niños, para ejercer violencia. Yo me retiré del puesto. Me sentí siempre muy obsesionada y muy frustrada por saber de estos abusos y comportamientos espantosos.

¿Y sabes con qué tiene que ver? Con el poder. Sabes que, incluso las ONG, que se supone que deben estar del lado "de los buenos", pueden convertirse en abusadores cuando están en una relación de poder.

Incluso la Iglesia. Yo soy de familia católica, pero vemos que aún asistimos a situaciones de abusos de niños dentro de la iglesia. Ese privilegio de ostentar el poder como obispo o cura ante las familias que no pueden defenderse.
Por eso nosotros luchamos para que las mujeres o ciertos sectores de la sociedad puedan empoderarse y no pararse en una relación desigual de poder.

– Sin embargo, cuando se hacen reclamos en torno a cuestiones de género, a veces, parte de la opinión pública reacciona mal.

M.R.: Creo que lo que sucede es que antes no se advertían los niveles de abuso, y ahora sí, cada vez más. Y es porque las mujeres pueden hablar más y expresar sus padecimientos. Creo que en todas las sociedades debe haber un balance general.

Muchas veces, aquellos que no quieren reconocer la profundidad y seriedad del problema, usan en el lenguaje de "esto es demasiado". Mirá lo que pasó en Hollywood: estas mujeres que tenían el poder de estar en un lugar de privilegio, con trabajos top, con mucho dinero, con fama y reconocimiento. Sin embargo, lo cierto que no tenían el poder de denunciar a sus productores porque el miedo y por su dominación. Esto pasa en todos los niveles. Pero hay que romper el silencio y, una vez que se hace, no hay dar marcha atrás ni arrepentirse, porque es un paso hacia adelante para toda la sociedad, para ser más justa y mejor.

H.J.: La sociedad no va a cambiar hasta que los hombres y mujeres no hablen los temas de género. Muchos hombres están dispuestos a escuchar, pero muchos otros no, porque no quieren reconocer una situación de injusticia de la que sienten que se beneficiaron de alguna manera durante muchos años.
Pero mejorar la situación de la mujer y de grupos minoritarios acaba mejorando la vida de toda la sociedad en su conjunto.