El fotógrafo Diego Ortiz Mugica en un autorretrato que exhibió en el CCK en el 2017

El fotógrafo Diego Ortiz Mugica en un autorretrato que exhibió en el CCK en el 2017

"Era un adolescente cuando llegué por primera vez al Sur, bajando de Rinconada a Junín de los Andes junto a mi mamá y mi hermano Fernando. Allí, en ese momento, sentado en ese asiento trasero derecho pensé que mi corazón iba a estallar", recordó Diego Ortiz Mugica, referente del fine art print en una charla con Infobae. 

"Tanta belleza, tanta armonía y tanta luz me enamoraron para siempre. Ese día fue el punto de partida y la génesis de esta relación apasionada y obsesiva con la Patagonia. Allí decidí mi vocación, y fue en esas montañas donde Gaby y yo decidimos casarnos. Allí también hechizamos a nuestros hijos, y ahora a nuestros nietos. Bariloche me dio un hogar, me enseñó a trabajar con las manos, a entender que la naturaleza tiene un ritmo y a constatar que si somos capaces de seguir somos más felices, y sobre todo me enseñó a comprender que solo el hecho de respirar bajo las lengas ya es suficiente. Esta muestra es solo una pequeña retribución por tanto recibido", comentó emocionado. 

Lengas Nevadas 

La fotografía estuvo en una galería de arte en Nueva York.

La fotografía estuvo en una galería de arte en Nueva York.

La foto fue elegida para la portada del catálogo de una prestigiosa galería de Nueva York donde expuso la obra, una de las primeras de la etapa de formato grande hace casi 20 años. "Gracias a la camioneta de mi colega Horacio Rossel y las máquinas de Vialidad Nacional pudimos llegar cerca del Cerro Tronador, con más de un metro de nieve durante todo el camino. Antes de la Garganta del Diablo, hay un pequeño bosque de lengas, justo pasando el Ventisquero Negro, donde mi trípode se hundió casi por completo en la nieve, como mis piernas, pero creo que valió la pena", enfatizó.

Nieves del Steffen

Casi como un mensaje, el fotógrafo sintió que los palitos estaban dispuestos de esa manera para él.

Casi como un mensaje, el fotógrafo sintió que los palitos estaban dispuestos de esa manera para él.

"Durante la realización de una campaña publicitaria para una automotriz, estaba haciendo unas tomas en el balcón del Lago Steffen, junto a mi amigo guardaparque Félix Vidoz. Cuando fui al baúl de la camioneta para sacar el fotómetro de mi mochila, aparecieron esos palitos hundidos en la nieve  llamándome a gritos. Di vuelta la máquina, cambié las películas color por las blanco y negro y después de una larga medición y cálculos hice el disparo. Esta fotografía es quizás uno de los regalos más grandes que me dio la Patagonia", admitió perplejo.

La fotografía fue distinguida en el 2007 como el mejor libro editado y terminado en Argentina

La fotografía fue distinguida en el 2007 como el mejor libro editado y terminado en Argentina

"Terminando dos largas temporadas de producciones para el libro Fly Fishing Moments junto al queridísimo y extrañado Mel Krieger, caí en la cuenta de que aún no había ninguna toma de otro gran amigo, colaborador y maestro pescador como es el 'Tano' Baruzzi. Inmediatamente nos complotamos con Mel para llevarlo a la mítica Piedra de Baruzzi, en honor a su propio padre y uno de los santuarios a nivel mundial para la práctica de este deporte", dijo el fotógrafo.

"Después de disfrutar una increíble picada en la boca del río Limay, le pedimos que se sentara detrás de Mel en la piedra y nos deleitara con sus lanzamientos. Cuando el sol se escondía detrás de las agujas del Catedral empecé con los disparos, con una combinación explosiva: locación única, luz inmejorable y la magia de Mel. Fue tapa del distinguido en 2007 como el "Mejor Libro Impreso y Editado en Argentina" por la Cámara Argentina de Publicaciones", mencionó Ortiz Mugica.

Eclipse de Sol

A pesar del viento, Diego Ortiz Mugica estuvo encantado con las nubes en forma de corderitos

A pesar del viento, Diego Ortiz Mugica estuvo encantado con las nubes en forma de corderitos

"Todo el pueblo comentaba: mañana hay un eclipse de Sol. Volví a casa y le pregunté a Google y me di cuenta de que estaba frente a un acontecimiento natural que no se repetiría en mi vida. Empecé a programar el tema, horarios, cámara, lente y filtros, pero lo más difícil era decidir si manejaba toda la noche para llegar a la costa de Chistu, lugar ideal para visualizar el fenómeno, o quedarme en Bariloche y buscar un punto de vista estratégico. Al día siguiente subí al balcón del Cerro Campanario, el mirador más impresionante de Bariloche junto a decenas de fotógrafos, estudiantes de astronomía, fanáticos con periscopios, desde el más profesional hasta con cajas de cartón, espejos y papeles calcos. Pero empezó a nublarse y mientras todos maldecían al viento, yo rogaba que soplara con más fuerzas y, cuando una gran nube en forma de corderitos cubría el lago Nahuel, supe que era mi momento. Mientras todos se desanimaban por no poder ver fenómeno, yo cambiaba el lente por un angular, pegando saltos de alegría y excitación por tener ese paisaje que conocía de memoria, pero bajo una luz única e irrepetible. Unos cálculos matemáticos extra para dominar la problemática del contraste me permitieron mostrar lo que sentía frente a ese momento irrepetible y no lo que veía", sostuvo emocionado Diego Ortiz Mugica. 

Fue una salida de pesca que fue la excelente oportunidad para fotografiar a su gran amigo

Fue una salida de pesca que fue la excelente oportunidad para fotografiar a su gran amigo

"Mauro Ochoa es un maestro del fly fishing y, desde hace un tiempo, un compañero de salidas fotográficas. En febrero salimos al río Limay y cuando promediaba la tarde pasando por el increíble Anfiteatro encontré una sombra en la piedra ideal para ubicar a este maestro, mostrándonos su loop perfecto. Lo único difícil fue hallar un lugar firme en las islas llenas de cenizas del Volcán Puyehué para parar el trípode y tener este encuadre perfecto para "El Loop de Ochoa", concluyó.

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