El kit consiste en una tira reactiva como la del test de embarazo que detecta ARN viral en muestras de saliva (Gentileza investigadoras)
El kit consiste en una tira reactiva como la del test de embarazo que detecta ARN viral en muestras de saliva (Gentileza investigadoras)

Con el fin de progresar en la obtención de un test veloz para la detección del virus que produce el COVID-19, una serie de científicos argentinos pertenecientes al CONICET ha migrado a Estados Unidos en el marco del start up de una empresa biotecnológica creada bajo normativa del Consejo. CASPR Biotech utiliza la tecnología CRISPR para crear un kit diagnóstico portátil que permita identificar el material genético del SARS-CoV-2.

El grupo de profesionales se integra por cuatro jóvenes científicas argentinas: Antonela Palacios, Daiana Ibáñez, María Eugenia Llases y Adriana Rinflerch. Con su reciente incorporación de las biotecnólogas y doctoras la entidad llegó a la cifra de 25 investigadores, con la urgencia de la producción a escala de los Bio-kits, lo que ayudaría a reducir los contagios y a tomar medidas preventivas con mayor rapidez.

El kit consiste en una tira reactiva como la del test de embarazo que detecta ARN viral en muestras de saliva, y permitirá diagnosticar in situ y en menos de una hora la presencia o no del coronavirus.

En principio será destinado a laboratorios e instituciones públicas y luego se podrá comercializar en farmacias. Más allá de la epidemia de coronavirus, esta plataforma sirve para detectar presencia de otros virus como denge, zika, chikunguña y hantavirus.

Una serie de científicos argentinos pertenecientes al CONICET ha migrado a Estados Unidos en el marco del start up de una empresa biotecnológica creada bajo normativa del Consejo (Gentileza investigadoras)
Una serie de científicos argentinos pertenecientes al CONICET ha migrado a Estados Unidos en el marco del start up de una empresa biotecnológica creada bajo normativa del Consejo (Gentileza investigadoras)

“El virus nos brinda una oportunidad para 'switchear’ el gran potencial académico local, con el sector privado para lograr en tiempo record un producto biotecnológico clave para comercializar en forma masiva y económica en el país”, destaca la investigadora del IBR, Maria Eugenia Llases, desde San Francisco, California.

“Estamos avanzando mucho, teniendo en cuenta que empezamos no hace más de un año, y que no existen productos que se basan en la tecnología CRISPR en el mercado. Las ventajas de nuestro método es que no necesitamos equipamiento complicado como el caso de la tecnología utilizada hasta ahora como es la PCR”, destacó.

Si bien tienen proyectado que el kit de diagnóstico portátil salga a la venta en la segunda mitad del año, ese plan puede sufrir modificaciones porque aún se están haciendo validaciones de todo tipo para evitar falsos positivos.

En Buenos Aires, varios investigadores avanzan en el testeo del método con muestras de pacientes diagnosticados positivos para SARS-Cov-2. Desde Tucumán, Daniel Kurth, ex becario del IBR, está abocado a las búsquedas de secuencias de ADN correspondientes a nuevas enzimas Cas, junto con María Eugenia Farias que provee el material genético. En la Universidad del Litoral, Claudio Berli y Federico Schaumburg, investigadores en el Intec también trabajan en el proyecto.

La mirada joven

Daniela y Adriana (Gentileza investigadoras)
Daniela y Adriana (Gentileza investigadoras)

Adriana Rinflerch es una de las más recientes incorporaciones al equipo afincado en California. Es investigadora asistente del CONICET en el Instituto de Biología Subtropical (IBS, CONICET – UnaM). “Voy a estar trabajando en el laboratorio durante un mes. Mi tarea específicamente tiene que ver con la amplificación de la muestra. Estamos buscando optimizar una técnica de diagnóstico molecular para que todo el proceso se dé en condiciones similares”, explica la genetista, quien se sumó al grupo junto a Antonela Palacios y María Eugenia Llases, becarias postdoctorales del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET – UNR).

La mayor facilidad para el acceso a insumos es el principal motivo por el que parte del diseño del kit desarrollado por científicos argentinos se realiza en Estados Unidos. Además, los responsables del proyecto explican que, al ser elaborado en laboratorios de ese país, se facilitará el acceso al circuito de evaluaciones de la U.S. Food and Drug Administration (FDA) y, posteriormente, de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) de Argentina.

Otra de las integrantes del equipo es Daiana Ibáñez, becaria doctoral del IBS. Desde allí, trabaja de manera coordinada con su director Federico Pereyra-Bonnet, investigador del CONICET en la Unidad Ejecutora de Investigaciones en Producción Animal (INPA, CONICET-UBA) e integrante de CASPR Biotech, quien se encuentra en Buenos Aires.

Tanto Rinflerch como Ibáñez pertenecen al Grupo de Investigación en Genética Aplicada (GIGA) del Nodo Posadas del IBS y establecieron vínculos con los científicos que participan de CASPR Biotech en 2019, cuando realizaron ensayos para kits de diagnóstico rápido de dengue en la ciudad de Posadas. Ella trabaja en la creación de una plataforma de ensayos in vitro para implementación de medicina de precisión en cáncer de piel. “Aunque ahora todos los esfuerzos están orientados a optimizar este sistema para COVID-19, las técnicas que estamos mejorando y el conocimiento que estamos generando, nos van a servir para otros virus, incluso para enfermedades genéticas y hasta para ciertos tipos de cáncer”, indica.

Equipo USA completo (Gentileza investigadoras)
Equipo USA completo (Gentileza investigadoras)

María Eugenia Llases, en tanto, es biotecnóloga y doctora en Ciencias Biológicas, integra el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), además de ser parte del CONICET y la Universidad Nacional de Rosario. Ella indica que “el proyecto está avanzado y sabemos que funciona. Estamos en la etapa de obtener las pruebas necesarias para que la FDA (Food and Drug Administration) le dé aprobación, paso anterior a su comercialización".

Se estima que, cuando esto ocurra, el valor de mercado del test será de aproximadamente 5 dólares, frente a los 119 del que se encuentra disponible desde hace unos días en Estados Unidos que utiliza otra tecnología.

Antonela Palacios tiene la misma formación que Llases y son colegas del IBR. Para ella “el hecho de estar en Estados Unidos es sólo porque los insumos se consiguen más fácilmente, pero esta es una idea Made in Argentina".

Llegaron en vuelos de repatriación. No saben aún cómo ni cuándo van a poder volver. Dejaron a sus familias en sus ciudades de origen. Si bien la presión en la tarea es una constante en desarrollos de laboratorio como estos, coinciden todas en que la exposición social y personal es alta. “Sabemos el impacto que tiene lo que estamos haciendo”, coinciden.

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